Atracción peligrosa (The Town) (2)

Año: 2010
Origen: Estados Unidos
Dirección: Ben Affleck
Guión: Peter Craig, Ben Affleck, Aaron Stockard
Intérpretes: Ben Affleck, Jeremy Renner, Rebecca Hall, Chris Cooper, Pete Postlethwaite
Fotografía: Robert Elswit
Edición: Dylan Tichenor
Música: David Buckley, Harry Gregson-Williams
Duración: 125 minutos

por David Obarrio

La música que escuchan todos. La segunda película de Ben Affleck se recuesta en una pregunta cuya formulación es sencilla solo en apariencia. No se trata tanto de irse o no irse del barrio sino en cómo registrar la necesidad de la partida. El título en castellano suena muy mal pero acierta en parte al describir el maelstrom en el que dan vueltas los personajes. La vida del barrio tiene por lo menos una cara mortal, un punto de fuga por el que se cuelan el desaliento y el rencor. Doug (interpretado por el propio director) y James (Jeremy Renner), su amigo de toda la vida, roban bancos pero no parecen poder acceder con ello a ninguna clase de prosperidad demasiado evidente. En el fondo siguen siendo contratados, obreros del crimen en una organización que se asemeja a un sistema de castas cuya esencial desigualdad pretende redimirse con un obligado aire de familia, una invocación remota que perpetúa la opresión bajo la máscara de las vivencias compartidas “desde siempre”. En un violento asalto, algo no sale como se lo esperaba y los ladrones se llevan también consigo una rehén. La joven mujer es liberada pero resulta que vive a pocas cuadras del lugar donde paran los asaltantes. El protagonista sigue sus pasos y queda prendado fatalmente de ella. El barrio (The Town, como indica el nombre original de la película) es un espacio en el que se verifica una convivencia forzosa. La aparición de la mujer en la vida de los personajes termina de establecer las diferencias que se disimulaban debajo de una vida de rutinas y de gestos comunes. De pronto, la música diaria –los “códigos” que alimentan y moldean al grupo– empieza a revelar su carácter insuficiente para acallar del todo el rumor del descontento. Doug se descubre un día como un sobrio rodeado de alcohólicos: un animal enfermo de soledad al que el calor de la manada (o de la monada) apenas alcanza a rozar.

Las escenas que describen el breve romance de la inesperada pareja lucen débiles y parecen ejecutadas sin mucha convicción. Pero acaso lo que en verdad importa es el papel melodramático que juega la mujer como portadora de un salvoconducto liberador. Como si reemplazara la figura de la madre que el protagonista perdió de niño, la mujer interpretada por Rebecca Hall guía a su pesar los pasos del personaje. Affleck se muestra como un sólido director a la hora de diseñar secuencias enteras durante las que la violencia y la tensión apenas si dejan respirar. Por su parte, las rutinarias tomas aéreas, que proporcionan una idea general de los puntos en los que va a tener lugar la acción, más el uso predecible y particularmente insustancial de la música, constituyen algunos de los trazos más visibles de la factura industrial de la película. El director se sirve sin pruritos de varias puntadas con hilo grueso para enmarcar el centro devastador de su tema que, en cambio, solo ofrece interrogantes arrojados a contrapelo del lugar común. ¿Qué es el barrio, al final? ¿Una idea nefasta con demasiada prensa a favor? ¿Uno de los círculos menos reconocidos del infierno? El título local advierte de manera tosca acerca de su poder de encantamiento. Hay que salirse, entonces, cortar amarras de una vez.

En una escena planificada con una sobriedad exquisita se expresan los ribetes dramáticos del conflicto que la conciencia le impone al protagonista. Imposibilitado de actuar, observa la persecución y la caída de su amigo bajo los disparos de un policía. Si ese hombre no oyera una voz dentro suyo no habría ningún problema. Atracción peligrosa exhibe el filo cargado de ambigüedad de la conciencia del sujeto que ya no pertenece a ningún lado y mira la suerte de su compañero como si se hubiera vuelto un extraño de sí mismo. La película tiene un final agridulce. ¿Podría haber sido de otro modo? Los desbordes de una juventud curtida en las adicciones, la violencia gratuita y el delito se curan lejos, en la otra punta del país. Una serie de planos muestra al personaje de Affleck con una barba con la que por fin parece asumirse la condición de adulto y con pilchas de andar vacacionando, todo bajo la luz de un atardecer que pretende propiciar de manera sumaria la reflexión y la sensatez. En ese vergel hecho de paradojas no parece quedar mucho lugar para el amor, sin embargo, sentimiento al que solamente se puede evocar como una promesa trunca, tristemente en suspenso.

