Yo maté a mi madre (J’ai tué ma mère)

Año: 2009
Origen: Canadá
Dirección: Xavier Dolan
Guión: Xavier Dolan
Intérpretes: Xavier Dolan, Anne Dorval, François Arnaud
Fotografía: Stéphanie Weber-Biron
Edición: Hélène Girard
Duración: 96 minutos

por Aníbal Perotti

El azar de la distribución cinematográfica quiso que este año se estrenen dos películas provenientes de Quebec. Pero bajo la procedencia en común y los premios obtenidos por ambas en distintos festivales, emergen dos propuestas diametralmente enfrentadas. Incendies es un drama de qualité que modera el sufrimiento de sus personajes con la belleza plástica de las imágenes. En cambio Yo maté a mi madre, la notable opera prima de Xavier Dolan, es una película visceral, honesta y singular. Al frío cálculo de Villeneuve, Dolan opone el riesgo permanente. El enfant terrible del cine québécois, que escribió, dirigió y protagonizó esta película entre los diecisiete y los diecinueve años, crea un salvaje collage personal que mezcla humor, crueldad y precisos registros cotidianos, a través de formas heterogéneas.

El título refleja el impulso primario que caracteriza a toda la película. Yo maté a mi madre retrata a un dúo disfuncional y algo perverso formado por un adolescente ávido de libertad, descubrimientos artísticos y encuentros amorosos; y su madre, un ser irritante y monstruoso a los ojos del hijo. Dolan utiliza el guión como catarsis, del mismo modo que el adolescente escribe una carta de venganza contra esa madre que le provoca rabia y vergüenza. La mera presencia física de los dos protagonistas implica confrontación, la palabra se convierte rápidamente en grito, cada tema plantea un problema y genera una serie de enfrentamientos hirientes. Pero a pesar del hiperrealismo de los exasperantes fragmentos cotidianos (como el plano detalle de los restos de comida en la comisura de los labios de la madre), se percibe cierta ternura con la que el director plantea la dicotomía de sentimientos. La clave del conflicto está en su repetición sin principio ni fin. Dolan filma la violencia de la relación hasta el agotamiento, al compás de los desayunos y las sesiones de tele por la noche, explorando todas las formas y ramificaciones posibles que incluyen una buena dosis de humor cáustico.

Las distintas capas de la narración disponen un tratamiento visual particular, el desarrollo del relato se entrecruza con secuencias subjetivas, pequeños planos abstractos, flash-backs de imagen granulada en súper 8, sueños y fantasmas. Las citas y referencias inundan la película: la maravillosa escena de dripping al ritmo de rock electrónico es un homenaje no disimulado a Jackson Pollock, las visualizaciones llenas de excesos de la madre o el primer plano del tubo de kétchup con un horrible mural de fondo remiten sin duda al pop art, y las secuencias musicales con los personajes de espalda y en cámara lenta tienen un aire al último Gus Van Sant. Las cartas y los mensajes sobreimpresos en la pantalla le otorgan una dinámica original al relato, pero no sucede lo mismo cuando se trata de simples citas. El dispositivo de cámara-confesión en blanco y negro con el cual el protagonista se auto filma resulta un poco inútil. Pero estas pequeñas reservas son en realidad el reverso de una audacia furiosa y de un despliegue creativo alejado de la impostura, que son fieles a la edad del director. El deseo de ser único convive con las múltiples influencias y genera una bienvenida mezcla de lucidez e ingenuidad.

Una versión de este texto fue publicada en Cinemarama el 01/12/10

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17 comentarios

  1. Juan Pablo

    Muy buenas.
    Acabo de ver el film por Isat, me pareció hiriente tal cual lanza de espartano, mortal tal cual veneno de serpiente, bello como ella, y perturbador como la realidad, felicito a este tipo Dolan, y a sus guiones.
    Un abrazo
    Juan Pablo

    septiembre 21, 2011 en 11:59 pm

    • Rocio B.

      recien la he visto por Isat tambien y me ha dejado un sentimiento de tristeza al pensar en el dolor de ambos…tal cual pasa cuando sucede. Bien dice el protagonista ¿quien no ha odiado a su madre?

      septiembre 22, 2011 en 2:04 am

  2. Yo también lo acabo de ver por el mismo medio y me pareció un mamarracho. Leáse una porquería.

    septiembre 22, 2011 en 2:38 pm

    • Xavier Dolan

      Mamarracho, que belle chanson…

      septiembre 24, 2011 en 12:34 pm

      • Fea canción, diría yo. Podría haber estado en la película, je.

        septiembre 24, 2011 en 5:31 pm

      • Xavier Dolan

        Celle-ci est plus belle. C’est un extrait de mon dernier mamarracho “Les Amours Imaginaires”

        septiembre 24, 2011 en 5:54 pm

      • buenísima la canción, la escuchaba de niña, jaja excelente sentido del humor Xavier ;)

        enero 23, 2014 en 1:01 pm

  3. Marcello

    eeeh bueno che david… a mi tb al fin y al cabo jejeje

    septiembre 22, 2011 en 2:54 pm

  4. Espero que a Bazman también, si es que la vio, así es coherente con su prédica.

    septiembre 22, 2011 en 2:59 pm

  5. Bazman

    No la vi, pero seguramente habría opinado exactamente lo opuesto a Marcello y David!
    Bazman, como Kung Fu, transita el camino cinematográfico en soledad!

    septiembre 22, 2011 en 3:49 pm

  6. Marcello

    See seguro defendiendo a Shyamalan… Bazin estaría indignado.

    septiembre 22, 2011 en 5:36 pm

  7. Marcello

    Y bueno vos lo llamaste David… no digas nunca Bazman tres veces delante de un espejo!!!

    septiembre 22, 2011 en 5:39 pm

  8. Dolan, efectivamente la canción es más linda que la anterior.
    De tu última película no sé qué decir, aparte de que, a juzgar por lo que se ve en el trailer, parece un Almodóvar de segunda mano.
    Si lo ves, mandale saludos a tu exégeta Perotti.

    septiembre 25, 2011 en 9:39 am

  9. DAVID

    ESTIMADOS DAVID Y MARCELLO, ASI COMO CRITICAN ESPERO TAMBIEN PRODUZCAN PELICULAS Y BUENAS

    junio 3, 2012 en 2:05 am

  10. Reblogged this on Mis Reblogs.

    febrero 4, 2013 en 6:53 pm

  11. alvaro

    yo la vi y parecio bastante buena y realista con muchos sentimientos…

    junio 13, 2013 en 8:07 pm

  12. Xavier Dolan es un genio del cine y de la interpretación profunda de la psicología humana, su película me conmovió tanto que revisé mi vida como hija y como madre, sus brillantes pasajes como la respuesta de la madre al director del internado en el final son discursos para conservar, y esa dicotomía de sentimientos representada con brutal honestidad es Arte, y ante esta obra maestra de un artista tan joven doy infinitas gracias!

    enero 23, 2014 en 12:56 pm

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