David Obarrio

Fresco y Batata – s01e06

Los Fresco y Batata recuerdan sus aventuras en recitales perdurables y de los otros. Lo lindo y lo feo. Una breve historia sentimental de la música en vivo.


Balance 2020 – David Obarrio

por David Obarrio

Las vidas posibles (a modo de balance). Este año sin salas de cine vi muchas películas. Vi películas en las “plataformas” por todos conocidas, vi películas obtenidas en forma ilegal. Las vi también a través de enlaces mágicos suministrados por quienes poseen los derechos obtenidos en toda regla de esas películas; vi películas pasadas por televisión (esa costumbre venerable mediante la que uno pesca imágenes que simplemente están ahí, sin nuestra intervención; formas que bailan solas, a deshoras, siempre haciendo gala de una autonomía insultante). Vale decir que en este año sin aulas y sin cines –y sin tantas otras cosas que considerábamos normales y razonables, como el derecho a circular y a respirar libremente, con la cara descubierta– no vi menos películas que en un año cualquiera. Al contrario, estoy seguro de que vi más. Si el arte ha constituido una formidable herramienta de elevación por sobre nuestras vicisitudes más pedestres, las que tienden a hundirnos, no siempre con modales amables, en la ilusión de una falta crasa de horizontes, en la desesperanza con frecuencia un poco lúgubre del “aquí y ahora”, las películas fomentan una forma activa muy específica de ventana al mundo, una oportunidad acaso privilegiada para salir de nosotros mismos. Por motivos que no vienen al caso, en este año con cines cerrados, vi muchas películas españolas. ¿Qué me dice una película como Hay que matar a B., dirigida por José Luis Borau en 1975, por ejemplo? Me dice que el cine puede hacerse como si fuera una huida hacia adelante, avanzando sin remilgos rumbo a un destino incierto, como una máquina demente, que se ha echa a andar sin vacilaciones, pero también sin lugar de llegada prefijado, feliz y despiadada en la celebración sin cortapisas del cine como arte del presente, esa que hace de cada escena un acontecimiento irrepetible, conectado con el siguiente primordialmente por su capacidad de sorpresa, de imaginación, de solaz desvergonzado en esa danza vertiginosa del “cómo carajo sigue esto”: esa clase de cosas de las que las películas formateadas en talleres y laboratorios tienden a hacernos olvidar que existen. Porque en este año sin salas y con encierro sentí que esos modos del cine eran, al fin y al cabo, los que justificaban mi gusto por el cine; el impulso gracias al cual veía películas por televisión cuando era chico. Las veía para descubrir cosas que eran solo mías, para sorprenderme, para atesorar en mi mente imágenes únicas, indescifrables, incluso incomprensibles. Para ver otros mundos posibles que parecían imposibles, a los que se accedía maravillado y también un poco tembloroso, porque representaban la huida hacia un reino desconocido, la posibilidad de un más allá quimérico pero probable.

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Fresco y Batata S01E05

In The Court of the Crimson King: el excitante e innovador debut de King  Crimson - Revista Ladosis

Los Fresco y Batata se juntan para hablar de música y coinciden en su gusto por King Crimson, banda que consideran pionera en más de un aspecto y cuya plena vigencia afirman con convencimiento. Viejos son los trapos.


Fresco y Batata s01e04

Vampires & Victims: Women of Hammer Horror - VAULT OF THOUGHTS

Los Fresco y Batata traen un invitado y se despachan a gusto sobre la productora inglesa Hammer, fuente de horror en colores, de temblores sobrenaturales y mujeres escotadas. Pasen y oigan.


Fresco y Batata s01e03

Los de Fresco y Batata siguen desenterrando películas. Con El amor es una mujer gorda (Alejandro Agresti, 1986) encuentran un malestar de época acaso olvidado, una sentimiento de desesperanza sin nombre que habita algunas de las escenas más singulares del cine argentino. Hacia el final, se recuerda a Federico Manuel Peralta Ramos por su intempestiva participación en la película y uno de los miembros del dúo (¿Fresco o Batata?) intenta imitarlo. Pasen y oigan.


Fresco y Batata S01E02

Un comedor exterior. | su.posición

Nuestros charlistas van al cine con El asadito, una película rara, quizá olvidada, que nunca gozó del todo de la legitimación propia del “nuevo cine argentino”. En todo caso, una película que no parece haber dejado descendencia.


