Dossier Almodóvar – ¡Átame!

Dossier Almodóvar - ¡Átame! - C I N E M A R A M A¡Átame! (España – 1990)

Director: Pedro Almodóvar
Guión: Pedro Almodóvar, Yuyi Beringola
Intérpretes: Victoria Abril, Antonio Banderas, Loles Léon, Francisco Rabal

por Diego Maté

Resistirán. No importan los excesos y el desborde de las películas, para los personajes de Almodóvar el amor es cosa seria. Lo es para Ricky (Antonio Banderas), paciente de un institución mental que es liberado de un día para el otro y que se propone secuestrar a Marina, una actriz de cine y el posible amor de su vida, aunque solo estuvieron juntos una noche hace tiempo y ella no lo recuerda. La inestabilidad mental de Ricky no alcanza a nublar la firmeza del compromiso amoroso que sella en una sola frase, quizás la más importante de todo el cine de Almodóvar: “Me llamo Ricky, tengo veintitrés años, cincuenta mil pesetas, y estoy solo en el mundo. Intentaré ser un buen marido pata tí y un buen padre para tus hijos”, le dice sin dudar a su cautiva, todavía atada y sorprendida por la situación. Pero Marina tiene otro pretendiente, se trata de Máximo Espejo (Paco Rabal), el director en silla de ruedas encargado de la película en la que ella está trabajando, y que la desea con ardor pero sin terminar de revelar nunca sus sentimientos. A la seducción lenta y cerebral desplegada por Máximo en el set de El fantasma de la medianoche, Ricky le opone una brutal seguridad de sí mismo y un cuerpo óptimo y preparado para la acción. A fuerza de insistir, Ricky y su vitalidad acaban por ganarse el corazón de Marina a pesar de lo retorcido de su estrategia de conquista (o quizás por eso mismo es que lo logra).

Después del éxito de Mujeres al borde de un ataque de nervios, Almodóvar filma la película que habrá de ser una bisagra en su carrera: ¡Átame! cierra el ciclo de su filmografía protagonizado por Carmen Maura y, en su lugar, le abre las puertas a Victoria Abril en la primera de una serie de tres colaboraciones. También es una película de pasaje: de la comedia disparatada anterior, la carrera almodovariana comienza a inclinarse hacia el melodrama (la inclasificable Kika, por ejemplo, será quizás la síntesis más extraña de esos dos polos). A su vez, el éxito cosechado en todo el mundo le permitirá a Antonio Banderas instalarse definitivamente en Hollywood. Ya en ¡Átame! Almodóvar comienza a mirar con desencanto el mundo del cine y del espectáculo en general, y en el futuro ese retrato amargo habrá de cobrar diferentes matices e intensidades (el director atado a una silla de ruedas y sugerentemente reducido en su movilidad antecede a la presencia de la propia madre del manchego -que en Kika no lee pero conduce un programa de televisión dedicado a la literatura- a Andrea Caracortada y su búsqueda de sensacionalismo a cualquier costo -también de Kika-, o al director ciego de Los abrazos rotos). Por lo pronto, e incluso contando con las oscuridades en las que se sumerge la psiquis afiebrada de Ricky y de la violencia de sus métodos de seducción, el cine de Almodóvar todavía es capaz de regalarle a los personajes un improbable (pero justo y merecido) final feliz en el que los personajes cantan Resistiré, y lo hacen como si la letra hablara de ellos mismos, de sus miserias, sus pasados, los amores perdidos y de todo el sufrimiento que habrá de destilar el mundo almodovariano en un futuro no muy lejano.

Dossier Almodóvar - ¡Átame! - C I N E M A R A M A

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Una respuesta

  1. Martín

    Reblogueó esto en La primavera de los pueblos.

    junio 29, 2013 en 12:41 pm

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