Quémese después de leerse (Burn After Reading)

Año: 2008
Origen: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen
Guión: Ethan Coen, Joel Coen
Intérpretes: George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, Tilda Swinton, John Malkovich, Richard Jenkins
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Roderick Jaynes
Música: Carter Burwell
Duración: 95 minutos

por Ezequiel Villarino

Quémenla después de verla. El primer párrafo de la crítica sobre Quémese después de leerse de mi compañero David Obarrio me parece muy acertado. En el texto hay una frase que describe con exactitud a los personajes del último film de estos consagrados, y para muchos “artesanos”, Coen Bros (digo Coen Bros porque la última película es tan idiota como los juegos de Nintendo cuyos protagonistas eran esos enanos itálicos Mario y Luigi). En el inicio de la crítica podemos leer, “Los Hermanos Coen odian a la humanidad. Quizás de allí provengan esos seres estúpidos, descerebrados, casi fatuos y vanidosos, cuando no avaros, crueles, francamente canallas, que se pasean por sus películas”.


Esta supuesta comedia de humor negro provoca una distancia notable y una empatía de grado cero en relación con los personajes (yo la veo como una comedia de humor negro, porque sinceramente no sé mirarla de otra forma, ni como parodia a un género determinado como puede ser el thriller o el spy film, ni como sátira inteligente ya que su universo diegético es demasiado idiota o si se quiere bobo para ser perspicaz). Si los actores intervinientes, quizás, nos provocan lástima en ciertas escenas, como Chad (Brad Pitt) que recibe el disparo de gracia con una sonrisa heredada, al parecer, de las monerías faciales del mejor Jim Carrey, o como Ted (Richard Treffon) que se sacrifica sin demasiados cuestionamientos, impulsado por ese amor no correspondido que siente por la despreciable y obsesiva, en términos estéticos, Linda (Frances McDorman), los hermanos realizadores dejan en claro que este es un espacio transitado por unos verdaderos reyes de la hijaputez más vasta, y que no deja lugar, nunca, a los medianamente buenos (si antes no había lugar para los débiles, digamos que ahora no lo hay para los bondadosos).


En este ejercicio cinematográfico vacío los personajes y la puesta en escena parecen estar unidos mediante una simbiosis repleta de sustancias bobaliconas. Hay un plano forzado que puede remitir a algún trabajo de fin de cursada de estudiantes de cine, ese plano en el que se juega con los espejos y se reflejan los personajes manteniendo un diálogo (si no me equivoco, entre Harry y Katie, aunque podría estar equivocado porque tanta tontera en imágenes culminó por afectar mi percepción). En ese plano, con tufillo a cine clásico estructurado al extremo, se puede observar cómo lo meramente estético no tiene razón alguna de ser, provocando que el escalonamiento de los espejos esté impuesto de manera muy cuidadosa, como para que los Coen aprueben con diez frente al profesor de turno (imagino un docente que los felicita a fin de año al observar tamaña imagen en términos de composición del encuadre). De esta manera, ese plano se vuelve un gesto vacío, una elección estética que parece haber sido extraída del accionar de un rookie que experimenta con algún manual de cine que enseña cómo filmar.


Pero hablé de simbiosis y de sustancias bobaliconas, y dentro de esa relación de afectación mutua están los personajes: Chad es verdaderamente estúpido, tan estúpido que roza el nivel del pelotudo extremo, bailando ridículamente, repitiendo frases como un niño aquejado por alguna deficiencia y efectuando acciones bien tontas que, al menos, en cierto punto, nos pueden despertar lástima. El otro “bueno”, Ted, que desborda bondad a hasta llegar a límites impensados, culmina masacrado en plena calle por Osbourne Cox (John Malkovich). Lo que provoca que los sobrevivientes dentro de este universo estúpido sean aquellos seres odiosos, detestables, portadores de un doble rostro a la Jano y cuya fachada se reviste de una paranoia desmedida (por supuesto nunca dejan de ser estúpidos en cierto punto, porque su naturaleza, sin duda, se conforma a través del contexto sobre el cual se mueven): Harry (George Clooney) escapa como un paranoico, quizás aquejado por su propia inmadurez y por tanta cama y sexo ocasional (obsesión que lo llevará a construir una máquina sexual tan idiota como desmesurada); la esposa de Harry, Sandy (Elizabeth Marvel), escribe cuentos para niños pero no duda en engañar a su marido como él lo hace con ella; Cox, poco a poco, va integrándose a ese grupo de estúpidos (o imbéciles a los que siempre combatió, como dice el ex agente de la CIA cuando encuentra en el sótano a Ted) perdiendo toda racionalidad y culminando por librarse de toda cordura a hachazos limpios en pleno espacio público y, finalmente, Katie Cox (Tilda Swinton) no hace caso a las palabras de Harry y termina por hundir completamente a su marido en la ira extrema (el caso de Osbourne Cox es un verdadero ejemplo de slow burn, un camino in crescendo que lo transforma en el idiota, otrora decente estratega, más consagrado de todos).


