BAFICI 2014 – El último verano

BAFICI 2014 - El último verano - c i n e m a r a m aEl último verano (Argentina – 2014)

Dirección: Leandro Naranjo
Guión: Leandro Naranjo
Intérpretes: Santiago Zapata, Julieta Aiello, Octavio Bertone, Macarena Rovira

por David Obarrio

El último verano venía más o menos oculta en el lote de películas cordobesas de esta edición del Bafici. Se comenta que en Córdoba pasan cosas desde hace un buen rato. No sé en profundidad qué es lo que pasa en Córdoba, pero a lo mejor hay que averiguarlo y ponerse al día cuanto antes: las noticias se esparcen; hablan de un cineclub famoso, un festival pequeño pero importante, un puñado de críticos fervorosos y originales, una vocación persistente por encontrar “otros cines”, gente que se pone a ver cine con otros ojos, a hacerlo y a estudiarlo; una forma de cinefilia latente, que se afirma y se expande, con toda la intención de explotar e irradiarse hacia Buenos Aires y hacia todos lados. El último verano podría ser una de esos acontecimientos raros y novedosos que ocurren allí. Blanco y negro. Jóvenes de clase media en vacaciones. Alcohol, cigarrillos, música, charlas; una fiesta. Una sola noche. Como en el fin del mundo pero sin despedidas ni catástrofes en ciernes. Solamente un verano, una luz todavía altiva. Nada de lamentos, entonces; ni de sensación de estar dejando escapar la vida, ni de lógica de plano-contraplano. Nada de recortar a los personajes en un bloque de tiempo aislado, sin lazos genuinos ni forma de interacción “real”, que les permita verse las caras al mismo tiempo que se las ve el espectador. Leandro Naranjo, el director de esta película notable, ha decidido otra cosa, una variante feliz y productiva, que nos legó el cine moderno desde que se inventó pero que se olvida a menudo, como se olvidan la gracia o las ocurrencias hermosas, devoradas por la máquina de la comodidad y la costumbre. Aquí todo tiende a ocurrir dentro del plano. La película aprovecha al máximo la capacidad del cine para “ver el acontecimiento”, captar las oscilaciones que brillan en cada escena, sus temblores, el modo a menudo inasequible en el que el paisaje humano se puede convertir, por derecho propio, en el espectáculo más bello y más misterioso de todos. Apelando con cautela a esa caligrafía conmovedora del mumblecore (ese orgullo subterráneo de murmurar las cosas, de decirlas a medias, de establecer el titubeo como credo y melodía propios), más el acento cordobés, la rutina del fernet, el jarro de bebida que pasa de mano en mano, Naranjo construye un mundo que es personal y al mismo tiempo ecuménico, familiar y extraño a la vez. Con rasgos de un saber cinéfilo preciso y oportuno, el director dialoga con algunos de sus contemporáneos y le otorga a la película una densidad distinguida, que nada le debe a la chatura obligada del realismo social, a las estrategias del cinismo o a los ejemplares de género, sobre todo los más específicamente codificados y neutralizados. El último verano resulta ser una película vital por donde se la mire, ligeramente esquiva y orgullosa. La clase de cosas sobre las que hay que poner atención antes de que se pierdan.

BAFICI 2014 - El último verano - c i n e m a r a m a

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