Empieza Fresco y Batata

Sebastián Rosal y David Obarrio arrancan con Fresco y Batata, un podcast que va a dar que hablar

A los redactores de Cinemarama les gusta escribir, pero también les gusta hablar. De modo que a partir de ahora dos de ellos se dedicarán a charlar por este medio como una prolongación pública de derivas privadas: hablar para pensar en voz alta, para preguntarse cosas, para divertirse, para ver qué pasa. Esta primera entrega constituye una rareza, porque no se habla una palabra de cine, pero no se vive solo de cine. Se las recomendamos.


Sobre Aniki-Bóbó (1942), de Manoel de Oliveira – Qubit

por David Obarrio

Carlitos y Terezinha van al río. Oliveira siempre tuvo una ventaja: ha filmado en algunas de las ciudades más bellas del mundo. No solo eso. Filmó siempre con una empatía genuina por esas ciudades; en sus películas las recorre a menudo sin prisa, casi como si las palpara, como si cada calle respirara; como si las ventanas altas de las casas susurraran; como si una “pequeña música” flotara en el aire y dictara, si no el tono, por lo menos el ánimo de los personajes, esos breves momentos de iluminación en los que, sin que pensemos en ello de manera expresa, podemos en nuestra mente identificar a un personaje con su lugar en el mundo, como si fueran la misma cosa, o como si una fuera inseparable de la otra. Recordar, si no, A caixa: a menudo los personajes de Oliveira “se hacen un lugar”, en el sentido de que aquello que los rodea parece constituirlos, incluso a su pesar. (más…)


Adiós muñeca (Farewell, My Lovely), de Dick Richards

es.web.img3.acsta.net/pictures/210/566/21056691...por David Obarrio

Una sombra se cierne sobre el chop suey. Es 1975 y Robert Mitchum tiene cerca de sesenta años. En realidad la acción de Farewell, My Lovely ocurre a principios de los años cuarenta. Dicen las portadas de los diarios: Hitler invade Rusia. Es la Unternehmen Barbarossa, una operación militar lejana. Phillip Marlowe mira por la ventana melancólica de un hotelucho. Está cansado, está grande, quisiera dormir cien años; quisiera haber ganado dinero suficiente como para comprarse un barco y andar despreocupado navegando por mares tropicales. Pero está con la mirada perdida esperando que en cualquier momento llegue la policía a buscarlo. Al teniente Nulty se le acaba la paciencia y no puede hacer ya la vista gorda. Mitchum es perfecto para ese Marlowe golpeado por la vida al que se le muere con denuedo demasiada gente alrededor. Tiene la edad justa y el aplomo que viene con ella; los gestos lentos, la sonrisa inapetente, la resignación en cada pestañeo. La película es un flashback dentro de otro. La voz de Marlowe cuenta cómo Marlowe le describe la cadena feroz de acontecimientos que lo llevó hasta allí a su amigo policía, que viene para arrestarlo, pero se sienta inquieto a escuchar una última historia, acaso como homenaje a tantos años de desventuras en los que sus destinos se cruzaron. El director de Farewell, My Lovely, adaptación de la novela de Chandler que se consigue en castellano como Adiós, muñeca en la traducción de César Aira para Emecé, es Dick Richards, estimable cineasta de pocas películas y sonado éxito como productor y director de fotografía, que por alguna razón está en la actualidad completamente fuera del radar cinéfilo. (más…)


Sobre Gimme Danger, de Jim Jarmusch

por David Obarrio

 

Cool, Not Cool. Las letras telegráficas: dice Iggy Pop en una escena que no quería hacer letras como las de Dylan, parrafadas kilométricas; trances de palabras que se arremolinan sin piedad sobre el oyente. Dice eso e imita una especie de rapeo, un bla, bla bla en cuya cadencia desapegada y malévola se adivina al tótem de Duluth, Minnesota (Dylan también inventó el rap, se ha dicho). Iggy Pop cita su contraejemplo perfecto: piensa que logró lo que quería hacer en la letra de su canción “No Fun”, que dice “No fun, my babe, no fun”, como si escupiera. La destreza para usar pocas palabras, no decir nada, pero que suene a algo. El rock como el arte de la alusión enigmática. (más…)


