Sobre World of Tomorrow, de Don Hertzfeldt

Sobre World of Tomorrow, de Don Hertzfeldt - c i n e m a r a m apor Geraldine Salles Kobilanski

Estábamos conversando una tarde con mi amiga Ingrid sobre la perspectiva propia de los globos en las películas. Entre ellas, salió la simpáticamente siniestra Billy’s Baloon (1998), del cineasta de animación estadounidense Don Hertzfeldt. Algo característico en su cine es dibujar a los seres humanos como figuras bidimensionales, es decir, sin relieve alguno, hechos con líneas del grosor de un escarbadientes o un fósforo. Hertzfeldt pareciera rescatar la visión de un niño occidental cualquiera a través de la libertad de sus trazos para interpretar el mundo que lo rodea, empezando a dejar su huella en sus inicios de vida. Y ese mundo es tan hostil y amenazante que lo familiar se empieza a enrarecer.

En su último corto, llamado World of Tomorrow (2015), el mundo ya no se dividirá a partir del tiempo religioso, sino a partir de un tiempo otro, pero igual de intangible y ecuménico: Internet y Outernet. Emily es una pequeña de cinco años que vive en nuestra contemporaneidad; mientras juega en su casa con una máquina llena de luces y botones, una mujer se contacta con ella. Emily es clonada en un futuro no cercano –posterior a los doscientos años. En un punto, el espectador se tranquiliza sabiendo que solamente es una película animada de ciencia ficción, cuya realidad se encuentra alejada de la nuestra. Mientras que nosotros vivimos en la era de Internet y estamos todo el día frente a una pantalla, ya sea leyendo el diario, trabajando, jugando, poniendo likes en un posteo de Facebook, sintiéndonos brillantes al escribir tweets sobre política, conversando todo el día con amigos o conocidos, nuestro espacio y tiempo conforman un cronotopo virtual, alejado de las personas, aislándonos en esta no tan nueva dimensión triste y simulada. Por un lado, la Emily infantil podría ser una representación nuestra, inocente de todas las transformaciones que el propio ser humano conlleva, tomándolo como un juego, tan solo como un divertimento. Por el otro, la Emily clonada le pide a la Emily auténtica robarle un recuerdo para sentirse, en definitiva, querida. Uno de nuestros primeros recuerdos, el primigenio contacto afectivo con nuestros padres.

La muerte se transformará en la era de Outernet. El fin de las cosas permanecerá constante, imperecedero. Ante la necesidad de aferrarnos a la materialidad de la vida, nos aferramos cada vez a la inmaterialidad de las redes sociales. Nuestro miedo a la pérdida, al final de las cosas, nos vuelca con más fuerza a confiar en esta nueva religión.

Quizá ante el aterrador poder del ser humano, Hertzfeldt simplemente busque acobijarse en una percepción sincrética que perdimos cuando niños. Buscar en los trazos de una criatura el costado amable y amoroso de un mundo que va a tientas.

Sobre World of Tomorrow, de Don Hertzfeldt - c i n e m a r a m a

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2 comentarios

  1. Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta interesante información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este post.

    Saludos

    octubre 18, 2016 en 10:58 am

    • Geraldine SK

      ¡Gracias por tu comentario!
      Un abrazo,
      G.

      diciembre 12, 2016 en 7:10 pm

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