Dossier Jia – Placeres desconocidos

Placeres desconocidos (Ren Xiao Yao – China – 2001)

Director: Jia Zhang-Ke
Guion: Jia Zhang-Ke
Intérpretes: Zhao Tao, Zhao Weiwei, Wu Qiong.

por Aníbal Perotti

Melodía desentonada. Luego de la genial In Public, Jia Zhang-Ke continúa fascinado por los paisajes postindustriales de Datong, una ciudad minera en decadencia. El cineasta intenta capturar la realidad en plena transformación que lo rodea y se detiene en las fábricas de los años cincuenta: una arquitectura degradada donde reina la sensación de vacío, abandono e inutilidad. Los largos planos secuencia filmados con cámara en mano transmiten la tensión entre un fondo documental y un primer plano de ficción. Dos amigos giran en círculos en un entorno polvoriento, dos vectores a la deriva, dos trayectorias inciertas que declinan en historias de amor inconclusas. Son la primera generación salida de la política del hijo único, adolescentes en el momento del fracaso de la economía planificada, cuerpos que no encajan emocionalmente, abandonados entre voces, colores, canciones y ruidos. Pero los jóvenes poseen un conjunto de gestos y actitudes cuya inmensa frescura conmueve inmediatamente: la forma de pararse, de tararear una canción, de besar, de caminar, de reinventar continuamente su propia silueta. Las deambulaciones cansinas, los silencios cortantes y los impulsos repentinos, evocan la ligereza desesperada de la Nouvelle Vague.

Bin Bin mira el mundo a través de la televisión aislado junto a su madre en una vivienda para empleados de la fábrica textil donde ella trabaja. No es muy distinto al tono de los lánguidos encuentros con su novia en la habitación de un hotel karaoke donde conversan y cantan de vez en cuando, absorbidos al mismo tiempo por un flujo de imágenes cuya luz se refleja en los rostros hasta anular su presencia. Xiao Ji es más audaz, desea vivir una aventura amorosa con Qiao Qiao. Ella hace unas coreografías algo absurdas capaces de generar una emoción repentina, que recuerdan a Anna Karina. Las citas cinéfilas se extienden a la escena en el restaurante, donde Xiao Ji y Qiao Qiao imitan la apertura de Tiempos violentos y luego de un raccord fulgurante aparecen en una discoteca haciendo una relectura de la famosa coreografía de la película de Tarantino, antes de que Xiao Ji sea arrastrado de la pista de baile para recibir una sesión de bofetadas. O en el encuentro tenso y emotivo de Bin Bin y su novia, sentados al costado de un muro grisáceo mientras a lo lejos se escucha la melodía desafinada de Con ánimo de amar. La puesta en escena sobria, minuciosa, inteligente y singular, refleja el desconcierto ante la nueva lógica de circulación del dinero, de las mercancías y de las imágenes, con pequeños detalles, índices y matices.  Bin Bin le ofrece a su novia una hermosa declaración de amor cantando de la mano junto a ella una edulcorada melodía de karaoke. La belleza de la película está en descubrir que el modo de entonar una canción popular puede revelar una verdad profunda.

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