Entrevista a Juan Manuel Brignole, director de “Mis sucios 3 tonos”

Entrevista a Juan Manuel Brignole, director de Mis sucios 3 tonos - c i n e m a r a m apor Elena Marina D’Aquila

Mis sucios 3 tonos es el primer largometraje de Juanma Brignole. Formó parte del Bafici en 2012 y desde la semana pasada puede verse en el Gaumont. Luego de la función de estreno, el director compartió con nosotros algunas anécdotas y recuerdos de su adolescencia, material al que recurrió para darle forma al grupo de amigos misioneros que falsifican entradas para ir a un recital de Fun People en un relato con tanta prisa como lugar para el detenimiento. Brignole comprende muy bien que la adolescencia también es eso, dejarse llevar, salir una noche sabiendo que lo importante no es a dónde ir sino con quiénes, sentarse a observar un partido de fútbol, tomar una birra con amigos y crear recuerdos para revivirlos una y otra vez a medida que pasen los años. De eso se trata esta ópera prima, de una de esas noches irrepetibles que pueden llegar a ser la última compartida con esa banda de amigos tan singular. Nadie puede saber específicamente cuándo dejó de ser un adolescente, pero en algún momento sucedió y la película se ubica justo en ese punto de inflexión, al mismo tiempo que encuentra un estilo propio más cercano a un cine guerrilla –desde la puesta en escena y el pulso narrativo–, que a la estética del Nuevo Cine Argentino. Un grupo de amigos, una noche, rituales, sexo, el amanecer, Boom Boom Kid y, sobre todo, mucha actitud punk.

 ¿Cómo definirías Mis sucios 3 tonos?

Como salir a tomar algo con tus amigos, hablar de anécdotas vividas y esa sensación de ver a tu banda favorita, con esos amigos que quizás ya no vas a ver más.

¿Cómo viviste la decisión de encarar tu primer largometraje?

Yo venía hace varios años trabajando en la escritura de un guión que requería una forma de producción y una experiencia distintas. Y la verdad no sé si estaba ansioso por filmar, pero cuando fui a Posadas y vi que varios lugares por los cuales yo había transitado de adolescente iban a quedar bajo el agua, producto de la represa, descubrí que no tenia alternativa, que tenía que filmar esos lugares por última vez, dejar una huella, que la gente luego de muchos años vea una película donde aparecen lugares que ya no existen.

Esa urgencia por filmar de la que hablabas, cuando sentiste que tenías que volver a Posadas a registrar todos esos lugares, no solo se ve en pantalla, sino que se traduce en la desesperación de la cámara por captar una esencia espontánea y genuina que surge de las situaciones y de los personajes, dejando un poco de lado el rigor formal…

Yo quería que la cámara fuera uno más de los chicos, que estuviera en el medio, siguiéndolos, escuchándolos, corriendo con ellos, amando con ellos. Yo quería volver a sentirme en banda, ir a un recital con mis amigos y haciendo una película volví a sentirme así: un adolescente que solo quiere escuchar punk rock y pasar largas horas con sus amigos, hablando, escabiando y perdiendo el tiempo.

Hablando de tiempo: todo el relato está atravesado por una fuerte sensación de atemporalidad. ¿Fue una decisión consciente que ya estaba pensada desde el guion?

Sí, la idea era anclarla a fines de los noventa pero no queríamos que fuera una película de época, sino que el espíritu de ese cambio de siglo, que nos marcó a muchos en mi generación, estuviera presente de alguna manera en la película. O sea, Fun People, la banda que van a ver los chicos, se separó en el 2000 pero los sucesos relaciones con la inundación son mas propios del 2011. Como que la película va de un lado al otro todo en el tiempo: de fines de los noventa hasta el presente, todo el tiempo, pero desde la narración y el contexto en el cual se suceden las acciones. Siempre fuimos conscientes de eso y queríamos jugar en ese aspecto.

¿Cuánto hay de vos en estos personajes?

Hay bastante, creo. Muchos acontecimientos que ocurren en la película sucedieron así, fueron vivencias que pasamos con mi grupo de amigos, allá a fines de los noventa. Lo personajes están inspirados en mis amigos de Posadas, y hasta tienen los mismos sobrenombres que mis amigos reales, así que sí, tiene mucho que ver conmigo, y con las experiencias que fui juntando en los años que viví allá.

¿Qué lugar le diste a la improvisación durante el rodaje?

Cuando me preguntan si los textos fueron todos improvisados y yo les digo que no, que se respetó el guion casi tal cual estaba escrito, nadie me cree. Muchos textos y momentos que terminaron quedando en la película los escribí también cuando fui conociendo un poco más al grupo de amigos que protagonizan la película. Los escuché mucho, me juntaba mucho con ellos, me divertí mucho con ellos y de ahí también fui tomando nota, y eso terminó quedando en la película. La improvisación fue más que nada en la previa y lo que sí tenían era mucha libertad: mientras ellos tuvieran en claro el objetivo de cada escena o de cada texto, podían decirlo como quisieran, con sus tiempos, nadie los corría. Y ese espíritu está grabado a pleno en la película.

Al comienzo aparecen algunos planos que nos ubican dentro de un contexto político: la construcción de una represa que inunda una zona de Posadas…

El proyecto de la represa Yacyretá se viene llevando a cabo desde hace muchos años. Cuando vivía en Posadas fui testigo de toda una parte del proceso, una de las más duras: relocalizaban a familias que habitaban a la vera del río porque iban a ir subiendo la cota de la represa y sus casas iban a quedar bajo agua, entonces los relocalizaron en zonas muy alejadas del rio, de su modo de vida, por lo cual esas personas están condenadas a la pobreza. Todo ese proceso se terminó de materializar en febrero de 2011 con la suba de la cota máxima y nosotros estábamos filmando en enero de ese mismo año. Por eso todo se venía abajo, el agua entraba por todos lados. La preproducción fue muy caótica. Por ejemplo, en el mes de octubre mientras buscábamos locaciones para hacer grabación en enero, nadie nos aseguraba que para entonces el lugar seguiría en pie. Debido a esa situación tuvimos que ir adaptando muchas locaciones, pues las pensadas originalmente ya habían quedado bajo el agua, tal es el caso del puerto de Posadas, que aparece en una de las primeras escenas.

¿Ahora estás escribiendo tu próxima película?

Sí, estoy escribiendo el guion de un largometraje que se llama Los Cazadores, un proyecto que vengo escribiendo hace varios años y ahora comenzamos con la búsqueda de financiación. Venimos muy bien, se está armando un equipo que me encanta y con el cual solo pueden salir cosas lindas.

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