Victoria (Estreno en DVD)
Año: 2008
País: Argentina
Director: Adrián Jaime
Guión: Adrián Jaime, Cecilia Merchán
Fotografía: Adrián Jaime
Edición: Lucio Pugni
Música: Edgardo González
Duración: 85 minutos
por Diego Maté
La historia sin fin. Hay un par de cosas que hacen de Victoria un documental distinto. Una de esas cosas es la manera de pararse frente a la historia argentina; a diferencia de gran parte de los documentales sobre los 70 (que siempre tienden, aún cuando documentan el fracaso y el dolor de una época, a mantener vigentes un conjunto de ideales y valores) en Victoria no hay más que tragedias familiares, traiciones y heridas imposibles de cerrar. Quizás esto está relacionado con la elección de Jaime de no abandonar nunca el centro de su historia, porque la película empieza haciendo foco en Victoria Pérez Donda, uno de los primeros bebés nacidos en la ESMA a mediados de 1977, y nunca se aleja de su personaje. La película, cerrándose siempre sobre Victoria y su búsqueda incansable de información, no deja lugar a estandartes como la reivindicación de la lucha contra el gobierno militar o la pelea por ideales de igualdad y justicia, tópicos centrales en cualquier documental sobre la época. Hay testimonios que dan cuenta del compromiso político y social de José María Laureano Donda y María Hilda Pérez, padres de Victoria, pero tanto los relatos como las consignas que se invocan parecen lejanos y olvidados hace mucho, como si para Jaime la recuperación de ese capítulo de la historia nacional fuese una tarea improbable, dudosa.
Y acá entra a operar la otra cosa particular que tiene Victoria como documental: la estructura. Porque al no haber una línea narrativa fuerte que atraviese toda la historia sino una sucesión de escenas sueltas y entrevistas aisladas, Victoria es de a ratos una suerte de viaje trágico sin fin, sin punto de llegada la vista. La última escena, el momento más fuerte y también, si se quiere, el más cuestionable de la película, no propone un cierre al relato de la película ni a la historia de Victoria; más bien al contrario. En el final, Victoria va a la ESMA y conoce, gracias a la ayuda de una militante que fue compañera de su madre, el lugar donde estuvo cautiva María Hilda Pérez y la sala que se usaba para los partos clandestinos. Pero en ese volver (Victoria nació en esa misma sala) no hay nada de catártico ni de alivio, sino que todo (incluso la propia Victoria y la compañera de su madre) parece ser devuelto al principio de la historia, como en un círculo terrible que no termina de cerrarse nunca. Y en este no clausurar los conflictos se está jugando la moral de la película, porque Victoria se resiste a la corrección política y al discurso cómodo y ramplón que suele escucharse desde los medios de comunicación cuando se habla de la década. La película de Jaime no da tregua, no hace concesiones ni a los valores defendidos por los grupos de izquierda ni al discurso bienpensante y chato que propone el periodismo en general cuando aborda el tema. En este sentido, y en medio de un panorama aparentemente muy propicio para el documental político con algún trasfondo esperanzado o tranquilizador (las recientes 1973, un grito de corazón y Diario argentino; o las no tanto Montoneros, una historia y Trelew) Victoria, igual que su protagonista, está completamente sola. Y su estreno en DVD y en una única sala (el Tita Merello) perjudica gravemente a la película.

Hola, Diego. No me queda claro por qué te parece que el hecho de que no ceda ante la tentación de la corrección política, otorgando un cierre tranquilizador, sea lo más cuestionable de la película.
septiembre 5, 2008 en 5:43 pm
Está bien la pregunta, David; la verdad es que ahora que releo la oración veo que el sentido no está del todo claro. De hecho, ese rechazo por la corrección política es lo que más rescato de la película. Lo cuestionable es (o podría ser, depende de cómo se vea) la escena en sí, la vuelta de Victoria al lugar donde su madre estuvo secuestrada y donde nació ella en cautiverio. Es una escena problemática, muy dura, que tranquilamente puede disparar un montón de opiniones respecto de los límites del cine. Quizás me faltó decir algo del asunto en la crítica.
saludos.
Diego.
septiembre 5, 2008 en 6:05 pm
Gracias por la respuesta.
Me dan ganas de ver la película.
septiembre 5, 2008 en 6:15 pm
Quizá Victoria documental (todavía no la ví, espero poder hacerlo) no tenga cierre justamente porque Victoria persona tampoco lo tiene, probablemente Jaime haya buscado ese aspecto circular (por lo que interpreto de tu crítica, decime si me equivoco) adrede, dada la historia que estamos tratando, historias sin cierre.
septiembre 5, 2008 en 9:29 pm
Sí, seguramente la circularidad y el no cerrar los conflictos tenga que ver con la historia personal de Victoria. Pero lo raro, lo distinto, es que en todos los documentales (particularmente de la Argentina de los 70, pero en general también) las historias no suelen «cerrarse» delante de cámara, siempre quedan cabos sueltos y conflictos sin resolver. Lo que sucede es que, la gran mayoría de las veces, son las películas las que establecen conflictos y los cierran. Por ejemplo, en 1973, un grito de corazón, es obvio que no se terminan de elucidar y resolver casi ninguna de las cuestiones que aborda la película sobre la década, pero los conflictos propuestos por la película (no los recuerdo bien ahora) sí cierran; ideas como la de una generación que lucha y fracasa pero lo hace por ideales válidos, es algo que está resuelto por la película; se puede coincidir o no en el tratamiento, pero en la película ese tema está resuelto.
Como este ejemplo hay un montón (como hay documentales, básicamente): las historias continúan porque la gente sigue viva, pero las películas clausuran las historias. Victoria no lo hace, y en eso está su resistencia.
saludos.
Diego.
septiembre 6, 2008 en 1:57 pm
Hasta el día de hoy (27 de marzo de 2009)pienso que estos comentarios y opiniones son de las mejores interpretaciones que se han hecho sobre mi película. Les envío un abrazo, Adrian Jaime.
marzo 28, 2009 en 12:40 pm
Bueno, ayer la tele pública pasó la Peli, asi que ahora vamos a poder difundirla más. Me aprestaré a verla y seguramente entonces como dicen, entre dentro de lo que ya no sería mi trilogía perfecta:
«Juan, como si nada hubiera sucedido»
«M»
«Los Rubios»
octubre 17, 2009 en 8:43 am