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12 comentarios

  1. Princesa Mononoke

    David,

    Hace bastante tiempo que no entraba al blog y me topé con tu nota sobre la peli de Affleck. Me gustó mucho la crítica que escribiste.

    Beso

    Mononoke

    octubre 29, 2010 en 12:25 pm

  2. Gracias, Princesa.
    Beso.

    octubre 29, 2010 en 2:42 pm

  3. David, me gustó mucho tu texto. A mí también las escenas románticas me parecieron bastante apuradas, como si se las quisiera sacar de encima para ir a lo que le sale mucho mejor.

    En cambio, el ritmo de las escenas de acción sí está medido a la perfección. Fijate esa monja armada que espera la reacción del policía que está sentado en el auto. Todos esos segundos de tensión después de haber corrido por toda la ciudad te paralizan en el momento justo.

    Bueno, por elegir a Rebecca Hall está perdonado.

    octubre 31, 2010 en 12:41 pm

  4. Che, ¡pero la escena del lavadero tiene una pátina medio romanticona y está muy bien! Sobre todo Affleck está muy bien ahí, con esa pose entre galancete descuidado (tiene barba y ropa deportiva) y cómico (el tipo tiene un par de líneas muy buenas)…

    octubre 31, 2010 en 12:59 pm

  5. Hola, Martín. Gracias. Tampco me gustó mucho el final, que me pareció medio siome, de cartón pintado y moral servida un poco de apuro, con su afán redencionista.

    En cambio, la historia de amor trunca, a pesar de la manifiesta torpeza en la ejecución de ciertas escenas, se queda flotando como una pena dulce que no está mal (o así la recuerdo).
    Las secuencias de acción son buenísimas, realmente.

    Y Rebecca se va para arriba, aunque el papel que le toca, para mí es un poquito ingrato, porque es medio incorpóreo, casi fantasmal. Pero en cualquier momento da el batacazo y la tenemos de protagonista. Le tengo fe.

    octubre 31, 2010 en 1:09 pm

  6. Diego, puede ser, pero el balance de escenas como esa respecto del conjunto de la película, para mí da negativo.

    octubre 31, 2010 en 1:20 pm

  7. Bazman

    Si bien la película es buena, considero que es un paso atrás respecto a su debut, “Gone baby gone”, que me pareció mucho más redonda y con escenas de mucha tensión, en especial esa en la que la pareja protagónica tiene una charla con el capanga de los mafiosos en su aguantadero, que me hizo acordar a la de Ethan Hawke en Día de Entrenamiento cuando está secuestrado por los latinos. De todas maneras, es de celebrar que haya directores que filman de manera clásica (a pesar de esas imágenes aéreas en las que el día o la noche transcurren a alta velocidad, que son una grasada indigna)

    octubre 31, 2010 en 7:37 pm

  8. No tengo tan presente Gone baby gone, pero la recuerdo como una película embargada por una gravedad un poco impostada, y que resultó una modesta sorpresa justamente por tratarse del debut en la dirección de alguien como Affleck, un tipo por el que nadie daba dos mangos, ni siquiera como actor. Aunque los memoriosos se acordarán de que era coautor del guión de Good Will Hunting, de Gus Van Sant. Película en la que también actuaba (y nada mal).

    octubre 31, 2010 en 11:32 pm

  9. Bazman

    Ya que estamos hablando del Affleck actor, la escena en la que se le declara a la rubia en La Otra Cara del Amor (titulo horrendo de una película de Kevin Smith de la que ahora no recuerdo su nombre en inglés) es una de las mejores declaraciones de amor que he visto en cine. Y sobre la gravedad de la que hablás en Gone…, creo que es más una cuestión de guión, y no es casualidad, ya que es el mismo de Río Místico, una de las peores películas de Eastwood.
    Saludos!

    noviembre 2, 2010 en 12:41 pm

  10. Sí, totalmente es una cuestión de guión. Seguro. Y a mí nunca me pareció tan malo Affleck como actor. Lástima que casi nunca la pega en la elección de las películas en las que participa.
    Saludos.

    noviembre 2, 2010 en 1:45 pm

  11. Abel

    como se llama la cancion que toca al final de la cancion ???????
    respuestas please …

    junio 12, 2011 en 4:48 pm

  12. jacqueline

    Hola alguien sabe como sigue . Si hay otra pelicula despues de esta ¿?

    enero 10, 2017 en 11:39 pm

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