Sobre Věra Chytilová

Sobre Věra Chytilová - c i n e m a r a m apor Aníbal Perotti

Superficies de placer. Las primeras películas de Vera Chytilová son una lección extraordinaria sobre las infinitas posibilidades del cine. La decoración sensual, los desmesurados placeres visuales y los magníficos experimentos con el color y el sonido hacen que su visión continúe siendo, cincuenta años después, una experiencia sensorial fascinante y un testimonio vivo del papel de vanguardia que representó el cine checoslovaco de los años 60.

La historia del cine europeo-oriental posterior a la guerra fue escrita en Occidente durante la guerra fría, y por lo tanto resulta natural que el centro de interés se haya dirigido hacia los aspectos iconoclastas y disidentes de las películas, en especial a las relacionadas con eventos políticos decisivos como la sublevación húngara en 1956, la Primavera de Praga entre 1963 y 1968 o la crisis de Solidaridad en Polonia a finales de los setenta. La mayor parte de los análisis críticos sobre la obra de Vera Chytilová, figura fundamental del nuevo cine checo, además de subrayar su costado irreverente y provocador, coinciden en otra simplificación: el rótulo de cineasta feminista. Si bien es cierto que el comentario crítico sobre la cultura patriarcal ubica su “discurso” muy cerca de una orientación feminista, no se puede restringir su cine a esta etiqueta.

Su película más popular, Locas margaritas, es un ejemplo claro en este sentido. Fue elogiada como película opositora al “régimen” (veintiçun diputados presentaron un pedido formal en su contra) o distinguida por su postura feminista (Vera y la gran Agnès Varda fueron las dos únicas directoras reconocidas en aquella época), pero pocas veces se han destacado sus valores cinematográficos y sus hallazgos formales. Chytilová se aleja del modelo de cine establecido, subvirtiendo el lugar que ocupan las mujeres y cuestionando el valor de los sistemas político, social y cultural. La película rompe toda linealidad narrativa y está en rebelión deliberada contra las nociones de representación dominantes. No necesita ser solemne para hablar en contra de la guerra, el trabajo en las industrias o el rol social de la mujer. Las armas que utiliza para construir ese torrente visual anti-sistema son el humor, el juego y el disfraz.

Los frutos prohibidos del paraíso, que fue subestimada en el festival de Cannes de 1970 cuando la moda de la nueva ola checa ya había disminuido, redobla la apuesta por un cine sensual con el énfasis visiblemente puesto sobre la belleza y la experimentación formal. Prescinde del montaje tradicional en favor de una multitud de asociaciones visuales que desafían cualquier interpretación realista o búsqueda de sentido. La película es un tour-de-force de color, técnica y formalismo. La cineasta usa nuevamente un objetivo gran angular que deforma y omite cuadros, produciendo un efecto que podría ser gracioso, pero que aquí se torna siniestro.

En la escena final entre Eva y Roberto, la pareja se pelea con posturas sumamente estilizadas a la orilla de un lago. En un gesto de modernidad radical (que es también una reflexión sobre la propia naturaleza de la película), las palabras finales de Roberto son: “todo es nada más que un sueño, usted es una mentira”. Luego Roberto cae a los pies de Eva al sonido de un disparo. Ella encuentra el arma junto a una rosa en el bolsillo del abrigo de Roberto, que ella lleva puesto. La absurda muerte de Roberto confirma sus propias palabras. Enseguida Eva corre de la escena del crimen dejando una estela roja. La capa roja de Eva es rítmicamente velada creando bellas figuras abstractas en constante movimiento, con una técnica de vanguardia que utilizaría luego Christopher Doyle para la película Chunking Express de Wong Kar-Wai en 1994. Casi sin darnos cuenta, pasamos de una escena de suspenso más o menos clásica a una serie de figuras abstractas alucinantes que, una vez más, ponen en evidencia el artificio cinematográfico y nos invitan a ver y sentir la superficie, la materialidad de la imagen.

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Una respuesta

  1. Anibal

    Por una maravillosa coincidencia del destino, durante todo el mes de marzo se pueden ver en fílmico las primeras películas de Vera Chytilová en el cine Malba, como parte central del ciclo “LOCAS MARGARITAS: El cine de la Primavera de Praga”
    http://www.malba.org.ar/web/cine_ciclo.php?id=1036&subseccion=programacion_actual

    marzo 13, 2014 en 4:19 pm

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