Las veredas de Saturno

por David Obarrio

Un cine errante. Un director de cine, sobre todo un gran director –uno de los más inasibles e intrigantes– puede vagar y estar también en un mismo sitio, en una ciudad acaso quimérica, siempre la misma aunque sea más de una, como facetas variables de una imagen mental cuyo poder de fascinación está destinado a no decrecer nunca. Hugo Santiago, cineasta moderno y esquivo, no tiene una carrera sino una serie elocuente de películas que parecen errar. Variantes sobre el estupor, la nostalgia, la desesperanza. Sus imágenes son errantes porque no tienen hogar, porque este se volvió ajeno o porque refieren a un pasado irrecuperable, como recordatorios impasibles de una cierta cualidad espectral, a partir de la cual el artista no termina nunca de saldar cuentas con su pasado. (más…)


Paulino Viota

unnamedpor David Obarrio

Un cineasta con cámara o sin cámara. Paulino Viota filmó pocas películas. Un mediometraje, dos largos y varios cortos, tampoco tantos, constituyen una obra tan escasa como intrigante. A lo largo de casi cincuenta años, en medio de la escasez irreverente de su filmografía, el director pensó el cine, pensó acerca de las películas propias y de las ajenas; reflexionó sobre los misterios de su oficio en escritos, clases y ponencias. Hizo cine sin que hubiera una cámara involucrada. Filmó por otros medios. El cine, su presa preferida, nunca dejó de ser una preocupación. Las películas tienen lugar también en la cabeza del cineasta. Paulino Viota siempre fue extraordinario aunque no filmara un fotograma. (más…)


La venganza es mía (Vengeance is Mine) – Qubit

poster_0_3_900x0David escribe de La venganza es mía (Vengeance is Mine, 1979), que puede verse en la plataforma Qubit

por David Obarrio

Canto a mí mismo. Un hombre recorre el Japón matando gente. No tiene razones ni argumentos; no se defiende alegando una situación social desventajosa para justificarse, ni invoca los signos de una opresión sistémica que le permita revestir su luctuosa actividad con los pliegues de la rebeldía, bendecir los cadáveres para su aprovechamiento de índole ideológica. Cuando por fin es atrapado no tiene reclamos contra la sociedad. Solo una cara común, casi gris, que sonríe un poco delante de los policías; como si su conciencia acerca del absurdo que guía el mundo derramara una luz sin miramientos sobre la ambición un poco melancólica de esos conspicuos representantes de las instituciones. Se sabe desde hace rato: existe el cine japonés y existe Imamura. Se trata del hombre que desmiente a Ozu rechazando con obstinación el orden estanco de las estaciones, la rectitud dolorosa de los mandatos sociales, la gracia un poco envarada de sus figuras que resisten las tormentas de los tiempos sin la menor queja. (más…)


Noche Terrible (1967), de Rodolfo Kuhn

29513072_1218345494934798_824815634798142514_nNoche terrible (1967), de Rodolfo Kuhn, Parte de El pacto, de varios directores

por David Obarrio

Un hombre camina de noche junto a su prometida. Al otro día tienen fecha en el registro civil, pero ese hombre está en guerra. “Es casi lo mismo cometer un crimen”, dice el hombre para sí. Enseguida vemos que no se refiere a la boda sino a la huida. Después de las maniobras eróticas de rigor, hombre y mujer en un zaguán, ella recostada contra la pared, él empujando y resoplando, Stepens, el protagonista de la película, deambula por una Buenos Aires que trasnocha despreocupadamente. Su cerebro sitiado va de una escena a otra; pensando, sopesando posibilidades, imaginando situaciones probables. Rodolfo Kuhn y Paco Urondo, que colabora en el guion, trasladan los años treinta de Arlt (se trata de una adaptación de su cuento homónimo) a los años sesenta donde en las disquerías agobia la “música para jóvenes” más banal y en los barrios alejados del centro los muchachos todavía cuidan con celo la virtud de sus hermanas solteras. (más…)


