El gato desaparece

Año: 2011
Origen: Argentina, España
Dirección: Carlos Sorín
Guión: Carlos Sorín
Intérpretes: Luis Luque, Beatriz Spelzini
Fotografía: Julián Apezteguia
Música: Nicolás Sorín
Edición: Mohamed Rajad
Duración: 90 minutos

por Julián Tonelli

Una de suspenso. Luis (Luis Luque) es un profesor universitario que acaba de recibir el alta en el neuropsiquiátrico. Lo va a buscar su mujer Beatriz (Beatriz Spelzini), cuyo aspecto delata una ansiedad comprensible. Cuando llegan a la sofisticada casa donde viven, él intenta saludar a Donatello, el gato negro de ambos, pero este lo ataca y huye despavorido. Con el correr de las horas la tensión aumenta. Es obvio que Beatriz no confía en su esposo. Los especialistas dijeron que está curado pero ella cree que en cualquier momento puede volver a tener un brote psicótico. Mientras, el gato no aparece.

Carlos Sorín venía de dirigir la experimental y poco feliz La ventana, luego de esa trilogía compuesta de mayor a menor por Historias mínimas, Bombón: el perro y El camino de San Diego. Con su nueva película, Sorín incursiona en el cine de suspenso. Al estilo hitchcockiano, el prólogo es un cartel que nos pide no contar el final, y el motivo concreto de la locura del protagonista es un mcguffin de lo más básico. Mientras las acciones narradas manifiestan la creciente desesperación de Beatriz y nos hacen dudar de su estado mental frente a la novedosa tranquilidad de Luis (quizá los médicos tenían razón después de todo), la cámara nos muestra otra cosa, por ejemplo, al encuadrar con insistencia algunos objetos (una radiografía cerebral, un pescado destripado), o en esos lentos acercamientos al cada vez más siniestro rostro del profesor mientras su mujer le habla fuera de campo. Tampoco se olvidan los detalles inquietantes que no deben faltar en esta clase de films, como el plano de unas ramas de árbol que se retuercen y dibujan arabescos en el cielo nocturno, o esa escalera por la que se pasea el gato tomada en contrapicado. La fotografía evidencia un acertado uso del cinemascope, en concordancia con el diseño modernista de la casa matrimonial. Para completar este encaje, la música de Nicolás Sorín hace recordar las elegantes bandas sonoras de Herrmann. El gato desaparece, en definitiva, funciona porque consigue lo que sin una desmedida ambición se propone. Su director conoce muy bien las reglas del género con el que se mete, lo cual le permite valerse de recursos puramente cinematográficos.

La pareja protagónica, sin dudas, también aporta lo suyo. El notable Luis Luque, con su cuerpo enorme, su apariencia descuidada y su andar cansino, puede ser visto simultáneamente como una bestia mansa y un psicópata. Ningún otro actor del medio logra transmitir esa sensación de dualidad. Beatriz Spelzini, por el contrario, es una mujer bajo la influencia, un manojo de nervios, una cara deformada por la tensión que a veces deja entrever una sonrisa ante situaciones banales que la abstraen de la angustia (peluquería, planes de vacaciones en Brasil). Su personaje deambula, avanza, retrocede, sale a buscar al gato en la oscuridad de la noche porque intuye que en ese animal, de alguna manera, se materializa una paz mental extraviada. La suya.

El final es esperable, aunque no obvio. Injusto sería intentar comparar El gato desaparece con las obras maestras del suspenso. Con su prolija conciencia genérica alcanza. Y eso, en nuestras tierras, no es moco de pavo.

