Jerzy Skolimowski – 2

Segunda nota sobre Jerzy Skolimowski. Vamos a seguir publicando textos sobre el cineasta polaco después del Bafici.

por Aníbal Perotti

Un reloj y una radio. El segundo largometraje de Jerzy Skolimowski, filmado en 1965 en una Polonia infectada por la duda ideológica, está a mitad de camino entre el existencialismo y el absurdo. La película conserva la libertad formal desconcertante y el lirismo paradójico de Señas particulares. Walkover asume la narración clásica a contramano multiplicando los paréntesis poéticos donde el humor extravagante coquetea con la utopía anarquista. El trabajo pictórico compuesto por un blanco y negro de innegable belleza juega con el distanciamiento que provoca la escasez de primeros planos y el predominio de un decorado árido. Los largos planos secuencia ahogan al personaje principal en su medio ambiente mientras, en un segundo plano, el pequeño mundo polaco se agita desplegando una gravedad grotesca.

Skolimowski personifica nuevamente al Andrzej de Señas Particulares, con una determinación tranquila acentuada por el desgaste físico. Un personaje que recuerda por momentos a los de Buster Keaton cuando permanece impasible al saltar de un tren en marcha o al despertarse de una pesadilla. Andrzej está desorientado y sólo sabe que no desea proseguir sus estudios. El encuentro fortuito con Teresa se suma al estado de confusión entre el deseo y el deber, entre lo individual y lo colectivo. Convencido por su entorno, el protagonista se calza los guantes para participar en algún torneo de box. Pero el director no glorifica el deporte y se ubica bien lejos del discurso social voluntarista que elige el boxeo como metáfora de la lucha del individuo contra el sistema. Aquí los combates no hacen más que hundir al héroe en el absurdo de su cotidianeidad. Sus adversarios no lo golpean y a veces ni siquiera se presentan, permitiendo al deportista ganar por “walk over” sin ningún mérito, anulando toda posible estetización de la actividad. Gracias al abandono de su contrincante, Andrzej recibe una vez más un reloj y una radio que, como ganados anteriormente, intentará revender para hacerse de efectivo. Esta victoria ridícula está totalmente a tono con una película asombrosa que acompaña con fingida indiferencia el itinerario desilusionado del protagonista. A pesar de su lado oscuro, su lirismo contenido y su elegancia formal, Walkover sigue siendo una película ligera e irresistible.

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2 comentarios

  1. Carla

    Qué lindos son los posters checos y polacos de esa época.
    Gracias por el dossier.

    abril 12, 2012 en 6:44 pm

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