Espanoramas 2020 – Buñuel y el laberinto de las tortugas

Año: 2019
Origen: España
Dirección: Salvador Simó
Guion: Eligio R. Montero, Salvador Simó
Intérpretes: Jorge Usón, Fernando Ramos, Luis Enrique de Tomás, Cyril Corral

por Diego Maté

Buñuel y el laberinto de las tortugas está basada en una historieta de Fermín Solís y cuenta el rodaje de Las hurdes, tierra sin pan. La secuencia no podría ser más extraña: una película animada que primero fue un comic en blanco y negro sobre un director de cine. El tono inicial es de un pedagogismo amable, Buñuel explicado a los niños: el relato muestra al director solo y sin proyectos después del revuelo de La edad de oro. Una serie de casualidades lo llevan a filmar un documental en Las hurdes, el pueblo español golpeado por una miseria inmemorial. Buñuel aparece despojado de sus rasgos más reconocibles: antes que como un bebedor y pendenciero, se lo presenta como un soñador algo idealista que anda un poco perdido, un escandalizador bonachón que promueve pequeñas revueltas. El rodaje empieza y la película muta. El relato mezcla realidad y ficción: Buñuel confunde sueño y vigilia, los dos planos se entrelazan y le permiten a Salvador Simó dar con algunos momentos inquietantes, como la procesión de los elefantes de patas largas. La película se enrarece, como si fuera atacada por alguna especie de veneno, pero todo vuelve a su cauce: siguen las dificultades de la filmación y el descubrimiento de la pobreza más absoluta. Buñuel no duda en intervenir en el rodaje, como si el plan inicial de capturar la realidad en bruto reclamara paradójicamente la participación activa de los documentalistas. La crueldad con los animales se vuelve un motivo recurrente: el equipo le dispara a cabras para que caigan de una montaña, compra gallos y les arrancan la cabeza, se hacen con un burro y lo inmolan junto a unas abejas para retratar un falso accidente. La barbarie del lugar se traslada a la filmación y la animación recrea esa violencia primigenia: el dibujo, antes que atenuar la crudeza, la potencia y las escenas se vuelven insoportables. Esos momentos le insuflan a la película un aire diferente, oscuro, que parece provenir del mismo fondo insondable del que emergían muchos de los atavismos buñuelianos. Más allá del tono correcto e ilustrativo que domina, cada tanto Simó se las arregla para que por las imágenes circule ese viento tenebroso y que la película adquiera un rostro terrible y fascinante.

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