Casi un gigoló (Fading Gigolo)

Casi un gigoló (Fading Gigolo) - c i n e m a r a m aAño: 2013
Origen: Estados Unidos
Dirección: John Turturro
Guión: John Turturro
Intérpretes: Woody Allen, Sofia Vergara, Liev Schreiber, John Turturro, Sharon Stone
Fotografía: Marco Pontecorvo
Edición: Simona Paggi
Música: Abraham Laboriel, Bill Maxwell
Duración: 89 minutos

por Diego Maté

Murray tiene una librería que vende ejemplares antiguos y raros y que está a punto de cerrar por problemas económicos. Esos problemas parecen deberse, según aclaran los personajes en un diálogo inicial que quiere ser esclarecedor, a que la gente ya no lee esa clase de libros, pero ellos tampoco lo hacen en ninguna escena. Más adelante, un personaje revisa la biblioteca de Fioravante (cliente y amigo de Murray) y encuentra un libro prohibido por la comunidad judía: los dos hablan de la importancia de la lectura y de su valor de transgresión, pero el libro en cuestión nunca se nombra. Esa relación liviana y superficial que se mantiene con la literatura, como si el director quisiera apropiarse rápidamente y sin demasiado trabajo del prestigio que para cierto cine suele comportar la lectura, está marcando el vínculo que la película entabla también con el jazz y el sexo. En el comienzo, la banda de sonido se escucha a un volumen altísimo que solo disminuye ocasionalmente para dar espacio a un diálogo; no importa que la música sea estridente y que, lejos de construir un clima (el de un barrio y de sus habitantes) resulte molesta y que distraiga, porque el jazz funciona como un signo que busca transmitir un aire de sofisticación, intenta tomar prestado algo de la atmósfera de las películas de Woody Allen y presentarlo como un cuadro refinado. Lo mismo pasa con el sexo, mayormente elidido y mal mostrado, aunque eso no impida a los personajes referirse todo el tiempo a las dotes amorosas de Fioravante ni deleitarse en la planificación de un trío.

Así, en Casi un gigoló todo es artificial en el peor de los sentidos posibles. Este no es el artificio pleno y honesto del cine de Zack Snyder, sino el que quiere halagarnos haciéndonos creer que tenemos buen gusto porque vemos una película en la que se pasa mucho jazz, se habla de libros y en la que la gente tiene mucho sexo. Turturro trata de imitar los atributos más distintivos (y también los menos interesantes) del cine de Woody Allen, y encima copia mal: los diálogos que el guión de Turturro pone en boca de Allen quieren ser como los de las películas del director de Annie Hall, pero los tics y los temas recurrentes (la avaricia, la religión, las neurosis) solo dejan ver la pésima terminación de la réplica. Si algunos de esos diálogos causan un poco de gracia eso se debe solo a que la actuación de Woody Allen encuentra maneras de generar la risa solo con sus gestos y sus tics, más allá de lo rudimentario del guión.

En un momento determinado, el relato pega un vuelco hacia el drama y apuesta al romance y el erotismo pero no tiene ni idea de cómo producirlos: un largo masaje sin banda de sonido, dentro del esquema estético más bien pobre de la película, vendría a significar que llegó el momento de ponernos serios, que ahora sí tenemos que creernos lo que se cuenta. El amor lo cambia todo, el tono y las aspiraciones de los personajes, pero no el tosco diseño narrativo: una escena romántica en un parque alterna con otra de comedia grotesca en un improvisado juicio que la comunidad judía le hace a Murray, ahora secundado por su abogado (interpretado por el gran Bob Balaban), una figura que entra en el relato a las apuradas y sin ninguna justificación solo para reforzar un poco la línea humorística. El conflicto de la pareja de Fioravante se resuelve en forma inesperada y también caprichosa (no había nada que indicara semejante giro), pero ya nada sorprende de una película que se pasa una hora y media anunciando los goces ilimitados de un trío que, cuando finalmente se encuentra en curso, no puede concretarse satisfactoriamente porque uno de los participantes está enamorado; así las cosas, Casi un gigoló es blanda incluso cuando se pone moralista.

Casi un gigoló (Fading Gigolo) - c i n e m a r a m a

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