Misión: Imposible – Protocolo fantasma (Mission: Impossible – Ghost Protocol) (2)

Año: 2011
Origen: Estados Unidos
Dirección: Brad Bird
Guión: Josh Appelbaum, André Nemec
Intérpretes: Tom Cruise, Paula Patton, Simon Pegg, Jeremy Renner
Fotografía: Robert Elswit
Edición: Paul Hirsch
Música: Michael Giacchino
Duración: 131 minutos

por Diego Maté

Algunos hombres buenos. Si se desacomodaran algunas convenciones genéricas, la saga de Misión: Imposible tranquilamente podría convertirse en una película de terror. Tipos que pueden entrar y salir de cualquier parte sin ser vistos, vigilar y secuestrar gente, viajar de un país a otro sin rendir cuentas a ningún gobierno, acceder al armamento y la tecnología más modernos del mundo y servirse de ellos a discreción; los agentes del MIF son la versión actualizada y realista (aunque no por eso menos sofisticada) de James Bond y la agencia MI6. El género de espías y unos afinados mecanismos narrativos consiguen que, lejos de temer y despreciar a esas personas, nos pongamos de su parte a la hora de perseguir/capturar/asesinar a algún villano de turno que, suponemos (esperamos) constituye para el mundo un mal peor que ellos. Claro, durante sus encargos Ethan Hunt y sus compañeros sufren dificultades que ponen en riesgo su vida, cuando directamente no son muertos en combate o por obra de alguna tortura despiadada. Pero recién en Misión: Imposible – Protocolo fantasma los protagonistas se encuentran con el mayor obstáculo posible: por decisión del presidente estadounidense frente a la voladura del Kremlin, se cierra el MIF y la tecnología con la que contaron hasta el presente les es arrebatada.

No es raro que en esta entrega falte Luther Stickell (el especialista en gadgets y comunicaciones interpretado por Ving Rhames) y que el villano sea un político ruso con ínfulas darwinistas que parece recién llegado de la Guerra Fría y que conspira para iniciar una guerra nuclear y hacer borrón y cuenta nueva con la humanidad. La gran pelea ya no se libra contra un enemigo verdaderamente peligroso sino contra las limitaciones que impone la pérdida de técnica de punta. Esto hace que Hunt tenga que escalar varios pisos de la torre Burj Khalifa en Dubai para desactivar el sistema de seguridad del edificio cuando un simple programa de computadora (proporcionado por la agencia desmantelada) haría el trabajo por él en cuestión de segundos; que los agentes adopten la identidad de otras personas sin la ayuda de las clásicas máscaras que copian los rostros (mientras que el enemigo sí las tiene a su disposición); que se identifique a un sospechoso ya no mediante un avanzado sistema de lectura de imágenes sino preguntándole a alguien que está al lado. Hasta los guantes electrónicos con los que Hunt trepa el edificio fallan. Entonces, la técnica que los protagonistas tienen a su disposición es precaria e insuficiente, pero esto no hace más que contribuir a lo que decíamos al principio: incluso operando sin apoyo institucional, Hunt y su equipo son capaces de toda clase de hazañas (como escalar el edificio más alto del mundo) al tiempo que continúan violando todas las leyes civiles habidas y por haber. Lo emocionante y terrorífico a la vez es observar cómo se las ingenian para realizar prácticamente cualquier cosa, para concretar el engaño más elaborado, con una cantidad de recursos mínima.

Resulta demasiado tentador pensar que esa especie de lucha contra la técnica y sus limitaciones pueda leerse en clave autoral: por sobre el relato en su faceta más literal lo que podría haber es otro conflicto similar, el de Brad Bird, que se enfrenta por primera vez a la filmación de un largo de acción en vivo. La guerra de ingenio que declaran los agentes a cada pequeño obstáculo podría ser la misma de un cineasta en plan de reaprendizaje, que ya no cuenta con la libertad formal de la animación y debe trabajar con lo que tiene, con los materiales de un mundo mucho menos plástico que el de Los Increíbles o Los Simpsons (aunque siga teniendo a su disposición la ayuda de los efectos digitales). Pero me gusta más pensar otra cosa: Misión: Imposible – Protocolo fantasma se vuelve sobre sí misma y mira a sus antecesoras, la saga realiza una torsión con una premisa nueva (¿qué pasaría si los agentes no tuvieran casi ninguna tecnología de su lado?) que produce una puesta en abismo potenciando lo que las novelas y las películas de espionaje vienen diciendo hace mucho: que existen hombres y mujeres que escapan del alcance de la ley, para los que no hay lugares impenetrables ni personas intocables y que, esta vez, demuestran que son lo suficientemente hábiles y empecinados como para seguir haciendo todo eso sin el apoyo logístico de ningún gobierno. En el acto de convencernos de confiar en ellos y en la supuesta justicia moral de sus acciones radica la principal y sutil diferencia entre el género de espías y el de terror. Seguramente se trate, también, de una ficción tranquilizadora: antes que ignorar su presencia, es preferible saber que existe gente así y creer (a riesgo de equivocarnos) que están de nuestro lado.

