Dossier Godard – Todo va bien

Dossier Godard - Todo va bien - c i n e m a r a m aTodo va bien (Tout va bien – Francia – 1972)

Dirección: Jean-Luc Godard, Jean-Pierre Gorin
Guión: Jean-Luc Godard, Jean-Pierre Gorin
Intérpretes: Jane Fonda, Yves Montand, Vittorio Caprioli, Anne Wiazemsky

por Aníbal Perotti

El cine total. Todo va bien aspira a mostrar todo al mismo tiempo: el cineasta y el publicista, la estrella y el perfecto desconocido, el patrón y los trabajadores que lo secuestran, los delegados sindicales comunistas y los Mao, la mujer que trabaja y la sombra de un hombre, el ser humano y sus negocios, los manifestantes y la policía, una calle cualquiera y una fábrica nunca vista, la ficción y el documental, el espectáculo y el tedio, el cine y su dinero. Godard utiliza la geometría para encuadrar el desorden. El corte transversal de la fábrica transforma el espacio de trabajo en una casa de muñecas. Los travellings se toman el tiempo necesario para comprender que la imagen no es simplemente la presencia de un objeto sino el nexo entre distintos elementos. El cine de Godard es un arte de la relación que se sustenta en los múltiples intercambios posibles entre las imágenes. La película busca otras maneras de organizar los relatos de nuestras experiencias, de nuestras frustraciones íntimas, de nuestra historia.

Godard admite la derrota del grupo Dziga-Vertov. Mucho antes que la última película de Bresson, Todo va bien comienza con la aplastante conclusión de su desengaño personal: para hacer una película hace falta plata. Los primeros planos de los cheques para los distintos rubros de la producción muestran el reverso del cine: el dinero. Más que un canto militante para las generaciones futuras, la película es la reconstrucción de un pasado cercano bajo la forma de una triste farsa. La extraordinaria secuencia final en la que seguimos a Jane Fonda por una sucesión de cajas en un supermercado interminable es tan realista como fabulosa: un gigantesco teatro social en el que los guardias uniformados obligan a los clientes a llenar sus changuitos como metáfora demoledora de la tiranía de la sociedad de consumo.

Las palabras de los empleadores, delegados, trabajadores y medios de comunicación suenan como reescrituras de los artículos encontrados por Godard y Gorin en la prensa: confesiones expuestas frontalmente, mirando a cámara, mediante largos planos secuencia en los que la casa de muñecas deviene tribuna popular. El cineasta de izquierda, encarnado por Montand como un alter ego confesional de Godard, expone sus conflictos éticos y políticos: debe trabajar en publicidad para poder seguir haciendo lo que ama. Los dedos de Fonda, por su parte, enumeran los temas masculinos (cine, comida, sexo) hasta extraer la imagen faltante, el dibujo mental y sexual, la interioridad arquetípica que las mujeres comparten con los hombres pero que solo ellas exigen poner al día. La película nos invita a pensar históricamente, a mirar de frente las imágenes que nos imponen actuar de la misma manera, a observarlas como si no se tratase de nosotros. Todo va bien es un gran momento de esa gran historia.

Dossier Godard - Todo va bien - c i n e m a r a m a

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