Charly García – Random

Intérprete: Charly García
Disco: Random
Fecha de edición: 24 de febrero de 2017
Sello: Sony Music
Músicos: Charly García, Rosario Ortega, Fernando Samalea, Kiuge Hayashida, Antonio “Toño” Silva

por Patricio Durán

El hombre que hizo bien. Volvió el Charly García de estudio después de una década. Si bien la versión oficial de Kill Gil apareció en 2010, ya se había filtrado una versión mejor –para enojo de García– en el 2007. También volvió el Charly García de un disco compuesto casi en su totalidad por él, en Random no hay covers apropiados, ni varias versiones del mismo tema, ni viejos éxitos, ni canciones perdidas que compuso en su niñez o adolescencia. La totalidad del álbum fue escrita por García para la ocasión (o casi, “Spector” es prácticamente “Be my baby”, el tema de Phil Spector que Charly ya había hecho en Sinfonías para adolescentes bajo el título “Sé mi nena”). También la interpretación está en gran parte a cargo de Charly, todo lo que se escucha lo hizo sonar él, salvo por los coros de Rosario Ortega (de sorprendente buen trabajo), la batería de Samalea y la participación de dos de sus músicos chilenos, Toño Silva y Kiuge Hayashida.

El disco arranca con “La máquina de ser feliz”, una de esas canciones pop perfectas de las que Charly parece tener un stock interminable. Con dosis iguales de oficio e inspiración, García ofrece un hit para la posteridad, uno más en su Olimpo de éxitos. La canción muestra algo que se vuelve casi constante en el disco: las melodías reminiscentes de algún lado, García reinventándose en cada canción, rescatando sonidos del pasado aggiornados al presente. Utiliza las malditas influencias mejor que nadie, y para los que lo conocemos, esto es nada más y nada menos que lo que siempre hizo.

Y esta vuelta es algo para celebrar. Después de un par de internaciones que asustaron, volvemos a tener a un Charly García creador en el estudio, rodeado de teclados, cantando como puede (a pesar de todo lo que ya sabemos, logra un buen trabajo vocal en el álbum) y regalando lindas canciones con destellos de su genialidad: “Lluvia”, “Primavera”, “Rivalidad” o “Mundo B” tienen poco que envidiarles a sus mejores obras.

También es para celebrar el tono optimista de Random, lejos de pensar en un final de su carrera (suficiente que el año pasado tuvimos los sombríos y presagiadores Blackstar de David Bowie y You Want it Darker de Leonard Cohen), parece un nuevo comienzo, lleno de frases esperanzadoras: “Ese día yo volví a reír”, “Porque siempre estaré pronto a renacer/Porque hoy yo estoy más joven que ayer”, “El pasado no me condena, el presente no me da pena, el futuro está asegurado”.

Quizás las letras sean lo más interesante de esta vuelta, tenemos siempre vigente al Charly que nació para mirar lo que pocos pueden ver mientras se burla de las iglesias brasileñas que aparecen en la TV después de medianoche o la exacta definición de los textos de los celulares: “Gramática de vegetal”. Hay algo de ciencia ficción nostálgica en “La máquina de ser feliz” (plateada y lunar, remotamente digital (…) es inocencia artificial) y muchas referencias al mundo del cine. Pero sobre todo tenemos al Charly García más genuino, el que asegura que “Nunca van a conseguir cambiarme, baby” (“Rivalidad”), aunque “querían a otro en mi lugar” (“Otro”). El final del disco es “Mundo B”, un tema que recuerda un poco al sonido de La hija de la lágrima y que se despide con un final que remite a “Total interferencia”, no sin antes haber citado a los Beatles.

Charly García volvió y solo nos queda agradecer.

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