Radiohead – A Moon Shaped Pool

Radiohead - A Moon Shaped Pool - c i n e m a r a m aIntérprete: Radiohead
Disco: A Moon Shaped Pool
Fecha de edición: 8 de mayo de 2016
Sello: XL
Músicos: Colin Greenwood, Jonny Greenwood, Ed O’Brien, Philip Selway, Thom Yorke

por Patricio Durán

Cómo volver a aparecer completamente. “No estoy aquí, esto no está ocurriendo”, cantaba Thom Yorke en “How to Disappear Completely” y por un momento pareció que Radiohead iba a implementar lo que decía en su canción de Kid A. Primero su sitio de internet comenzó a desvanecerse, las palabras e imágenes empezaron a hacerse más tenues hasta llegar a borrarse, casi como las fotos de Marty en Volver al futuro. Después borraron todo el contenido de las redes sociales: sus páginas de Facebook, Twitter e Instagram quedaron en blanco. 

La inusual campaña de prensa cumplió su cometido: llamó la atención. Acto seguido volvieron a aparecer. “Burn the Witch” fue el primer adelanto junto con un video que, utilizando la técnica de stop motion, recrea partes de la película The Wicker Man de 1973 (y un spoiler gigantesco para el que no la vio). Tres días después apareció otra canción, “Daydreaming”. El video de este tema lo dirigió Paul Thomas Anderson (que había colaborado recientemente con Jonny Greenwood en el documental Junun) y muestra a Thom caminando y atravesando puertas que lo llevan a diferentes lugares, de una manera muy similar a “Sapokanikan”, el video de Joanna Newsom, también a cargo de PTA, en el que la arpista pasea por Nueva York.

Finalmente llegó el disco completo; el domingo 8 —el día Radiohead de la semana— la banda compartió un streaming para que todos escucharan A Moon Shaped Pool. El álbum arranca con uno de los dos temas que habían dado a conocer, arremete “Burn the Witch” con unas cuerdas frenéticas que le impregnan a la canción una tensa agresividad. El resultado es un pop de cámara elegante pero incómodo. “Daydreaming” muestra el particular downtempo que la banda pulió durante toda su carrera, los arpegios del piano de fondo y una melodía lánguida le dan a la canción unos aires dream pop. A partir de aquí el clima del disco se vuelve introspectivo, se suceden las canciones suaves e íntimas. La instrumentación es delicada, y aunque se escuchan algunos de sus característicos beats aquí y allá, cobran protagonismo el piano y la guitarra acústica. Hay menos laptops y experimentos, pero la banda gana en sensibilidad. Muchas de las canciones que integran A Moon Shaped Pool ya las venían tocando en vivo en el último par de años. “Identikit” se hizo habitual en sus shows desde el 2012, pero la gran joya es “True Love Waits”, que se merecía una versión de estudio desde que apareció en vivo en el EP I Might Be Wrong: Live Recordings. Un tema hermoso y desolador, con el falsetto quebradizo de Thom que se vuelve súplica cuando canta “Just don’t leave/Don’t leave” mientras la canción se desvanece. Pero Radiohead no, Radiohead volvió a aparecer.

Radiohead - A Moon Shaped Pool - c i n e m a r a m a

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