Año: 2006
Origen: Francia, Portugal
Dirección: Manoel de Oliveira
Guión: Manoel de Oliveira
Intérpretes: Michel Piccoli, Bulle Ogier, Ricardo Trepa
Fotografía: Sabine Lancelin
Edición: Valerie Loiseleux
Música: Henri Maikoff
Duración: 68 minutos
por David Obarrio
Con la excusa esa de dedicarles una película a Luis Buñuel y al guionista Jean-Claude Carriere, el portugués Manoel de Oliveira (a quién me abstendré de llamar “veterano director”, aunque sea para no aburrir) produce una película extrañamente placentera, de gran elegancia en su inactualidad y en la conciencia plena de ser un objeto casi de lujo. Me explico. Como si orbitara en un cielo ajeno al resto de los mortales, sean éstos cineastas o no, Oliveira parece destilar, especialmente en sus últimas películas, una especie de desinterés olímpico por los usos y costumbres por los que se desviven cientos de sus colegas, todos ellos (esto es ley) más jóvenes que él. El hombre, en cambio, como si lo habitara una plácida serenidad, pero sobre todo una seguridad de hierro, la convicción (de carácter casi secreto) de estar ejerciendo un oficio que acaso se halle en vías de extinción, filma con la jovial felicidad de un clásico y con el empeño en la busca de un espesor cinematográfico propia de un autor moderno. Es decir, prácticamente el caso opuesto de lo que ocurre con Buñuel en Belle de jour, la película que le sirve a Oliveira como punto de partida y que, a fuerza de dialogar de modo demasiado ostentoso con su época termina luciendo en nuestros días bastante fechada y un poco pomposa. Hoy habrá que darles definitivamente la razón a los cinéfilos más avispados que sostenían que el mejor Buñuel es el de los melodramas desatados que supo filmar en México. Leer el resto de esta entrada »