En carne viva (In the Cut) – Netflix

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Netflix acaba de agregar a su catálogo En carne viva (In the Cut, 2003), de Jane Campion 

por David Obarrio

Neo no quiere decir nuevo. Empecemos por las conclusiones: es probablemente la mejor película de Jane Campion, aunque en principio esto no quiera decir mucho. Hace muchos años, Campion pudo alcanzar alguna forma de relumbre no demasiado decorosa con La lección de piano. Los que la vieron se acordarán. Había una playa inhóspita, una mujer muda y una niña; había un piano encajado en la arena necesitado de afinación. En algún momento, Harvey Keitel salía en pelota. La historia era de soledad, de desamparo, de deseos reprimidos, de dolor y cornamenta. Ana Paquin hacía de la niña y ganó un Oscar que marcó su carrera, porque después no levantó cabeza, y no porque no haya tenido desempeños mucho más estimables que ese en el que el arte de su sonrisa triste permitía en esas tempranas horas de infancia ver el huequito prodigioso que tiene entre los dientes de adelante. (más…)


Balance Cinemarama 2019

lhommefidele-e1577735923849.jpgTermina el año y, como todo el mundo sabe,  es tiempo de balances. Mejor, digamos de listas: listas de mejores, peores, sobrevaloradas y lo que se les ocurra. Una vez más, en Cinemarama publicamos las tradicionales listas de fin de año con lo mejor y lo peor que nos dejaron los estrenos, pero también el streaming, los festivales y otras modalidades non sanctas. Participan redactores y amigos de la casa; todos eligen lo mejor y lo peor de la cartelera (nos guste o no, los estrenos comerciales organizan el paisaje del cine que puede verse). Después, cada uno hace más o menos lo que quiere: puede inventariar las películas que desee echando mano a las categorías que les venga en gana. Además, el que lo deseara podía escribir un texto libre.

Eso es todo. Como siempre, comenten, compartan sus listas, llévenos la contra. Y gracias por seguir leyéndonos.

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Dossier Denis – Sangre caníbal

Sangre caníbal (Trouble Every Day – Francia – 2001)

Dirección: Claire Denis
Guion: Claire Denis, Jean-Pol Fargeau
Intérpretes: Vincent Gallo, Béatrice Dalle, Tricia Vessey, Alex Descas

por David Obarrio

La mala sangre. Si algo distingue a esta directora tan elusiva es una especie de artesanía impasible: cultivada con una seguridad mayor cada vez, pero al mismo tiempo un poco temblorosa; como si en cada ocasión de lo que se tratara es de ver qué pasa con ese arsenal de formas probadas, esas trazos obstinados que constituyen las preocupaciones estilísticas y éticas de un cineasta: volver sobre ciertos temas, cierta cháchara, ciertos tipos de planos, ciertas obsesiones a veces secretas que parecen hablar por sí mismas, pero a las que se puede siempre interrogar de nuevo, como palabras o rostros capaces de revelar algo nuevo cuando son observados y oídos desde un ángulo diferente. (más…)


Dossier Jia – Naturaleza muerta

Naturaleza muerta (Sānxiá hǎorén / Still Life – China – 2006)

Origen: China, Hong Kong
Dirección: Jia Zhang-Ke
Guion: Jia Zhang-Ke
Intérpretes: Zhao Tao Shen, Han Sanming, Li Zhubin, Wang Hongwei, Ma Lizhen, Lan Zhou

por David Obarrio

La melancolía que embarga a los personajes de las películas de Jia Zhang-Ke es algo verdaderamente notable. Se trata de un sentimiento poderoso que ha minado los cuerpos, crispado los puños, llenado de sombras las miradas. No es ningún cuento chino. En su cine, las personas aparecen usualmente capturadas en el trance de acontecimientos históricos de carácter oceánico: no se trata tanto de un gobierno más o un gobierno menos que produce novedades, por importantes que estas sean. Es todo un mundo el que cambia. Y el que no cambia con el mundo, ya se sabe. (más…)


Dossier Jia – Ciudad 24

Ciudad 24 (24 City / Er shi si cheng ji – China – 2008)

Director: Jia Zhang-Ke
Guion: Jia Zhang-Ke, Zhai Yongming
Intérpretes: Joan Chen, Lü Liping, Zhao Tao, Chen Jianbin

por David Obarrio

Espíritus en el mundo de la materia. Jia exhibe sin tapujos sus trucos; es ahí donde reside quizá el rasgo de honestidad más prominente de la película. Ciudad 24 tiene como tema el desplazamiento al que se ven obligados sus protagonistas a causa del cierre de una fábrica de larga data cuyas instalaciones serán demolidas para instalar en su lugar un complejo de viviendas y locales de lujo. (más…)