Recordé, luego de ver la película de los Coen Bros, el libro de Laurent Tirard Lecciones de cine. Allí, el francés, entrevistaba a los hermanos en París, mientras éstos estrenaban El gran Lebowsky. En ese ida y vuelta se pueden leer frases que, de alguna manera, nos permiten pensar qué es verdaderamente Quémese después de leerse. Por ejemplo, Joel dice: “No somos precisamente los cineastas más expresivos, sobre todo cuando se trata de explicar  lo que hacemos y cómo lo hacemos”. Ethan, agrega más adelante: “Siempre nos preguntamos si una escena va a ir bien o no, si va a funcionar o no y, en realidad, nos lo preguntamos con respecto al público, no con respecto a nosotros específicamente. Pero también tiene que funcionar para nosotros. De hecho, ¡supongo que tiene que funcionar para nosotros primero!”.


Es difícil entender las razones o el por qué de tamaño film (sobre todo teniendo en cuenta que Sin lugar para los débiles había sido una interesante propuesta en más de un aspecto). Como los Coen no son demasiado expresivos, según sus propias declaraciones, podemos pensar que fallan al explicar lo que hacen y cómo lo hacen, sobre todo al observar esta película. Pero hay otro punto, tanto la primera frase enunciada por Joel como aquella de Ethan hacen que me remita rápidamente al cierre de Quémese después de leerse. En esa escena final vemos cómo David Rasche (Sledge Hammer para los memoriosos) habla con su jefe, J.K Simmons (el gran J.J.Jameson de las Spiderman de Sam Raimi, por si los memoriosos perdieron la memoria). Durante ese diálogo, los agentes de la CIA nunca saben nada, o no lo saben por completo. Son ineptos, dudan, se regodean en su estupidez y dejan que el futuro obre. Admito que imagino a esos dos personajes como una representación en pantalla de los Coen, sin saber cómo explicar lo que hicieron o para qué lo hicieron (“No sé” o “No sabemos” dirían en privado). Aunque también los imagino hablando y diciendo que hicieron una película que funciona, en primer lugar (y tal vez ese lugar sea el único que funciona realmente) para ellos mismos.


En definitiva, quizás abundan las películas estúpidas, aunque no “tan” estúpidas. Tal vez eso sea un mérito en Quémese después de leerse. Pero es indudable que esa estupidez de la cual se jacta el film, de manera asombrosa y desmesurada, puede distanciarnos con suma facilidad al ver el despliegue de tanto descerebrado hiperquinético en pantalla.

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8 comentarios

  1. david

    “Admito que imagino a esos dos personajes como una representación en pantalla de los Coen, sin saber cómo explicar lo que hicieron o para qué lo hicieron (“No sé” o “No sabemos” dirían en privado)”.

    Yo me imagino lo mismo.
    Los Coen trabajan para la CIA? No se sabe, pero podrían.
    Gracias por la cita, jajaja.
    Saludos.

    octubre 30, 2008 en 10:45 pm

  2. De nada David! Tu texto tiene cosas muy interesantes. Y ese inicio merecía ser citado.
    Saludos!

    octubre 31, 2008 en 12:45 am

  3. Gustavo (de Almagro)

    La película me gustó, tu comentario no demasiado. Alguna vez alguien me preguntó cual es el motivo por la que gente sin ningún talento se dedica a destrozar la obra artística de otros. Yo le respondí que hay que los críticos (ya sean de cine, musica, libros, deportes o economía) no tienen que ser cineastas, músicos, escritores, deportistas o economistas, sino simplemente tener conocimientos del area que van a comentar y que su talento es poder acercar esa obra artística a la gente que aún no la ha visto. Pero le dije que no creia que cualquiera tuviera autoridad para “matar” a un artista. Y eso es lo que estás haciendo. Puede gustarte o no la peli, pero la descalificación no la comparto
    Gustavo

    noviembre 5, 2008 en 1:40 pm

  4. Gustavo (de Almagro) gracias por el comentario. Sólo voy a decirte esto: es evidente que la película no me gustó, eso está muy claro. Pero los que descalifican a los espectadores entregando un ejercicio cinematográfico completamente vacío son estos dos hermanos. Dos cineastas que actualmente se encuentran sobrevalorados y que por momentos reciben laureles inmerecidos. Quémese después de leerse podría ser el caso. Además, hay algo que te puede tranquilizar ya que como vos decís, yo no poseo la autoridad suficiente para matar a un artista.
    De algo estoy seguro, esta película es terrible y obscena en varios aspectos. No puedo permanecer callado cuando el cine me apasiona y tengo la oportunidad de expresarme. Si no compartís mi descalificación hacia el film de los Coen, bueno, yo respeto eso. Pero mi posición, y mis impresiones, ante tamaña película es muy clara.
    Los directores que ya hacen cualquier cosa en imágenes tan solo por ser portadores de un apellido “a respetar” no son intocables. En fin, sé que los hermanos Coen tienen una gran cantidad de adeptos; y admito con total tranquilidad que no integro ese grupo. Lo cual no significa que todas sus películas me desagraden, sino su gran mayoría (todavía hoy espero que alguna me deslumbre).
    Saludos Gustavo!

