BAFICI 2015 – Fassbinder: To Love Without Demands

BAFICI 2015 - Fassbinder: To Love Without DemandsFassbinder: To Love Without Demands (Fassbinder — at elske uden at kraeve / Fassbinder — Lieben ohne zu Fordern – Alemania, Dinamarca – 2015)

Director: Christian Brad Thomsen
Guion: Christian Brad Thomsen
Intérpretes: R. W. Fassbinder, Christian Brad Thomsen, Irm Hermann, Harry Baer

 por Julián Tonelli

Fassbinder: To love without demands comienza con el momento en que R.W. Fassbinder estrena su primera película, en la Berlinale de 1969. El amor es más frío que la muerte recibe abucheos interminables y el director declara, inmediatamente después de la proyección, que los críticos berlineses son provincianos y que él está para otra cosa. En los años siguientes, abandona la impronta de nouvelle vague que caracterizaba sus trabajos iniciáticos y, gracias a la influencia del exiliado Douglas Sirk, se aboca al género que lo termina consagrando, el melodrama. Claro que estos son melodramas muy particulares, “melodramas de la clase obrera”. En un determinado momento, el bávaro expresa que sus personajes hacen cosas malas, pues el mundo que habitan los compele a actuar de ese modo. Si algo siente Fassbinder hacia sus criaturas, por cierto, es amor. Un amor tan profundo como el que aquellas son capaces de dar sin reclamar nada a cambio.

El documental, dirigido por Christian Brad Thomsen (amigo incondicional de Fassbinder hasta el final), se divide en capítulos que designan distintas facetas del director, aunque su piedra de apoyo es una entrevista inédita, grabada en Cannes en 1978 (año del estreno de Desesperación). Aquí vemos a un Fassbinder cansino y borracho, hablando y divagando como si se tratara de una sesión psicoanalítica. Todos los temas conflictivos que hemos visto en sus películas -el amor convertido en sometimiento, la niñez solitaria, la familia atípica, las reverberaciones silenciosas del nazismo en el tejido social, el incesto, la locura- están presentes. A dicho testimonio lo rodean otros; el más impactante es, sin duda, el de Irm Hermann, quizá la actriz fassbinderiana cuya personalidad más evoca los personajes que le tocó interpretar (algo similar podría decirse de la madre de R.W., Lilo Pempeit, a quien escuchamos mediante un viejo audio). Hermann, ahora una anciana, recuerda emotivamente algunos de los tormentos que le hizo sufrir Fassbinder, develando las claves de un vínculo basado en la subordinación dolorosa e incondicional.

Tenemos, en cuanto resultado, un entramado intimista y conmovedor que, a lo largo de casi dos horas, hace desfilar múltiples videos, fotos y grabaciones de audio. La obra de Fassbinder es descomunal (en el corpus conviven cuarenta largometrajes, dos series televisivas, tres cortos, cuatro producciones de video, veinticuatro obras de teatro y cuatro obras radiales, sin mencionar múltiples créditos como actor, cameraman, compositor, diseñador, productor y editor), y el rol polémico del cineasta dentro del periodo y el lugar en los que le tocó vivir no hacen más que agigantar y complejizar su figura. Frente este panorama, Thomsen sale airoso. Poco se dice de las musas Hannah Schygulla e Ingrid Caven, tampoco se mencionan films personalísimos como Un año con trece lunas. Sin embargo, Fassbinder: To love without demands logra esbozar un retrato sólido; implacable y afectuoso a la vez. Tratándose de Fassbinder, no es poco.

BAFICI 2015 - Fassbinder: To Love Without Demands

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