Björk – Vulnicura

Björk - Vulnicura - c i n e m a r a m aIntérprete: Björk
Disco: Vulnicura
Fecha de edición: 20 de enero
Sello: One Little Indian
Músicos: Björk (voz, arreglos de cuerdas), Arca (programaciones)

por Patricio Durán

El nuevo disco de Björk estaba anunciado para marzo. Iba a aparecer junto con un libro, Björk: Archives, y en simultáneo con una exhibición en el MoMA sobre la carrera de la cantante islandesa. Pero un nuevo caso de leaking adelantó la aparición de Vulnicura y hace unos días que está disponible para descargar en iTunes.

Es cierto que Björk no hace discos de mediocre para abajo, pero desde Vespertine que no hacía un gran disco. Sí, Medúlla es agradable, y tiene la particularidad de estar hecho solo con voces. Volta y Biophilia son interesantes proyectos artísticos (en el último creó una serie de aplicaciones para iPad e instrumentos que utilizó en los shows en vivo). En sus trabajos aparecen la búsqueda de algo nuevo, la experimentación y la insuperable voz de Björk, esa que nos sorprende desde hace más de veinte años y que por momentos ni siquiera parece humana. Pero siempre quedó la sensación de que sus últimos discos no estaban a la altura de sus primeras cuatro entregas. Esto acaba de cambiar con Vulnicura.

El disco refleja la separación de Björk y Matthew Barney, ocurrida en septiembre de 2013. Las canciones son tristes, profundas y —casi por primera vez en su carrera— extremadamente personales. Las letras aquí son más importantes que en cualquiera de sus trabajos anteriores. Björk, que casi siempre nos cantó del amor como algo universal o que puso imágenes abstractas en nuestras mentes, hoy nos sorprende con un: “Mostrame respeto emocional, tengo necesidades emocionales” (“Stonemilker”, la canción que da comienzo al álbum y que se perfila para ser una de las mejores de su carrera). Y la Björk misteriosa y rebuscada hoy quiere todo lo contrario: “Me rehúso, es un signo de madurez/estar atrapada en complejidad/demando claridad” (“Lionsong”) o directamente nos mete en su alcoba: “Te despierto en la noche sintiendo que es nuestra última noche juntos” (“History of Touches”).

La instrumentación del disco se compone de una orquesta de cuerdas (Björk hizo todos los arreglos y resultaron, según ella, parte del proceso de curación) con las intervenciones de los beats electrónicos y los sonidos glitch típicos de la islandesa. También hay algunos pequeños aportes de sintetizadores. Estos elementos acercan al disco a la época de Homogenic y Vespertine. Las canciones son densas y oscuras, pero siempre con una luz de esperanza y se toman el tiempo que necesitan para desarrollarse: “Atom Dance”, con Antony Hegarty (de Anthony and the Johnsons) como invitado, dura ocho minutos. “Black Lake” supera los diez y es puro dolor. Volviendo a las letras, Björk arremete: “Lo hice por amor, honré mis sentimientos/vos traicionaste a tu propio corazón”, y sigue lapidaria con su ex: “La familia era nuestra mutua misión sagrada, la cual vos abandonaste”.

Vulnicura es un álbum que cierra heridas. Gana en simpleza y deja de lado la experimentación por la experimentación misma y lo pretencioso de sus dos trabajos anteriores. Conjuga lo mejor de la carrera de Björk con un nuevo presente más personal e introspectivo, cercano a cierta sensibilidad de cantautora que nunca había mostrado hasta el momento.

 

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Una respuesta

  1. LauraMuymechuda

    escuche todo el álbum y Blake Lake es impresionante. Excelente. Bellisima.

    enero 30, 2015 en 4:07 am

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