Bafici 2018 – Brujas

Brujas (España, Perú – 2017)
Música

Dirección: Carmen Rojas Gamarra
Guion: Carmen Rojas Gamarra

por Francisco Noriega

Pick up the pieces. El arte es una forma de expresión personal y, por lo tanto, y de manera inevitable, tiene una carga política. Ya sea en una pintura, en una película o en una canción, la obra de arte muestra una mirada que el autor tiene sobre el mundo. Esa mirada existe siempre y no hay expresión artística que no la tenga. En las artes narrativas puede suceder que el relato esté puesto en función de esa mirada o que la mirada se desprenda naturalmente de él. Un ejemplo del primer caso es La guerra de los mundos, de Spielberg. Un ejemplo del segundo, Birdman, de Iñárritu. En el cine narrativo y de ficción, el segundo caso puede ser un poco más difícil de digerir en tanto esa jerarquización de la “idea” por sobre la historia termina generando un relato poco sutil, acartonado, tosco.

La música, sin embargo, no es necesariamente narrativa, y la música de protesta, en la que el “mensaje” está por encima del aspecto, llamémoslo, estético, no es tan chocante. Bob Dylan empezó su carrera así, siguiendo los pasos de Pete Seeger, cantando contra la desigualdad, la injusticia y la opresión.

En la medida en la que el fin último de este tipo de música es dejar claro un mensaje, la sutileza no es una herramienta tenida en cuenta. Hay un elemento poético fundamental que no puede faltar y por eso los más grandes de esos días son recordados hoy. Son, ante todo, grandes letristas, pero no hay discordancia entre “lo que se dice” y “lo que realmente se quiere decir”. Una y otra cosa son lo mismo. Siguiendo esta lógica, pero una década y media después, surge el punk. La cuestión es la misma: Joey Ramone, en uno de los temas más tremendos de Los Ramones, dice, hablando de la visita a Reagan a Alemania: “Sos un político, no te conviertas en uno de los hijos de Hitler”.

De “Bonzo goes to Bitburg” ya pasaron treinta y tres años. Billie Joe Armstrong, guitarrista y cantante de Green Day, tiene cuarenta y seis y es millonario. No me importa que sea millonario, pero sí me parece un poco cínico de su parte que se ponga a romper guitarras en un escenario. Es un gesto que no significa nada más que una fantasía adolescente de un manchild cuyo gesto punk más reciente fue un berrinche en un evento porque le dieron menos tiempo a ellos que a Usher (https://www.youtube.com/watch?v=99PwfIzMzr0).

Pensando en estas cosas creí que el punk era un género que ya no tenía demasiada relevancia, pero Brujas, de Carmen Rojas Gamarra, me demostró lo contrario. Si hay un nuevo espacio donde el punk tiene sentido y propósito, es en el feminismo.

Brujas es un documental sobre la escena under de punk feminista en España. El propio documental, continuando con la propia lógica do it yourself del punk, tiene una estética decididamente casera y se nota que está filmado por una sola persona que hace las veces de sonidista, camarógrafa, entrevistadora. Esa crudeza en lo cinematográfico, con imágenes sucias, sonidos rotos y músicas, a veces, indescifrables, es absolutamente consecuente con el mundo que se está retratando. El punk es eso: no se trata de sutilezas ni de preciosismos estéticos, sino de gritar a viva voz lo que uno piensa. Eso mismo hacen las protagonistas del documental, tanto en sus canciones como en las entrevistas.

Cuando terminan los cincuenta minutos de Brujas, lo primero que uno quiere hacer es volver a la casa, buscar las bandas protagonistas en Bandcamp y seguir siendo parte de ese mundo un rato más.

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