Bafici 2018 – Sobre Philippe Garrel

Este es un texto introductorio a nuestro dossier dedicado a Philippe Garrel. En los próximos días, en simultáneo con las proyecciones, iremos subiendo notas sobre todas (sí, todas) las películas que integran la retrospectiva sobre el director.

por Aníbal Perotti

Philippe Garrel es el gran invitado de la XX edición del BAFICI. La presencia del cineasta francés en Buenos Aires es un acontecimiento insoslayable y una oportunidad única para repasar su extraordinaria filmografía: más de cincuenta años de cine filmados siempre en presente, con una autenticidad inalterable. Los personajes, las experiencias y los motivos expanden un autorretrato en el trascurso del tiempo, con los vaivenes sentimentales, la soledad, la tentación suicida y la compleja transmisión entre generaciones como temas recurrentes. Desde sus comienzos, Garrel filma motivado por un rostro, una circunstancia, una emoción. La urgencia establece una relación inédita con la propia intimidad. Algo se descubre con un movimiento natural, necesario, orgánico: una profunda novedad. Imágenes bellas, líricas, desesperadas. Películas radicales y formalmente innovadoras que vuelven a los orígenes del cine en busca de la belleza, el misterio y la fragilidad fundacional.

Garrel es un heredero directo y precoz de la Nouvelle Vague. El impulso poético de sus primeras películas, filmadas en increíbles condiciones desde los catorce años y proyectadas directamente en la Cinemateca de Henri Langlois, da paso a la precariedad del underground, época en la que brilla su particular habilidad para hacer del soporte fílmico un protagonista. En la efervescencia pre-68, en el festival de cine joven de Hyères, forma junto a Bernadette Lafont y Jackie Raynal el grupo Zanzibar: un laboratorio de creación cinematográfica, plástica y musical. El rock es tan importante como el cine: Velvet Underground encarna la modernidad de la misma manera que Godard o Antonioni.

A Garrel lo impulsa el deseo de capturar algo del cuerpo, de los rostros y de las actitudes de quienes están a su alrededor. Este interés apenas disimulado con un barniz de guión será puesto al desnudo en películas como Las altas soledades y El azul de los orígenes. Títulos arrebatadoramente poéticos para retratos de mujeres (Nico, Jean Seberg, Tina Aumont, Zouzou) en un blanco y negro fantasmal, sin sonido, sin diálogos, sin historia. Los rostros femeninos sobreexpuestos como reflejo de la tensión entre el deseo visceral de filmar y el temor a capturar la imagen.

Luego vendrá la reinvención de su propio cine: El hijo secreto (1979) marca el regreso a la palabra, el retorno hacia la materia autobiográfica habitada por un pasado espectral. Garrel explora los tormentos del alma y del corazón, trabajando con un sentido agudo de la composición del plano y depurando su fuerza minimalista. Los rostros femeninos siguen siendo el centro de sus trabajos: el cineasta refleja estados emocionales extremos en el rostro de sus actrices, desde el placer sexual hasta una crisis de llanto. Las últimas películas, concebidas como una serie y filmadas en blanco y negro de un modo artesanal, confirman su notable inspiración y vigencia. El cine como guardián del tiempo: la puesta en imágenes de su propia existencia. La tensión entre un presente inscripto en los cuerpos y el pasado que resurge para hacer visibles las cicatrices.

Una respuesta

  1. Carlos

    Genial! Gracias por la guía. Se sabe si Garrel va a presentar algunas películas? Saqué entrada para la nueva, ojalá que esté.
    Saludos

    abril 12, 2018 en 8:09 pm

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