Dossier Kaurismäki – Nubes pasajeras

Nubes pasajeras (Kauas pilvet karkaavat – Finlandia, Francia, Alemania – 1996)

D
irección: Aki Kaurismäki
Guión: Aki Kaurismäki
Intérpretes: Kati Outinen, Kari Väänänen, Elina Salo, Sakari Kuosmanen

por Aníbal Perotti

En esta fábula proletaria sobre una pareja de desempleados, la sobriedad expresiva de Kaurismäki es una declaración de principios. El director evita recargar el drama mediante una construcción interior depurada. El fulgor de los colores azules, verdes y rojos, con sus distintos tonos e intensidades, conjura la historia gris. Nubes pasajeras es un melodrama a fuego lento con una planificación rigurosa. Kaurismäki hace un cine digno, frontal y elíptico que busca la verdad y la pureza originarias. Un cine que conjuga economía narrativa y elocuencia con el laconismo de los diálogos, con un humor melancólico y con la estilización extrema aunque mínima de los encuadres.

Ilona trabaja como maitre en el restaurante Dubrovnik, es apreciada y sabe hacerse respetar. Al término de su larga jornada toma el último tranvía que maneja su marido Lauri y los dos regresan al hogar envueltos en un silencioso aire de abatimiento. De un día para el otro deben hacer frente a una catástrofe impredecible: se vende el Dubrovnik e Ilona pierde su empleo al mismo tiempo que la compañía de tranvías hace un absurdo sorteo para reducir su personal y Lauri se queda afuera. El círculo vicioso de la crisis hace que la gente no tenga suficiente dinero para ir al restaurante y que tome cada vez menos el tranvía. La pareja de perdedores esperanzados resiste las presiones al límite de lo soportable. El verdadero tema de la película es el desempleo y sus efectos psicológicos antes que económicos. La vergüenza de Lauri por su situación (su dignidad le impide aceptar el seguro de desempleo) genera la distancia suficiente para una crisis conyugal. El conmovedor estoicismo de la pareja en la desdicha se apoya en silencios elocuentes y emociones calladas. Son personajes de pocas palabras que cuando hablan revelan una profunda experiencia vital. Cuando la pareja ve una luz de esperanza e intenta abrir su propio restaurante, el emblema “nunca abandonar a un camarada” se expresa con convicción en la escena en la que Ilona rescata al viejo cocinero caído en desgracia. La mezcla de ternura y determinación de la gran Kati Outinen revela el candor, la poesía y el aire elegíaco que caracteriza al cine de Kaurismäki. En el día de la apertura todos esperan a los primeros clientes con angustia, la hora del almuerzo se acerca y las nubes ya se ven pasar a lo lejos.

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