Bafici 2019 – Nuestro tiempo

Nuestro tiempo (México, Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia – 2018)
Trayectorias

Dirección: Carlos Reygadas
Guion: Carlos Reygadas
Intérpretes: Carlos Reygadas, Natalia López, Phil Burgers, Rut Reygadas

por Aníbal Perotti

Realismo y abstracción. La cámara rodea lentamente los paisajes rurales del centro de México en un espléndido cinemascope: una pintura del verano, indolente e impresionista, filmada con una sensualidad en la que se funden las edades, los sexos, los dueños y los sirvientes. La película comienza con un momento formidable de emoción física que nos lleva a descubrir el escenario de la acción: una gran estancia dedicada a la cría de toros salvajes donde la energía de los niños y los juegos de seducción de los adolescentes estimulan la vitalidad general del espacio mientras la mirada a los trabajadores insinúa relaciones sociales tensas. Una cosmogonía nueva reabsorbe las fuentes originales. El espíritu contemplativo de Carlos Reygadas acecha detrás de la cámara en busca de los sonidos, las palabras y los gestos instintivos. La imagen se detiene finalmente en Ester, una mujer elegante que habla por teléfono celular mientras su marido, montado a caballo, se ocupa de los animales. Luego de esta extraordinaria introducción coral, la película se hunde en su corazón: la crisis de pareja, piedra angular del cine moderno.

La casa de la familia es el centro de la narración: un estudio de pareja novelado con las formas artísticas de la burguesía intelectual, un drama sentimental que se concentra en el dormitorio y en las crueldades del amor conyugal. Reygadas escribe, dirige y actúa. Su esposa es la coprotagonista y sus hijos, como de costumbre, actúan como sus hijos. El cineasta combina de un modo sorprendente el realismo y la abstracción: un movimiento doble de expansión y contracción en el espacio y el tiempo, la cámara explorando los alrededores y detenida en los tormentos de la pareja, una mezcla maravillosa entre inmersión sensorial y análisis psicológico. El smartphone aparece al comienzo de la película y se convierte en el objeto central y simbólico de Nuestro tiempo: el ideal de una realidad virtual total convive con la pequeña paranoia cotidiana de los mensajes. El cineasta asume el riesgo formal de poner la cámara adentro del motor de la camioneta que conduce a la mujer de regreso de una cita con su amante, o se entrega al placer estético con una exquisita filmación del concierto para timbales y orquesta en el que se devela parte de la trama. En un desvío, una reminiscencia, el título de la película se hace explícito y revela un tiempo perdido, una utopía distante y fantasmal de la que el maravilloso prólogo sería la última vibración.

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