Sobre Lana del Rey

Sobre Lana del Rey - c i n e m a r a m aGypsy gal, the hands of Harlem
Cannot hold you to its heat
Your temperature’s too hot for taming
Your flaming feet burn up the street

“Spanish Harlem Incident”, Bob Dylan

por Fiorella Valente

Doble de cuerpo. Así empieza “Spanish Harlem Incident”, la canción de Bob Dylan que pareciera ser una premonición de todo aquello que despierta Lana Del Rey al pararse frente a un micrófono y entonar, desentonar o simplemente susurrar palabras cuyo único destino es el de encantarnos cual hechizo gitano.

Ni siquiera la nacionalidad a la que alude parece equivocada: hasta su nombre artístico, elegido en una especie de premura cuando los videos subidos por Elizabeth Grant (como figura en su partida de nacimiento) empezaron a cobrar notoriedad en la era online, fue un acuerdo entre ella y su representante, pensando en la hollywoodense Lana Turner y el famoso modelo de Ford de los 80, Del Rey, para así ser consecuentes con el imaginario que se desprende no solo de sus canciones, sino también de sus letras.

Acá está el punto más destacable a la hora de hablar de Lana: la fidelidad, constancia y apego a una idea que contamina, en el mejor sentido de la palabra, toda su obra, la cual articula con toda posible referencia a la cultura pop norteamericana.  Construyó un alter ego que se alimenta del star system de la década de los 50 y 60: una hermosa mujer en incesante sufrimiento que desistió de sentirse amada y ahora solo quiere fama, poder, dinero y admiración.

No es casualidad que en sus épocas de usuaria frecuente de Youtube no parara de subir videos caseros con sus canciones, en los que jamás faltaban los fragmentos de películas como Para atrapar al ladrón, Vértigo o Gilda, así como alusiones un tanto encriptadas a Lo que el viento se llevó (“I’m One of Many Bonnies Blue”). Todo esto podría encajar en la categoría de anecdótico si no fuera porque es la base de lo que Lana Del Rey representa: la música como construcción personal, de resignificación de aquello que al artista identifica, sin que sea condición sine qua non responder a estereotipos o crear otros siquiera.

Tomando como punto de partida a Born To Die, su primer disco relevante a nivel reconocimiento y ventas (hay un antecedente fallido que ni siquiera ha vuelto a reeditarse al día de hoy), pasando por The Paradise Edition, disco que le agrega al anterior siete canciones nuevas, y que Lana describe como una especie de cierre para el concepto que buscaba, y terminando finalmente con Ultraviolence, se dibuja una parábola que bien podría ser la biografía de cualquier estrella hollywoodense con un destino trágico. Sin embargo, escuchando cada álbum de forma independiente, esta idea de mutación de estereotipos se hace evidente, permitiendo una doble lectura a partir del progreso de sus ideas y conceptos musicales que se desarrollan con el devenir de la propia experiencia. La misma cantante se ha autodenominado en sus comienzos como una versión gángster de Nancy Sinatra, aludiendo a esa figura de mujer que bien podría haber sido la inspiración de “Time of the Season” de The Zombies, para luego salir corriendo a los brazos de Peter Fonda y acabar en los bares cantando jazz con la actitud de Blanche Dubois.

Esta pluralidad de personalidades, que se expresan en sus declaraciones tanto como en sus letras, permite que entre sus discos subyazgan grietas que solo le agregan interés a la cuestión cuando de cambiar de aire se trata. No es lo mismo el sonido aterciopelado y la búsqueda del amor más allá de la muerte que las guitarras más cercanas al rock de cuero negro y al desencanto.

Su voz ha acompañado esta evolución, y si bien no deja de recordar a aquellas grabaciones con las que Marilyn Monroe se escapaba de su papel de actriz para esconderse detrás de melodías, susurros e insinuaciones, también se expandió a modo de paralelo con la idea de ultraviolencia, en recorridos por las zonas más oscuras de su sonido, rozando una cierta soberbia que le permite dejar los nervios atrás y desplegar su individualidad. Porque por más contradictorio que suene esto de vivir tantas vidas, ideas e íconos culturales, la singularidad de Lana aparenta ser indiscutible.

Las polémicas que la rodearon parecen ser deudoras del poco análisis de su obra más que de argumentos con sustento, o lo que es peor aún, de ataques ideológicos sobre lo que un artista debe o no debe representar. Por supuesto, siguen ciertas quejas sobre si para cantar hay que lograr determinados registros o nunca ponerse nervioso en un escenario, pero tampoco vamos a legitimar cada queja sin sentido.

Solo basta con explorar la web para encontrar montañas de demos y grabaciones hogareñas nacidas a lo largo de estos diez años que son testigo,justamente, del desarrollo de esta idea que persigue, este estilo de vida en el que cada canción oficia de escalón para llegar lo más alto posible. Lo que no sabemos es hasta cuándo, ya que como Norma Desmond nos ha demostrado, las estrellas envejecen y, aunque ellas sigan siendo grandes, “it’s the pictures that get small”.

Sobre Lana del Rey - c i n e m a r a m a

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Una respuesta

  1. mas fotos de mujeres bonitas en http://www.fotomujeres.es

    enero 24, 2015 en 12:32 pm

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