Biutiful
Año: 2010
Origen: México, España
Dirección: Alejandro González Iñárritu
Guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Armando Bo
Intérpretes: Javier Bardem, Maricel Álvarez, Hanaa Bouchaib
Fotografía: Rodrigo Prieto
Edición: Stephen Mirrione
Música: Gustavo Santaolalla
Duración: 148 minutos
por Diego Maté
Agarrando cadáveres. Era difícil imaginarlo, pero Iñárritu se superó a sí mismo. El cine del mexicano es miserable porque se regodea en el sufrimiento de sus personajes y lo hace de manera solemne, como si sus películas aspiraran a informarnos de manera grave y urgente sobre el estado de cosas del mundo, un mundo siempre sórdido y terrible. No hace falta mencionar a los tres chicos muertos en sus ataúdes o las imágenes de los trabajadores chinos asfixiados por un escape de gas entre los que se encuentra un bebé que aparece insistentemente en el cuadro; un plano fugaz de un mendigo tirado en la calle y una paloma que le camina por encima alcanzan para sacarle la ficha rápidamente al cine de Iñárritu. La cámara en mano y las tomas de la ciudad intentan imprimirle a la película un vértigo y un clima de denuncia que son el complemento perfecto para las imágenes que se regodean en la pobreza. Iñárritu está siempre a la caza de las calamidades de sus personajes, como los dos protagonistas de la colombiana Agarrando pueblo, de Luis Ospina y Carlos Mayolo. No es difícil imaginárselo a Iñárritu igual que los dos directores que recorren las calles de Cali en busca de indigentes para poder filmarlos y hacer una película sobre las penurias de la vida de América Latina. Sin embargo, algo de mérito hay que darle al mexicano por el trabajo visual que despliega sobre El Raval, barrio humilde y tumultuoso de la Barcelona menos pintoresca imaginable. Pero el lugar que otros directores como Pedro Costa o Zia Zhang-ke podrían usar para contar una historia de los márgenes sin ánimos de aleccionar al público, Iñárritu lo utiliza como territorio sobre el cual colocar a sus criaturas y someterlas a cuanta desdicha sea posible. Además, está el tema de la grosería con la que se le habla al espectador, por ejemplo, a través de una simbología espantosa que choca de lleno con el tono realista de la película. Las mariposas atrapadas que Uxbal ve en el techo de su pieza son una metáfora tosca de las almas que no pueden irse del todo porque todavía tienen asuntos pendientes y a las que Uxbal (un Javier Bardem que parece remedar su pasado brujo de Perdita Durango pero sin el ingrediente satánico) tiene que ayudar a partir en paz.
Sin piedad, el guión les revolea por la cabeza a los personajes desgracia tras desgracia. A la menor alegría que Uxbal y su familia consiguen, el relato les suma un conflicto más grande que el anterior, como la adicción recurrente de la madre o el cáncer avanzado y con metástasis que aparece de golpe y porrazo. El sadismo de Iñárritu no conoce límites, y como si fuera una especie de cumbre de abyección autoral, Biutiful tiene una enorme cantidad de planos de chicos y bebés muertos en los que la cámara se posa sin vergüenza alguna siempre buscando el impacto fácil, como un noticiero de televisión. Sin embargo, el efecto logrado pareciera ser contrario a las intenciones del director: en vez de denuncia y llamado de atención, esas imágenes demuestran la absoluta falta de respeto de la película para con las víctimas. A los pobres no se les reserva ni el derecho a morir con dignidad, sus cuerpos sin vida son exhibidos en la pantalla como una especie de trofeo moral, una prueba de la presunta conciencia social de la película, como ocurre con el cuerpo del padre de Uxbal, muerto hace más de cuarenta años y que todavía se conserva por haber sido embalsamado. En su búsqueda frenética por la mostración de carne destrozada, la película no repara en desenterrar cadáveres de hace décadas, como si no le alcanzara con los que encuentra cotidianamente en El Raval.
Con todas las ínfulas de un humanismo postmoderno y cómodo para el que la complejidad del mundo puede llegar a pintarse con unos pocos retazos que remitan a problemáticas globales como la inmigración, la corrupción policial, la explotación laboral, el abuso de drogas, el tráfico ilegal o la discriminación racial, Biutiful no es más que otro eslabón dentro de ese cine nefasto que rinde culto a la miseria con pretensiones de enseñanza moral. Iñárritu se supera una vez más, su última película es todavía más condenable que Babel y la candidatura al Oscar como mejor película extranjera, lo queramos reconocer o no, es un signo alarmante de una época en la que una película paupérrima y funesta como Biutiful puede ser vista como buen cine e incluso cosechar premios.

