Sobre Nanni Moretti, invitado del BAFICI 2017

Se conoció que Nanni Moretti será el principal invitado de la próxima edición del BAFICI, que además incluirá una retrospectiva y la publicación de un libro sobre su cine.

por Aníbal Perotti

Caro Nanni. El gran invitado de este BAFICI es el autor de una obra notable, singular y ampliamente reconocida, que se relaciona siempre de un modo fascinante con su intimidad familiar, profesional y política. La presencia extraordinaria de Nanni Moretti en el festival ofrece una oportunidad única para volver a ver sus películas y revisar las conexiones de una filmografía inconfundible que parece estructurada por una búsqueda que constituye también un dilema: la necesidad de formar parte del mundo sin ser cómplice, el deseo de permanecer fiel a sí mismo viviendo entre los otros, la tensión entre la individualidad y las distintas instancias colectivas. El cineasta combina, con una gracia inigualable, melancolía y vitalidad, drama y comedia, lucidez y un profundo humanismo. El movimiento constante que atraviesa cada una de sus películas es la prueba de una desilusión y el deseo de volver a ilusionarse.

Yo gritaba cosas justas y ahora soy un cuarentón espléndido. Nanni Moretti reacciona con vehemencia e ironía contra los burgueses odiosos, conformistas y depresivos que se arrepienten de sus pecados juveniles de izquierda en Caro diario, y se instala como el único cineasta contemporáneo con el estatuto internacional necesario para personificar a Italia. A pesar de la aparición de nuevos e interesantes realizadores, Moretti revalida el título con cada nueva película gracias a sus cualidades como director, pero también gracias a su cuerpo, a su rostro y a las palabras presentes en sus películas, así como a su activismo político, con el que logró ser una de las grandes voces públicas contra Berlusconi.

La disyuntiva sobre el posicionamiento del individuo en la sociedad se puede identificar, en mayor o menor grado, en cada una de las películas de Moretti. En este sentido, La cosa tal vez sea su película más personal y el centro de gravedad de toda su obra. El cineasta sintió en aquel momento que algo de sí mismo se jugaba con la redefinición del Partido Comunista Italiano: su propio dilema, las dificultades para actuar, la angustia de ser un espectador impotente. Esta formidable película sobre la palabra política y pública recoge un cambio de paradigma histórico y social, vivido por Moretti como una suerte de prescripción: filmar de otra manera y desde otro punto de vista. Las convulsiones y las cuestiones existenciales del PCI valen también para Moretti.

Las primeras películas, en las que su alter ego es Michele Apicella (incluyendo al Giulio de Basta de sermones), conforman un período de extrema fragilidad que culmina con la amnesia del personaje en Palombella rossa. Sobre el fondo de un interminable partido de waterpolo y una crisis de conciencia política, familiar y moral, esta película realiza, con una asombrosa inventiva, un balance riguroso de las esperanzas y las creencias del pasado. Moretti compone un personaje irritable, apenado, intolerante, agresivo y desesperadamente humano, atravesado fuertemente por los aspectos sociopolíticos e históricos que le agregan a la película una extraordinaria pertinencia.

Soy un autárquico, Ecce bombo y Sogni de oro plantean las dificultades de la juventud para encontrar la puerta de entrada a un mundo adulto medianamente satisfactorio. Los protagonistas comprueban que, como en una mala película con un mal guion, la sociedad distribuye los papeles, incluido el de “el joven”. En estas tres primeras películas, la juventud enfrenta una encrucijada en la que avanzar en la sociedad equivale a rechazarse, a renunciar. Moretti es muy duro con la generación anterior, mostrando la extrema violencia de las relaciones familiares, pero también hace una feroz autocrítica y demuele despiadadamente el anticonformismo como lugar común entre los suyos. En Soy un autárquico y Ecce bombo, Michele se alimenta con lecturas complejas y con un discurso indefinido, hace teatro de vanguardia pero se asegura un cheque mensual de su padre. La mirada de Moretti posee una universalidad y una actualidad sorprendentes: el grupo de amigos de Ecce bombo es un equivalente urbano y desesperado de Los inútiles de Fellini.

En Bianca y Basta de sermones el protagonista llega a la edad adulta, se vuelve espectador y observa, a través de los cuadros de las ventanas, la felicidad familiar del excura que disfruta de los placeres carnales en Basta de sermones, y la vida de pareja que se revela adúltera y se torna una obsesión voyeurista en Bianca. En ambos casos, los personajes se aíslan voluntariamente del cuerpo social: Michele se entrega a la policía y Giulio decide retirarse a Tierra de Fuego. La familia no es un refugio, sino un verdadero infierno neurótico. Ante la imposibilidad de participar en el mundo que los rodea, los personajes adoptan distintas formas de reclusión. En este sentido podemos encontrar una continuidad en Habemus Papam, que aborda la cuestión de manera directa y literal por el cruce entre las dos trayectorias. Mientras que el papa retorna al mundo y reaparece en él, aunque a menudo mediatizado por el teatro o la pantalla de televisión (figura central del cine de Moretti), el psicoanalista se desliza hacia un exilio voluntario en el Vaticano, una fortaleza aislada del mundo y sorda a sus sufrimientos y neurosis.