Advertisement

7 comentarios

  1. Bazman

    Otra vez, una crítica que solo habla de cuestiones argumentales y nada de nada sobre la puesta en escena. Se la podía haber comparado en ese sentido con las de De Palma, Woo o J.J. Abrahams, que son las tres bien diferentes, pero bueno, nuevamente se desaprovecha la oportunidad.
    No te enojes, pero Bazman no transa en esto…

    enero 11, 2012 a las 6:50 pm

  2. No me enojo, amigo Bazman, sé que tu apetito de polémica es inquebrantable. Antes de escribir la nota tenía pensado hacer la comparación que mencionás, pero después me pareció que era algo que ya estaba hecho y me interesó más el tema de la tecnología y como repercute eso en el universo de la saga.

    Creo que las dos primeras películas son las más personales en términos de puesta en escena (o al menos en las que el estilo del director está más a la vista), aunque me gustan mucho las cuatro, en especial la tercera, que vi hace poco y es por lejos la entrega más cálida y humana de la franquicia (no por nada la dirige Abrams).

    saludos.

    enero 12, 2012 a las 12:14 am

  3. Bazman

    Sí, la tercera está bastante bien. A mí la que me parece que está muuuuuy sobrevalorada es la de Woo….

    enero 12, 2012 a las 1:29 am

  4. Para mí la de Woo es claramente la mejor de todas, donde los elementos melodramáticos que se insinuaban en la de De Palma (que también me gusta mucho) se llevan a un nivel superior.

    enero 12, 2012 a las 10:39 am

  5. María K.

    La mejor es sin dudas la de Brian De Palma… esperen me pongo de pie… la escena entre Voight y Cruise en la estación de tren es IN-CREI-BLE… ambos saben que están mintiendo y se siguen la corriente mutuamente, el guión de Koepp es abrumador. A diferencia de las otras 3 películas, en la del maestro De Palma todo tiene un por qué, todo está conectado, desde la misión que sale mal. El personaje misterioso de Max (Redgrave, ahí hay un merito de Cruise que fue el que le dijo a Brian que cambiara el personaje para que lo hiciera ella), la incursión a la CIA… es decir los tipos entrenados por el gobierno estadounidense se meten en la propia central de inteligencia de…EE.UU!… No hay comparación posible en terminos narrativos y argumentales contra las 3 secuelas. Obra maestra, que como el propio De Palma dice es parte de la trilogía de la traición junto a “Carlito’s Way” y “Snake Eyes”… leí por ahí, en otro blog, algo muy bueno si en la de Woo la película terminaba con Hunt quitándose la mascara y el que apareciera fuese Chow Yun Fat hubiese sido fantástico… después de tanto latex, aunque reconozco que eso estaba bien en la de Woo. La de Abrams es la más anodina, no aporta nada y el villano es inverosimil a pesar del genio de PSH.

    Saludossss

    enero 12, 2012 a las 1:13 pm

  6. Fernando Salvatierra

    Maria sos la mujer ideal, te gusta De Palma, Eastwod, còmo hago para conocerte??!!

    enero 13, 2012 a las 11:02 am

  7. Bueno yo fui fanatico de la serie de la televicion Mision imposible. Ella fue buenisima e interesante. El espionaje siempre fue mis peliculas favoritas. Esas peliculas de ahora son buenas. El titulo lo decia todo imposible por eso me gustaba por saber como lo sulucionaba el equipo de Hunt. El equipo sofisticado que usaban siempre salia el equipo de diferentes partes del mundo. Siempre resenñando el espionaje de las potencias.

    enero 22, 2012 a las 9:11 pm

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 121 seguidores