FICIC 2015 – Mouton

FICIC 2015 - MoutonMouton (Francia – 2013) Dirección: Marianne Pistone, Gilles Deroo Guion: Marianne Pistone, Gilles Deroo Intépretes: David Merabet, Michael Mormentyn, Cindy Dumont, BenjaminCordier

por Aníbal Perotti

Entre tanto cine formateado por la industria y los festivales, hay que agradecer el desconcierto que provoca la insólita película de Marianne Pistone y Gilles Deroo. Mouton encuentra un tono propio entre los escenarios y el realismo crudo de Bruno Dumont y la intimidad documental de los hermanos Dardenne. Los personajes  son “gente real” que se mueve en torno al héroe de la película, un joven al que apodan cariñosamente Mouton (cordero). Lo primero que llama la atención es que los directores respetan el misterio y la animalidad  de los intérpretes, no intentan corregir sus particularidades ni esculpir su actuación. El amateurismo se presenta en todos los planos, mostrando la vulnerabilidad de los actores sin jamás forzar la trama. Pero Pistone y Deroo suben la apuesta, asumen un riesgo mayor: crean un personaje entrañable para luego eclipsarlo. La película da cuenta de cómo una historia se carga de energía y mantiene su vuelo por un tiempo antes de caer repentinamente y dejarnos un objeto único, entre el cinéma vérité aggiornado y una suerte de antropología poética.

La película comienza con una secuencia magistral en la oficina del juez de menores donde se coloca al protagonista bajo tutela, lejos de su madre alcohólica. El prólogo es un acto de emancipación duro y liberador al mismo tiempo. A partir de ese momento, la acción se concentra en Courseulles-sur-Mer, un pueblito costero del norte de Francia, generando un acercamiento singular, plácido y emotivo con este joven radiante al que vemos trabajar, amar y crecer junto a sus compañeros de trabajo y al grupo de amigos del barrio. El protagonista es tierno con su novia, alegre con su familia y con sus amigos, y servicial en el trabajo. Su abnegación soberana y su nobleza inocente le permiten superar las rudimentarias relaciones, su vulnerabilidad e incluso los rituales sádicos, como cuando recibe escupitajos de los chicos del barrio como si fueran cosquillas. Mouton ofrece su cautivante sonrisa para sobreponerse a todos los obstáculos.

En la segunda parte, el héroe desaparece de la imagen. Luego de un incidente desgraciado, se nos informa que fue a parar a la casa de un tío. Pero en lugar de seguirlo, la película se queda anclada en Courseulles, registrando la vida sin Mouton en una ciudad casi desierta. Bajo el título “Ellos viven el resto de sus vidas”, surgen relatos divergentes de quienes formaron el entorno del inolvidable joven sacrificado. La película desdeña las pistas que lanzó en la primera parte: no sabemos qué pasa con la madre, con la novia, ni con el propio Mouton. Debajo de una superficie rugosa y poco amable, yace una vibración sugestiva que se plasma en la impactante escena en la que los pobladores hacen fila para acariciar a un pez muerto. Un misterio insondable que oscila entre la vida cotidiana, el carnaval y la melancolía.

FICIC 2015 - Mouton

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