BAFICI 2015 – Seth’s Dominion

BAFICI 2015 - Seth’s Dominion Seth’s Dominion (Canadá – 2014)

Dirección: Luc Chamberland
Guión:
Luc Chamberland

por Elena Marina D’Aquila

Luc Chamberland se propone ir conformando el puzzle que nos permite conocer al escritor y dibujante, Seth –pseudónimo de Gregory Gallant– mediante este documental animado que, como una secuencia de viñetas nos ofrece una mirada sobre las obras realizadas por el canadiense, un artista fascinante, diseñador tanto de una edición de bolsillo de los cuentos de Dorothy Parker como de la reedición definitiva de Peanuts, de Charles M. Schultz. Para lograr esto, Chamberland hace uso de varios elementos que componen la estructura cronológica de la película mediante entrevistas realizadas al artista entre 2006 y 2013, y también a sus amigos Chester Brown y Joe Matt, entre otros. A esta parte más tradicional del documental se le agrega una mezcla entre animaciones en las que los dibujos de Seth cobran vida en la pantalla, y narraciones a través de marionetas y maquetas hechas por él. Muy pocos artistas le prestan tanta atención a la memoria y a los detalles del pasado como Seth. Él mismo parece un tipo salido de otra época: se viste con traje y sombrero al estilo Dick Tracy meets Wes Anderson.

Todas las combinaciones de recursos a los que apuesta Chamberland nos permiten acceder a la rutina de trabajo del artista y a sus increíbles y extraños hobbies –sellos, marionetas, maquetas, su más reciente novela gráfica y hasta una ciudad imaginaria con su propia historia llamada Dominion–. También explora la relación con su mujer, a la que conoció en una clase de arte y con la que forman una pareja salida de Los excéntricos Tenenbaums. Pero sobre todo el director nos acerca a un profundo entendimiento sobre su prolífica obra.

No es que Seth crea que el pasado fue dorado ni nada por el estilo. Simplemente se pregunta: “¿Cuánto control tenemos sobre los momentos que elegimos recordar?”. La respuesta está en sus historietas: desde los cómicos que escribía de niño, las publicaciones en su revista Palookaville hasta su libro Wimbledon Green, una historia de un coleccionista de historietas, seguido de George Sprott y en su excepcional talento para narrar historias aparentemente simples, pero cargados de una simbología muy poderosa.

La gran virtud de Chamberland es tener en claro que el eje debe estar puesto en cada uno de los aspectos del dueño de una obra profunda y, muchas veces, asfixiante, donde los dibujos y la narración logran una convivencia armónica y gloriosa, como la que genera el cineasta con este encantador y atípico documental que no pierde absolutamente nada en el camino entre la página y la pantalla.

BAFICI 2015 - Seth’s Dominion

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