Good Time: Viviendo al límite (Good Time)

Año: 2017
Origen:
 Estados Unidos
Dirección
: Benny Safdie, Josh Safdie
Guion: Ronald Bronstein, Josh Safdie
Intérpretes: Robert Pattinson, Benny Safdie, Jennifer Jason Leigh, Taliah Webster
Música: Daniel Lopatin
Fotografía: Sean Price Williams
Edición: Ronald Bronstein, Benny Safdie
Duración: 101 minutos

por Aníbal Perotti

La noche americana. La película comienza con un plano cerrado sobre el rostro de Nick, un joven con discapacidad mental (Benny Safdie, en total empatía con su personaje), en el momento en que debe responder las preguntas de un terapeuta que lo intimida. Se siente atrapado, sus ojos se pierden y su boca se queda entreabierta en un balbuceo. El doctor lo interroga sobre asociaciones emotivas, recuerdos familiares y posibles traumas, pero todo lo que Nick desea es rencontrarse con su hermano Connie, que vendrá a rescatarlo intempestivamente al final de la escena. En la siguiente imagen, luego de un corte abrupto con el título, los dos hermanos se preparan para robar un banco en Queens. Previsiblemente las cosas salen mal y Nick es enviado a la cárcel. A partir de ese momento, Connie hará todo lo posible por conseguir el dinero para rescatar a su hermano en el curso de una noche rocambolesca, miserable y trágica por los barrios bajos de Nueva York. Las peripecias del personaje interpretado por Robert Pattinson permite comprobar el gusto de los directores por los aspectos menos glamorosos de la ciudad que el cine norteamericano contemporáneo prefiere no mostrar. Las bifurcaciones arbitrarias del guion nos llevan por barrios, decorados y personajes secundarios al ritmo de una urgencia monomaníaca. Josh y Benny Safdie filman con la cámara bien cerca de los cuerpos y de las miradas, asumiendo su ritmo como en un videojuego, inmersos en un universo noir donde los rostros transpiran y la música electrónica agrega intensidad a la deriva.

Lo mejor de la película es la verdad emotiva que emerge en el comienzo y que vuelve sobre el final. Luego del ritmo frenético y la narración elíptica de los primeros veinte minutos, el personaje que interpreta Benny Safdie desaparece y la película se desdibuja. Desde ese momento, Good Time no logra librarse de una suerte de frenesí formal que se deleita con la sordidez en lugar de construir personajes más sólidos. A los antihéroes demasiado vistos les falta consistencia y por momentos no son más que simples siluetas intentando una fusión improbable entre los noctámbulos de Cassavetes y un thriller del primer Scorsese. La película tiene, sin embargo, algunos fulgores: una divertida confusión con un accidentado cubierto de vendas que hace derivar la trama hacia el absurdo, o una larga secuencia en un parque de diversiones en la que los directores explotan bastante bien las referencias cinematográficas. La última escena es extraordinaria y sugiere lo que podría haber sido la película si los directores hubiesen confiado en la intensidad natural de sus personajes en lugar de forzarlos a gesticular desesperadamente en vano.

Publicado en Cinemarama el 06/12/17

 

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