El ideal de lo común – Juan Irio

El ideal de lo común - Juan Irio - c i n e m a r a m aIntérprete: Juan Irio
Disco: El ideal de lo común
Fecha de edición: 6 de octubre
Sello: Triple RRR discos
Músicos: Juan Irio (voz, bajo, guitarras, teclados, percusión), Lautaro Barceló (guitarra), Martín Petti (teclados)

 
por Patricio Durán

La separación de Thes Siniestros fue sorpresiva. Sin dar los motivos, anunciaron que dejaban de existir cuando estaban por empezar a grabar su quinto trabajo. También fue sorpresiva la aparición, un mes más tarde, del debut solista de Juan Irio, cantante y bajista del grupo.

Oriundos de La Plata, Thes Siniestros comenzó como una banda de música divertida y bailable. Los dos primeros discos van por ese camino a fuerza de rock and roll, pop, psicodelia y algunos aires campiranos. Después grabaron otro par de álbumes en los que comenzaron a explorar climas más lúgubres y reflexivos pero sin olvidar sus inicios. Lo que estuvo presente en toda su corta carrera es la idea de “disco conceptual”. En su primer trabajo (¡Ritmovértigo!, 2008) cantaban sobre un pueblo que sufría una enfermedad que obligaba a bailar a sus habitantes. En Dorado y eterno (2012), la última entrega del grupo, aparecen los paisajes de la Patagonia argentina: ríos, lagos, valles, montañas y bosques llenan las canciones.

El ideal de lo común, el debut discográfico de Juan, se presenta más como una colección de canciones. Comienza con “Este tiempo no fue hecho para nosotros dos”, que enseguida nos remite al “I Guess I Just Wasn’t Made for These Times” de Pet Sounds (1966), la obra que consagró a los Beach Boys. La influencia de Brian Wilson sobre Irio es lo primero que se nota en el disco, y esta influencia es utilizada con sabiduría; adaptada a la región, al idioma y a estos tiempos. Está presente la psicodelia californiana, las armonías vocales (aunque sin tanta complejidad), la manera en que las canciones entran en una “pausa” que de repente se sacude con todos los instrumentos atacando a la vez. También están presentes los diferentes sonidos de los teclados: el clavicordio, el Hammond, las cuerdas emuladas. Pero se nota el sello de Juan en las canciones, no deja de ser un cantautor con aura under y rasgos propios. Irio se encarga de casi todo en el disco. Salvo por las guitarras de Lautaro Barceló y algunos teclados de Martín Petti, todo lo que suena está tocado por Juan. Se pierde el sonido de una banda ajustada (Thes Siniestros sonaba como si llevaran décadas juntos) pero se convierte en un disco personal y de a ratos íntimo.

Los mejores momentos aparecen en “Los ídolos”, con los climas densos que generan los teclados y los cambios de ritmo, o en “Las obras cumbres”, con esos aires reminiscentes al pop barroco de fines de los 60. Quizás en “La derrota” se escuchan reclamos tras la separación de la banda cuando Irio canta: “Seguir después de la traición, la bancarrota. Alzar la voz tras el silencio y demostrar que es hora de la gran victoria”. Terminó, al menos por ahora, la carrera de una de las bandas más interesantes de la escena actual, pero su cantante sigue adelante y comenzó con una victoria.

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