Dossier Ceylan – Climas

iklimler_climates-194239277-largeClimas (Iklimler – Turquía – 2006)

Dirección: Nuri Bilge Ceylan
Guion: Nuri Bilge Ceylan
Intérpretes: Ebru Ceylan, Nuri Bilge Ceylan, Nazan Kesal, Mehmet Eryilmaz

por David Obarrio

Un director turístico. Nuri Bilge Ceylan tiene un ojo avezado para la fotografía y un espíritu en beligerancia constante con los seres que pueblan sus imágenes. Como es afecto a los cambios de estación, es habitual ver a sus criaturas sufrir en el frío, en el calor, en la playa bajo un sol radiante; en la gentil estupefacción de un pueblo perdido frente a un té servido en una taza diminuta mientras se mira por la ventana caer la nieve, o bajo el cielo helado de una larga noche invernal en la que los personajes parecen haber enmudecido para siempre. Climas es un paseo gélido por las instancias variables de la disolución de una pareja. (más…)


Dossier Ceylan – Lejano

Lejano (Uzak – Turquía – 2002)

Dirección: Nuri Bilge Ceylan
Guión: Nuri Bilge Ceylan
Intérpretes: Musaffer Ozdemir, Emin Tropak, Zuhal Gencer

Pero una cara se borra
comenzando por los ojos
que caen como gotas de lluvia en la boca del tiempo.
Ricardo Zelarayán, “El hombre del poncho blanco”

por David Obarrio

No sabemos nada del cine turco. O prácticamente nada. Hasta hace algunos años, cuando como una exhalación apareció Ceylan, sabíamos todavía menos. Su nombre se impuso rápido, tanta era la avidez de conocimiento acerca de qué se cocinaba en Turquía como fuerte es la pasión por la novedad que anima a los buscadores de pepitas de oro para presentar, convenientemente arropadas, en los festivales de cine. A partir de aquel momento el hombre es un abonado, su carta de ciudadanía se exhibe en el firmamento de los cineastas consagrados. Pacientemente desde entonces, Ceylan nos ha enrostrado su falta absoluta de complacencia y su mala onda, es decir, su cine. No está mal. (más…)


BAFICI 2019 – Recomendaciones del programador David Obarrio

por David Obarrio

Las películas del fin del mundo. Las mejores películas, las películas del fin del mundo, las definitivas, siempre cuentan para sí con una fuerza extra. Como si navegaran por aguas extrañas, fuera de los mapas, sin rastros a la vista del universo conocido, esas películas adquieren para el espectador curioso la forma de talismanes, como si fueran películas-objeto, capaces de acompañarnos en nuestros días con una vitalidad ignorada: esas películas raras nos sumergen en mundos poco explorados, pero al mismo tiempo consiguen deslizarse junto a nosotros, como sombras; están a nuestro lado y a la vez se guardan, como una reliquia que hay que cuidar, atesorar, observar, preservar, una cierta desesperanza: no nos dan todo de sí, sino que se reservan para sus adentros un sedimento de extrañeza, de rugosidad que cala en el ánimo del espectador: nos acompañan manteniendo con obstinación parte de su naturaleza opaca, quizá intransferible. Mi lista de películas de este Bafici –probables talismanes del futuro, películas indóciles que, sin embargo, pueden convertirse en buenos acompañantes, como naves junto a las que flotamos dichosos en aguas profundas– mantienen siempre su carácter de rareza, de vivacidad cocida como al descuido, un poco inconsciente, pero sin miramientos. Esa clase de películas que nos recuerdan que en las imágenes menos pensadas, menos recurridas, menos transitadas y menos seguras de sí, pueden habitar también nuestros sueños. (más…)


Sobre “Green Book”

por David Obarrio

El cazador oculto. Peter Farrelly ha demostrado ser el primer integrante premiable de los dos hermanos directores, y lo hizo a caballo de una película que en principio aparenta no tener mayor importancia que su declamado humanismo en el que negros, blancos, heterosexuales y gays deberán, después de todo, convivir como mejor puedan más allá de las diferencias. Pero Green Book tiene un tono ligero de fábula en su celebración de los Estados Unidos muy bellamente logrado, una distinción de amabilidad y gracia cultivada con un cuidado y una dedicación contundentes. (más…)