Caro diario enuncia desde su propio título una nueva forma de intervención cinematográfica. Moretti se expone con su nombre. Lo escrito es un pretexto para la figura del hilo narrativo, el diario responde a una necesidad cinematográfica, al placer de una mayor libertad formal. Caro diario inscribe definitivamente a Nanni Moretti como uno de los grandes cineastas contemporáneos. Aprile retoma la misma originalidad en el proceso fílmico pero con algunos deslizamientos, como la integración de un proyecto documental y los preparativos para una comedia musical sobre un pastelero trotskista en la Italia de los años cincuenta, que ya se anunciaba en el primer capítulo de Caro diario. Moretti pone en escena su salto a la paternidad y la película se escalona con claridad entre abril de 1994, con el fracaso electoral de la izquierda y el acceso al poder de Berlusconi, y el verano de 1997.

Su siguiente película inicia un nuevo ciclo. Si bien el personaje a quien interpreta en La habitación del hijo se llama a Giovanni (cuyo diminutivo es Nanni), Moretti deja la frontalidad y se enfrenta al melodrama. Adopta una puesta en escena más clásica, la cámara acompaña los desplazamientos de los personajes y el cineasta-actor resulta una presencia entre otros, que no organiza la escenografía desde el interior del cuadro. El Caimán consolida el gesto. Tras el melodrama, esta nueva película se presenta bajo la forma de una comedia dramática a la italiana. Moretti profundiza la dispersión de su propia presencia en la pantalla hasta la pirueta final en la que personifica a su enemigo público e íntimo.

En su radiografía íntima de la Italia contemporánea, el director ha examinado a menudo a la institución católica. Hay una escena de La habitación del hijo que parece dirigida a los que dudan de la poca importancia que el materialista Moretti le otorga a la trascendencia cristiana: se trata de la misa para honrar la memoria de Andrea, en la que ninguno de los miembros de la familia enlutada se levanta para ir a comulgar. Lo que le interesa a Moretti es la relación con el mundo y no una eventual pérdida de fe. En Habemus Papam, el Vaticano es la metáfora de un gran número de instituciones: mediáticas, políticas y también culturales. Como de costumbre, Moretti se apodera de un tema para desplazarlo hacia el núcleo fundamental de su obra, haciendo cohabitar de manera inextricable y equilibrada los distintos polos de su cine: la melancolía y la irrupción de lo burlesco. Si bien la forma general se inscribe dentro de cierto clasicismo emprendido desde La habitación del hijo, la película está impregnada de reminiscencias formales de los años ochenta, especialmente en los segmentos que se desarrollan dentro de las paredes del Vaticano. Mientras los cardenales piensan que se terminó el recreo, el terapeuta pide piadosamente jugar un rato más con la pelota de vóley en la mano, como un niño a quien los adultos, que repentinamente recuerdan sus deberes, le han robado injustamente el final de un partido. La complejidad nunca está en la superficie de las películas de Moretti y en este caso se manifiesta con la tensión permanente entre el interior, representado por un fuera del mundo encerrado en sí mismo, y el exterior, el mundo real. La imposibilidad de conciliar los espacios pero también los tiempos, los del individuo y los del conjunto, los espirituales y los mediáticos. La puesta en escena está organizada como la de un ballet e imprime algo etéreo, tanto en las escenas filmadas en estudio como en los espléndidos planos de Piccoli de noche en el colectivo, recitando su deseo de ser un anónimo entre los anónimos. El papa según Moretti es un actor, un neurótico, un deportista aficionado, un hombre.

Con Mia Madre, Nanni Moretti retoma la inspiración autobiográfica que había abandonado desde Aprile. La película marca una evolución en la manera de realizar sus diarios y se inscribe en su filmografía de un modo singular con una doble dimensión íntima: su madre y su trabajo como cineasta. Moretti filma la muerte como un proceso natural: el cineasta combina recuerdos de juventud y anticipos de la muerte anunciada con una sobriedad admirable que atempera el terrible sentido de finitud que habita en la película. Lo que se transmite y lo que se pierde de una generación a otra, la dificultad de una obra colectiva y el juego permanente de las apariencias. Una lúcida meditación sobre el mundo del cine, sobre su impureza hecha de ambición, narcisismo y sueños obstinados. Moretti tiene plena conciencia de su cine y de su lugar en el mundo. La emoción discreta, los pequeños detalles y los sutiles movimientos de Mia Madre generan en cada distancia, en cada evocación y en cada eco el placer de volver a encontrarnos con el querido Nanni.

Este texto es una versión de otro publicado en Cinemarama el 21/09/11

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s