13 comentarios

  1. diana

    El gato desaparece me gustó mucho y tu crítica tambien, aunque debo decir que final me sorprendió y eso en una película de suspenso es impagable.

    mayo 1, 2011 a las 12:45 pm

  2. Julián Tonelli

    Muchas gracias. Sí, así es. En este caso lo que más me gustó es que se trata de una muy buena película de género, algo que en el cine nacional actual no abunda, aunque se haya intentado. Tiene todo lo que tiene que tener y no le sobra nada. Saludos.

    mayo 1, 2011 a las 7:47 pm

  3. Pingback: El gato desaparece - Carlos Sorín | Libros de Cine

  4. Henry Maceta

    A mi también me gustó mucho la película y coincido con Diana en que no me esperaba el final. Está muy bien lograda.

    mayo 12, 2011 a las 8:41 pm

  5. alfromalways@hotmail.com

    Hola mi nombre es Mariana estudio arte y no vi la pelicula pero dbe ser una trama muy importante ya que yo destesto a los gatos
    los gatos siempre desaparecen ,porq es un animal que mayormente no es domestico y simepre habitan en hospitales ,en lugares abandonados ,si nos pnemos a visualizar al nuestro alrededor ,viendo de un punto de vista social economico y politico hay demasiados gatos seria la jerga de aqui
    amo a los perros por su compañia ,y por que son fieles
    social

    mayo 21, 2011 a las 8:16 am

    • marchu

      seguramente, los gatos TAMBIÉN te detestan a vos, baby……………………………..

      julio 17, 2011 a las 6:17 pm

  6. Julián Tonelli

    A mí me gustan los gatos, de hecho tengo uno como mascota, aunque reconozco que por lo general son chinchudos. Pero eso también podría hacer un perro, aunque, debo admitir porque también tuve perros, suelen ser mucho más amigables que los gatos. Yo quiero tanto a los canes como a los felinos. Saludos.

    mayo 22, 2011 a las 1:15 pm

  7. Estás muy equivocada. Los gatos son fieles, simplemente que no te lo demuestran las 24 hs ni cada vez que llegás. Tienen otra visión de las cosas, si los vos le das bola ellos se adaptan a tu vida. Son domesticos, me parece que nunca tuviste uno o nunca le diste la bola suficiente. “viendo de un punto de vista social economico y politico hay demasiados gatos” qué tiene que ver lo “social economico”, el gato necesita de cuidados y si vos lo dejas ir, obvio que se va y no vuelve. El gato está configurado para subsistir sin el hombre, el perro no, es por eso que no se va. Cuando un perro desaparace, es porque se perdió. Los gatos no se pierden, excepto los que han tenido un vida doméstica muy larga (5-10 años). Buscate un gato chiquito, cuidalo y vas a ver lo que es la fidelidad felina.

    José

    mayo 22, 2011 a las 3:27 pm

  8. Julián Tonelli

    Uy, no había leído bien eso del contexto social y político. ¿Qué tendrá que ver eso con los pobres gatos? Así como los felinos suelen ser más chinchudos que los perros, también suelen ser mucho más inteligentes, de ahí que el animal haga la suya si no lo querés. Concuerdo con José en que si vos le das afecto al gato, el gato no desaparece. Eso de que son distantes es un mito. A no ser que seas un chiflado como el gordo Luque, claro.

    mayo 23, 2011 a las 8:12 am

  9. Pingback: Hiperpeliculas | Blog | El gato desaparece [2011][Español latino]

  10. marcela

    no me gusto el final, hay gente ke la tuvo , ke ver dos veces para entenderlo.

    septiembre 3, 2011 a las 4:08 pm

  11. cacho

    que significa el hecho de que el gato haya desaparecido, más alla de que ya “Sabía” lo que esta por suceder?
    esa pregunta me quedo en la mente…
    alguien sugiere algo?

    octubre 8, 2011 a las 2:24 am

  12. Julián Tonelli

    No creo que haya mucho que decir al respecto. El animal intuye, se va, hace que su dueña se atormente más de lo que está y, además, es un gato. No creo que haya mejor bicho para una película de suspenso que el gato.

    octubre 9, 2011 a las 11:24 am

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