Dossier Godard – Nouvelle vague

Dossier Godard - Nouvelle vague - c i n e m a r a m aNouvelle Vague (Francia, Suiza – 1990)

Dirección: Jean-Luc Godard
Guion: Jean-Luc Godard
Intérpretes: Alain Delon, Domiziana Giordano, Jacque Dacqmine

 por Diego Maté

Después de los 60, del cine político, del video y de la vuelta a los relatos, el cine de Godard parece necesitar pararse a reflexionar, hacer una pausa para pensar, solo pensar, de la única manera que sabe: con imágenes y sonido. La película transcurre mayormente en la casa de campo de una empresaria adinerada y la cámara se detiene insistentemente en el verde, los árboles, los animales; el paisaje natural, un escenario todavía poco explorado por la filmografía más bien urbana del director, se vuelve un elemento fundamental, un punto que convoca una y otra vez el interés de la película. También aparece el mundo de los negocios que a Godard cada tanto le gusta retratar (lo hizo, por ejemplo, en El desprecio); un mundo hecho de hombres poderosos y trajeados que se mueven displiscentemente por el cuadro mientras cierran grandes y misteriosos tratos comerciales. Se mueven: justamente, Nouvelle vague está hecha de esas trayectorias azarosas que se dirigen hacia cualquier parte, como ocurre en las muchas caminatas sin destino que hace el personaje de Alain Delon, y que el director acompaña con largos travellings que reposan enteramente sobre la figura del actor. Delon está mayormente quieto, habla poco y, cuando lo hace, es porque los que lo rodean lo sacan de sus cavilaciones y lo obligan a responder. Bien lejos de la agitación y el ímpetu de los personajes de Belmondo o de Jean-Pierre Léaud en las películas de Godard, el de Alain Delon, quizás sabiéndose desencajado y fuera de lugar, se hunde en pensamientos insondables y parece retirarse del devenir cotidiano en el que están inmersos los demás. Desvinculado tanto de la actividad de la empresa como de la vida en pareja, el personaje adopta un silencio propio de alguien que no alcanza a comprender el mundo que le tocó en suerte, o quizás es que lo comprende demasiado bien y sabe que las palabras no sirven de mucho, como si dijera para sus adentros: “Adiós al lenguaje”. Difícil adivinarlo: solo sabemos que el protagonista calla, mientras que el jardinero, como buena criatura godardiana, habla una lengua compuesta por máximas filosóficas y citas literarias que, como lo haría un sofista, no buscan ejercitar el pensamiento o convencer al otro, sino confundir a través del contraste y el juego de opuestos. “Ustedes no comprenden mi silencio”, dice Delon en un momento, y la réplica llega de parte de los personajes de la escena tanto como de la voz en off, todo a la vez, que irrumpen quebrando cualquier posible intento de naturalismo. La palabra, más opaca que nunca incluso tratándose de una película de Godard, no puede dar cuenta de nada que no sea su propia rugosidad.

Dossier Godard - Nouvelle vague - c i n e m a r a m a

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