Mar del Plata 2018 – Burning

Burning (Corea del Sur – 2018)
Panorama Autores

Dirección: Lee Chang-dong
Guion: Oh Jung-mi, Lee Chang-dong
Intérpretes: Yoo Ah-in, Steven Yeun, Jun Jong-seo

por Aníbal Perotti

Todos los fuegos el fuego. El gesto de la escena final abre un abismo en el que se precipita todo lo que estuvo latente durante dos horas y media. Un acto irreflexivo y romántico, político y alegórico, que concluye de un modo magistral, una película en la que la densidad cinematográfica se desplaza lentamente hacia un punto de incandescencia. Muchos objetos y motivos existen y no existen al mismo tiempo: una naranja, un gato y hasta Haemi, personaje femenino nodal, que se evapora sin dejar rastro. La ambigüedad permanente potencia el misterio. El carácter inasible de Burning proviene precisamente de la formidable capacidad de Lee Chang-dong para jugar con la estructura y con los cuerpos. La película parece coescrita por su autor y su héroe, compartida como un fuego sagrado que pasa del artista a su doble: el cineasta y su actor, el escritor y su personaje.

En un pequeño y cálido departamento, la joven y excéntrica Haemi invita a su amigo de la infancia Jongsu, que acaba de encontrar por azar en las calles de Seúl después de varios años, para que se acomode entre la cama y su piel desnuda. Pero la atención y el deseo del joven se desvían rápidamente hacia un curioso rayo de luz que se refleja sobre la pared. Antes de que cualquier intriga interfiera, Jongsu le hace el amor a esta figura maravillosa y a los espejismos que se dibujan alrededor de ella. Luego de este singular encuentro, la joven Haemi estará ausente por un tiempo y volverá flanqueada por Ben, un curioso Gatsby, encantador y oscuro, que disfruta de un extraño hobby: prender fuego a invernaderos de plástico, abundantes en la zona donde Jongsu se retira a escribir.

De un modo lineal, Burning es la historia de aprendizaje del joven escritor, que debe superar la precariedad económica, la falta de amor y unas relaciones familiares conflictivas, para llevar adelante su deseo artístico. Pero la puesta en escena difumina las pistas, rompe los esquemas y hace nebuloso lo que parecía claro: la suavidad de los movimientos de cámara y el trabajo con la saturación del sonido potencian los juegos de falsos semblantes, los signos de una extrañeza por venir y el halo místico de enigmáticas reverberancias que envuelven a la narración. Mientras la película se hunde en el pantano del film noir, la dimensión política cobra espesor para abrirse a la violencia y al fuego secreto.

La opacidad del invernadero remite a las ventanas frente a las cuales Jongsu se detiene para sobrevolar la ciudad con su mirada. Durante la ausencia de Haemi, esta seducción por la claridad se convierte en una atracción sexual explícita que incluye el regreso al departamento de la joven. El deseo de disfrutar, el deseo de vivir, el deseo de escribir. Deseos, ilusiones, mentiras, evocaciones o posibilidades de un oscuro fuera de campo, apenas sugerido pero amenazante. Fuerzas triviales o terribles que habitan en los recovecos menos iluminados de la película. Jongsu va por los caminos circundantes, se pierde en una niebla azul, en una oscilación sublime que desata una furia ensordecedora.

Una respuesta

  1. Carlos

    Una vuelta de tuerca sobre el tópico que atormenta al cine moderno desde hace sesenta años: la mujer que se esfuma en el medio de la película. El tipo filma de una manera deslumbrante. Un lujo poder verla en la sala grande del Ambasador.

    noviembre 13, 2018 en 10:53 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s