BAFICI 2014 – Algunas chicas

BAFICI 2014 - Algunas chicas - c i n e m a r a m aAlgunas chicas (Argentina – 2013)

Dirección: Santiago Palavecino
Guión: Santiago Palavecino
Intérpretes: Cecilia Rainero, Agostina López, Agustina Muñoz, Ailín Salas

por David Obarrio

Algunas chicas es por lo menos una película sorprendente. Aunque es sabido que eso se acostumbra a decir con demasiada facilidad. La primera escena muestra una chica que llora dormida; después la chica se levanta, también llorando, se acurruca en un sillón, envuelta en penumbras como un animalito herido; llora con un dolor que viene del sueño, de lo profundo de la noche. Un crescendo de música de cuerdas suma a la angustia íntima un carácter de drama universal de manera admirable, mientras la chica atraviesa enseguida la casa corriendo. Lo que conmueve en esta película tremenda desde el minuto uno es la evidencia de la naturaleza desquiciada del mundo. La sangre al final de la escena donde termina la corrida se destaca en la pantalla como una mancha malévola, destinada a devolvernos de un golpe a nuestro estado humano, en el que la vigilia puede no ser más que una continuidad apenas disimulada del sueño. Algunas chicas se puede ver con los ojos, con los oídos y con todo el cuerpo. Cada centímetro de piel nos compromete con la película de un modo insólito, como si Palavecino se hubiera propuesto una cosa muy rara, muy fuera de lo que se usa en el cine moderno: tensar los nervios del espectador apelando a su gusto atávico por los temblores que proporcionan las sombras, el miedo surgido en medio de nuestro estado de indefensión más completo. En la secuencia siguiente, una mujer llega de madrugada a un pueblo de provincia y toma un remis debajo de una lluvia torrencial. El conductor le cuenta la historia del hallazgo de un cadáver. “Nos dimos cuenta de que ese bulto al costado del camino era un cuerpo humano al que le habían amputado las piernas” dice, más o menos. La recién llegada es una joven cirujana, que viene a la casa de su amiga de la infancia para pasar unos días en el campo con el fin de restañar una herida sentimental reciente. La dueña de casa tiene un marido y una hija adolescente que acaba de tener un intento de suicidio cortándose las muñecas. Algo une de inmediato a la médica y a la suicida fallida, y a ese vínculo inapresable se le suman las presencias de las dos amigas del pueblo de la chica, una misteriosa heredera que no sabe en qué gastar su dinero y esa niña perturbada que vimos en la escena con la que abre la película. La sangre, los cuerpos dañados y la idea de la muerte temprana tiñen la narración con un tono ominoso. La película,  que aparentemente toma como origen la novela de Pavese Entre mujeres solas –una de las chicas recita, extrañamente en portugués, uno de los poemas más famosos del autor italiano–,   dispone ramalazos de horror gótico en el espacio insondable de la casa durante la noche, con sus recovecos y sus dormitorios que parecen replicarse como en una pesadilla, y le agrega el tono melancólicamente luminoso de una historia de mujeres sin familia, sin ataduras, que juegan al límite de sus fuerzas, envueltas en una especie de halo brujeril. El grupo de chicas va a fiestas, toma drogas, se interna en el bosque con armas robadas al dueño de casa para disparar sin puntería; dos de ellas tienen sexo con un desconocido adentro de un auto. El director explota visualmente la inquietud de esa unión misteriosa mediante una cámara que flota, tiembla ligeramente, bucea en el paisaje nocturno o emerge a la luz del día con los primeros rayos resacosos, que se cuelan entre los árboles y van a derramarse sobre los cuerpos de las mujeres que se meten unas líneas de cocaína y se quitan la ropa para zambullirse en la pileta. Algunas chicas tiene esa autoridad impresionante que se cuela siempre en las películas de Palavecino, ese gusto para rodear un sentimiento de malestar intransferible con la mayor elegancia posible. En un solo gesto, el director argentino desafía nuestra percepción al exhibir los retazos de una amistad de vidas rotas como si se tratara de encontrar para los personajes un nuevo comienzo. La pregunta que se impone es de qué manera lo lograrían, y cuándo. La película es una historia de terror y también un melodrama de mujeres dañadas al borde del precipicio. Por añadidura, una invitación sutil a palpar los límites de una topografía paralela.

BAFICI 2014 - Algunas chicas - c i n e m a r a m a

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Una respuesta

  1. david

    ¡impecable! Un análisis que le hace verdadera justicia a esta película.

    abril 11, 2014 en 12:34 pm

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