    noviembre 5, 2008 en 2:39 pm

  5. Gabriel

    La pelicula no me gusto; comparto tu opinion. Sin lugar para los debiles tenia acaso un poco mas de sustancia, algo que pudiera rescatarse para el espectador comun, el cine es ante todo entretenimiento, puede llegar a ser arte, aunque eso ya seria una extraodinaria ventaja; como espectador (a veces ingenuo) que paga un boleto, deseo recibir un producto de caliadad, algo que me maraville y me haga decir ¡wow! El desprecio que muestran estos hermanos por la humanidad, y esa constante necesidad de evidenciar sus flaquezas desespera, y lo hace mas al mostrarlas llenas de estupides y vacio, quizas alguno de ellos intenta hacer un auto retrato de sus propias vilezas y miren que las tienen. El producto que entregan en cuanto a tecnica puede que cumpla, no asi el contenido, la fotografia del “chivo” es aceptable, el argumento desespera. A mi parecer Gustavo (de Almagro) a visto demasiadas (aunque no se si suficientes) veces Ratatouille. No se necesita ser un creador para poder criticar algo que puede compararse con otros productos de la misma clase o familia para poder discernir entre algo que tiene calidad y lo que no (ejemplos sobran), no se necesita ser un artista para poder diferenciar entre un producto en el que su creador a todas vistas muestra su empeño por crear (para el antes que para alguien mas) y quedar satisfecho con su obra, con la seguridad de que lo que quiso expresar esta ahi, y no simplemente hacer cosas con la idea de que el nombre o apellido lo respalda y con ello hacer negocio, para seguir difundiendo mensajes que ni el mismo creador entiende (no se, no sabemos); los terrenales como yo, reconoceremos el esfuerzo y talento de aquellos que producen con calidad, o que critican con calidad, con fundamento, con conocimiento, de manera inteligente. La critica plasmada aqui, de todas las que he leido de esta pelicula, es la que mas satisfecho me ha dejado, no solo porque plasme mi propia opinion, sino porque es la unica en la que he notado que quien critica se tomo el tiempo de ver la pelicula y de estudiar lo suficiente para tener argumentos(cito a otro critico “se desata una persecucion por recuperar el libro que contiene la informacion clasificada que estaba en poder de Cox) ¿De que demonios esta hablando? ¿Que pelicula vio? Hay cine para todos, eso es un alivio, sin embargo, se tiene que ser mas exigente con aquellos que tienen la oportunidad de transmitir mensajes a traves de la pantalla (con su merito, claro)no podemos deslumbrarnos con sus apellidos, porque a fin de cuentas, aunque creadores, estan en un negocio, de lo contrario debieran hacer lo mismo que Michael Moore, crear un producto de distribucion libre y sin costo, en el plasmar su idea (si la hay) y su verdad, pero sin cobrar por el si se sale de la norma que cualquier seguidor de su creaciones pudiera esperar.

    noviembre 11, 2008 en 8:58 pm

  6. Se agradece el comentario Gabriel. No soy seguidor de los Coen pero hay películas que me gustaron bastante (ésta no, claro).
    Siempre recuerdo con cariño películas como Dónde estás hermano?. El otro día me puse a pensar qué me gustaba de Sin lugar para los débiles; llegué a la conclusión de que no era el film en sí, sino esa maravillosa interpretación de Javier Bardem. Hay actores que hacen de sus personajes una excelente razón para valorar un film. Me sucedió algo parecido con Pandillas de Nueva York de “Marty”; si no estuviese “The Butcher” Daniel Day-Lewis…
    Saludos!!

    noviembre 12, 2008 en 10:17 am

  7. vallanse a cagar, a mi me gusto, y a mi vieja q no es tan apasionada en esto tambien, donde esta su titulo de criticos??esto d criticar sin saber crear arte, es lo que hace la personas como los de los comentarios anteriores, la pelicula sigue existiendo mucho depues de sus criticas giles

    junio 24, 2011 en 2:02 am

  8. Erikah

    Buscate un diccionario

    junio 24, 2011 en 11:04 am

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