BAFICI 2015 – Cartas a Max

BAFICI 2015 - Cartas a MaxCartas a Max (Letters to Max – Francia – 2014)

Dirección: Eric Baudelaire
Guion: Eric Baudelaire

por Aníbal Perotti

La Zona. Abjasia es un país suspendido en el tiempo. En la época de la URSS fue una república autónoma, situada entre el Cáucaso y el Mar Negro, dentro de la República Socialista Soviética de Georgia. Tras el colapso de la Unión Soviética, en 1992 se separó de Georgia en medio de una guerra al cabo de la cual casi la totalidad de la población georgiana fue expulsada. Eric Baudelaire utiliza este caso extraordinario para componer un relato plural que pone en cuestión el concepto de Estado en el siglo XXI. El cineasta utiliza diferentes formas de narrar y construye una obra polimórfica con múltiples niveles de lectura que fluye desde un punto de vista histórico hacia un ensayo de filosofía política. Una película familiar que explora la violencia como vía esencial para el nacimiento de una nación.

El proyecto adquiere la textura de un intercambio epistolar entre el director y su amigo Maxim Gvinjia. Max ha sido canciller y al mismo tiempo es un personaje particular que dice cosas políticamente incorrectas, se contradice y se emociona. Eric le envía cartas desde el 29 de junio al 11 de diciembre de 2012. Abjasia no está reconocida por la Unión Postal Internacional, sin embargo, muchas de esas cartas llegan a destino con distintas enmiendas. Max no puede enviar correo desde Abjasia; su respuesta es, de alguna manera, la película que filma Eric. El desfase entre la escritura y la filmación refleja esta temporalidad volátil con una notable combinación de ligereza y profundidad. Las preguntas se imprimen en la pantalla y las respuestas de Max se escuchan en off mientras la cámara muestra bellos paisajes, ruinas omnipresentes o imágenes de su vida pública y privada.

La materialidad de las cartas implica una confrontación con el orden mundial y fuerza un reconocimiento internacional. El uso de la escritura, la hoja de papel, el sobre y el sello forman parte de una tradición que genera un ritmo personal, una construcción narrativa con dilataciones, demoras y lagunas. El cineasta permanece neutral acerca de las reivindicaciones de Abjasia. A pesar de la empatía con su interlocutor, Eric no deja de preguntar por el aislamiento de los abjasios o las consecuencias visibles de su guerra de independencia. El punto de vista del cineasta está en el montaje. Cuando le pregunta a Max si construir Abjasia supone olvidar a los georgianos, él responde: “Sí, hay que olvidarlos… Evidentemente es muy injusto, pero es necesario”, mientras vemos imágenes de una casa devastada. Baudelaire cultiva la amistad con Max al tiempo que se interroga sobre la naturaleza de la identidad nacional y deja preguntas sin respuesta. Hay un anzuelo cinéfilo con la historia del rodaje frustrado de Stalker de Tarkovski. Abjasia es la Zona: un lugar al que el cineasta ha llegado de la mano de Max. Abjasia existe sin existir:una paradoja, un vacío liminal, una ficción colectiva.

BAFICI 2015 - Cartas a Max

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