The Man Upstairs – Robyn Hitchcock

The Man Upstairs - Robyn Hitchcock - c i n e m a r a m aIntérprete: Robyn Hitchcock
Disco: The Man Upstairs
Fecha de edición: 26 de agosto
Sello: Yep Roc
Músicos: Robyn Hitchcock (voz, guitarra, armónica), Anne Lise Frøkedal (voz, guitarra), Jenny Adejayan (violoncello), Charlie Francis (piano)

por Patricio Durán

“Siempre quise hacer un disco folk con Joe Boyd, ahora lo hice: ¡gracias, universo!”, dice Robyn Hitchcock, que se unió al legendario productor para su nuevo trabajo de estudio, The Man Upstairs. Robyn aceptó las condiciones de Boyd: iban a grabar un álbum acústico, mitad de canciones propias, mitad covers, en una o dos tomas y con poco o nada de agregados. El disco retoma ese clima de I Often Dream of Trains (1984) y Eye (1990), suena delicado, nostálgico y otoñal. Además de Robyn y su guitarra solo pueden escucharse un piano, un cello y la voz de Anne Lise Frøkedal (de la banda indie noruega I Was a King). Lo justo y necesario.

De las diez canciones que integran el disco, cinco fueron escritas por Robyn (respetando a rajatabla el “mitad y mitad” que demandó Boyd) pero el resto de los temas también parecen haber sido escritos por él. Hitchcock robyniza las canciones solo con su presencia, no necesita hacer cambios sustanciales para adueñarse de las composiciones de otros. El primero, que ya se viene escuchando desde hace unos meses es “The Ghost in You”, el éxito de The Psychedelic Furs, del cual se borra todo rastro ochentoso. Algo similar sucede con “To Turn You On” de Roxy Music en el que aparece un delicioso solo de piano. “The Crystal Ship” suena igual de mística y misteriosa que en la versión de 1967 de The Doors, aun sin la voz profunda de Morrison y el órgano de Manzarek. Robyn ya venía tocando en vivo este tema y hasta lo hizo en sus shows en Buenos Aires.

Otra de las canciones que suenan familiares es “Comme Toujours”, en este caso un tema propio que ya había grabado para la serie de singles que se conocieron como Phantom 45 y que después compiló en el álbum There Goes the Ice (2013). “Somebody to Break Your Heart”, otra de las piezas firmadas por Robyn, viene a romper con el clima del álbum, un poco más uptempo que el resto, con una armónica y una base que nos recuerda a “Clean Steve”. El dúo con la ya mencionada Anne Lise Frøkedal en “Ferries” es otro ejemplo que demuestra que Robyn convierte en oro todo lo que toca.

A pesar de haber sido grabadas en una o dos tomas, las canciones parecen estar muy trabajadas: las armonías vocales, las intervenciones del cello, los detalles del piano, todo suena ajustado. Robyn explica con simpleza: “si puedo tocar una canción en vivo y que salga bien, ¿cómo no voy a poder hacerlo en el estudio?”. Para despedirse aparece otro tema propio, “Recalling the Truth”, y un Robyn a solas con su voz y su guitarra. Una canción reflexiva y perfecta para ubicar al final de un disco.

La carrera de Robyn es envidiable: no se estanca, no se agota, no hay grandes diferencias entre sus obras maestras y el resto de sus discos. Cantidad y calidad conviven en armonía. The Man Upstairs es otro paso firme en una de las discografías más sólidas en el mundo del rock y el pop. ¡Gracias, universo!

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