Entrevista a Ezequiel Acuña

Entrevista a Ezequiel Acuña - c i n e m a r a m aTras su paso por el 29° Festival Internacional de Mar del Plata –en sus dos versiones, fílmico y DCP– La vida de alguien participó de la Sección Panorama del 17 Bafici y ahora tendrá finalmente su esperado estreno en el Malba junto a las tres películas anteriores de Ezequiel Acuña. En ese sentido, podría tranquilamente afirmarse que su último largometraje funciona como una retrospectiva en sí mismo: Mar del Plata fuera de temporada, la ausencia de un amigo, la adolescencia eterna y la música –a cargo de la injustamente subvalorada banda uruguaya La Foca– como el corazón de los personajes, ese latido que los mantiene vivos, que los impulsa a conocerse, a enamorarse y a desnudarse hasta el alma con la mirada, transformando las letras de las canciones en líneas de diálogo encriptadas, únicamente descrifrables para quienes sean capaces de ver más allá de lo que se muestra. Dan ganas de quedarse a vivir adentro de La vida de alguien, pero como no podemos, nos conformamos con verla en pantalla grande, en fílmico y en loop como ese discazo de nuestra banda favorita.

por Elena Marina D’Aquila

¿Cuándo empezaste a escribir La vida de alguien y cómo fue cambiando el guión durante las reescrituras?

Empezó siendo un guion de otra peli que hicimos con Alberto Rojas Apel. El proyecto no salió, dejé ese proyecto y empecé con otro guion yo solo manteniendo el contexto musical. El guion fue teniendo más peso con la aparición de Ailín y durante el rodaje se hizo más fuerte su participación.

Santiago Pedrero viene actuando en tus películas desde Nadar Solo. ¿Cómo trabajan? ¿Le dan más importancia al ensayo previo, a la improvisación o también hay algo de dejarse llevar por la intuición?

Un poco de todo, tanto ensayo por ahí cansa o aburre, tampoco son textos teatrales, nos juntamos una horas y tratamos de divertirnos y pasar un momento agradable, al igual que con Castelli o con Ailín en el caso de las canciones.

¿En qué momento se incorporaron Ailín y el resto de los actores con los que trabajaste por primera vez? ¿Era una condición que supieran cantar o tocar algún instrumento?

No, con Ailín fue una prueba y funcionó, yo ya la había escuchado en Abrir puertas y ventanas y cuando probamos un par de canciones fue un golazo. Larqui ya tocaba en Jvlián (de hecho toca el teclado, cuando dice lo del robot en su primer escena) y Ema sabía de batería.

¿Qué dificultades se les presentaron al rodar la película en fílmico?

Las típicas que siempre pasan: rotura de cámara, material velado, algunas jornadas que se repitieron, lo que siempre sucedió; por ahí suena raro contarlo así pero siempre me pasó en las cuatro pelis.

¿Cuál creés que es la clave para que esos momentos cotidianos de la vida de tus personajes se sientan tan auténticos en pantalla?

Que estemos todos tranquilos, seguros, no haya tensión, estemos enfocados en pasarla bien y en confiar en lo que estamos haciendo; el equipo técnico es clave también.

Hay algunos planos que funcionan más como inserts anacrónicos dentro del universo de la película, como los de Guille y Nico cazando en un bosque o el de Luciana fumando en ralenti. ¿De dónde salen esas ideas que se incorporan de forma tan natural al resto de las imágenes?

Muy raro porque no tiene mucha explicación, salen en el momento, como también el rugby, por ahí algo va imaginando uno pero recién en el momento lo pone en práctica, algo te dice de hacerlo. Lo de los rifles fue así, le dije: “Santi, buscate los rifles”, los fue a buscar y todos miraban, era en la casa de él y quedó.

¿Cuáles son tus referentes musicales a la hora de pensar las bandas sonoras de tus películas? ¿Cómo pensás la música y el sonido en el cine?

La música la pienso como un todo, editando fragmentos, no pensar en toda la canción sino en que veinte segundos puede servir. El sonido va mejorando con las anteriores películas; se decidió trabajar sonidos realistas en escenas con cámaras lentas, por ejemplo. La mayoría de los referentes son bandas de guitarras contrapunteadas, o mucha música ambient que genere clima, Stars of the Lid, Boards of Canada, los discos de Juan Stewart, bandas de post rock.

¿Tenías alguna especie de guion técnico musical para guiarte con el orden de las canciones?

No, muchas se pueden encontrar en la edición, las que irán en vivo sí, hay que pensarlas un poco más y ver si pueden armar una narración o convivir entre ellas.

¿Ves esta película como un resumen de todas las anteriores?

Del lado de los actores y temas en general sí, por otro lado es una película narrada con canciones.

La vida de alguien se siente un poco como el cierre de una saga o de una etapa de tu filmografía: ¿Ahora qué sigue? ¿un cambio de género, quizás?

No creo, por ahí en algún momento, pero la música sigue tirando y marcándome cada día en mi vida, es difícil desprenderse de ella y de este tipo de historias.

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