Bafici 2018 – A Horrible Woman

A Horrible Woman (Dinamarca – 2017)
Competencia Internacional

Dirección: Christian Tafdrup
Guion: hristian Tafdrup, Mads Tafdrup
Intérpretes: Anders Juul, Amanda Collin, Rasmus Hammerich

por Diego Maté

Un grupo de muchachos disfruta de una especie de comunidad masculina plena: gritan, se emborrachan, se cargan, comparan anécdotas sexuales. Todo es camaradería hasta que al departamento llega la mujer de uno de ellos con amigas e interrumpe la escena para dar paso a otra cosa más regulada, una reunión con chicos y chicas donde hay que saber comportarse.  Allí mismo, Rasmus conoce a Marie: los dos se gustan, empiezan a salir y se ponen en pareja prácticamente sin que él se dé cuenta. El idilio del principio se transforma de a poco en un calvario que el protagonista no parece notar: su departamento, sus cosas y su rutina quedan bajo el poder tutelar de Marie, que se enseñorea de la vida de su novio sin que encontrar demasiadas resistencias. El relato maniobra las fuerzas en pugna conteniendo los estallidos y prolongando el suspenso: signos aquí y allá señalan la existencia de un malestar que en cualquier momento puede destruir la pareja, pero de alguna manera los dos se las arreglan para sostener la relación. La película adquiere rápidamente el aire pesado de un thriller discreto: Marie complota y diseña estrategias para dominar a Rasmus, para aplastarlo hasta dejarlo reducido a un despojo que ella misma desprecia. El protagonista se somete de buen grado al maltrato hasta que ya no se reconoce. Revelación imprevista: los amigos no pueden ofrecerle ninguna clase de ayuda o consejo, todos tienen propios problemas con sus esposas e hijos chicos. Como en todo thriller, el protagonista se descubre solo y sin nadie a quién pedir auxilio: la camaradería del comienzo no ofrece ninguna red de contención. La caída de Rasmus se vuelve cada vez más estrepitosa y la película adquiere un encanto por partida doble: de un lado, la guerra silenciosa de la pareja logra que cada escena acumule niveles de tensión insospechados; por otro, las humillaciones que padece el personaje cobran un interés singular para la trama, como si el proceso de degradación tuviera su propio atractivo. La película se alimenta de los viejos motivos de la mujer manipuladora y del hombre consumido y los procesa a través de los códigos del suspenso: para creer ahí hay misoginia o machismo (como se dijo) hay que hacer de cuenta que la película, el género o los mecanismos narrativos (el cine, bah) no existen.

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