Si alguno leyó las gansadas que dijo Iñárritu durante su estancia en Argentina para promocionar la película, por lo menos comprobará que es totalmente coherente con lo que filma. Mucha importancia a sí mismo se da este chabón…
febrero 25, 2011 a las 11:45 am
Yo no lo leí pero me lo imagino. El tipo debe hablar como una de sus películas, sobre grandes temas, problemas sociales y esas cosas, todo con un tono de superioridad, ¿no?
febrero 25, 2011 a las 12:14 pm
Buenos: yo lo escuché en Basta de Todo y la verdad es que no, de hecho es bastante piola. De esos de los que uno dice: “Cómo puede ser que este tipo haya echo esa bazofia!”
A veces la cosa también depende de quién lo entreviste.
febrero 25, 2011 a las 12:34 pm
Bazman y Laura parece que escucharon a diferentes personas. Laura: ¿no te habrás confundido con Woody Allen? Porque últimamente es mucho más interesante escucharlo que ver sus películas, uno no puede creer que ese tipo filme esas cosas.
febrero 25, 2011 a las 5:10 pm
Con la última parte no sé si te estás refiriendo a Iñárritu o a Allen.
febrero 25, 2011 a las 8:17 pm
A mi la película me pareció interesante y de una buena factura. Es cierto que la historia no es al estilo de la película de “Facebook”, e incomoda la presencia de una realidad tan sórdida y cruda y no edulcorada como nos tiene acostumbrados el cine mainstream. Sin embargo, creo que la denuncia social es valida en el arte también aunque algunos solo quieran ver cine con una bolsa de pochoclos al lado.
febrero 25, 2011 a las 5:20 pm
Hola Marcelo. Pero el problema no es la denuncia social en sí misma; no es mi concepción predilecta del cine, pero comparto la idea de que las películas también pueden (y hasta deben, a veces) usarse para hacer un llamado al público. El problema es que lo de Iñárritu es una fórmula bien calculada: la denuncia es apenas una queja una vaga y general que se apoya en la explotación miserable de la pobreza y la corrupción y que pretende enseñarnos cosas sobre la vida de manera pedante. Lo que incomoda no es la realidad que intenta reflejar el director sino los mecanismos arteros con los que trata de erigir su película en autoridad moral. En mi nota nombro a Pedro Costa y Zia Zhang-ke: mirá algo de ellos, Ossos o Still Life, por ejemplo. En esas películas se develan problemas sociales sin necesidad de aleccionar al público y sin recurrir a golpes de efecto como el regodeo en la imagen de un bebé muerto.
saludos.
febrero 25, 2011 a las 5:32 pm
Laura: me refería a Allen, obvio. A Iñárritu creo que no lo escuché nunca, por suerte.
febrero 25, 2011 a las 11:07 pm
Los testimonios sobre las miserias sociales actuales y la visión del patio trasero de Barcelona ,así como la vida de su marginal protagonista podrían haber dado lugar a una interesante composición que no se logró . Le falta cohesión , los temas tiene un abordaje desparejo en la película . El guión necesita pulirse , revisarse , reescribirse para que tanta truculencia no sea en vano . Mezcla hiperrealismo y surrealismo en un cocktail vertiginoso, caótico y forzado.
Es verdad que uno puede imaginarse que los marginales, sean inmigrantes ilegales o ciudadanos españoles , y más aún si están enfermos, no deben tener muchas satisfacciones en la vida . A la película le faltó más depuración más reflexión , más trabajo. La actuación de Maricel Alvarez , lo mejor.
febrero 27, 2011 a las 1:37 am
Pegarle a Iñárritu es, a esta altura, casi un lugar común (merecido, por cierto). Si algo se puede rescatar de su nueva película es la voluntad de narrar linealmente y de manera transparente, abandonando la pesadez de sus historias con capas superpuestas, relatos paralelos y fragmentación espacio temporal. Lamentablemente lo que permanece es un miserabilismo de trazo grueso muy bien descripto en la crítica.
A pesar del escaso valor de la película, el planteo que hace Marcelo es interesante porque opone al cine industrial homogéneo de Hollywood contra una suerte de cine social menos edulcorado, según sus propias palabras. Pero el gran problema con la mayoría de las películas de este segundo grupo (del que Ken Loach sería mejor ejemplo que Iñárritu) es que repiten de manera mecánica un estilo internacional consolidado en los festivales. Por eso es muy acertado el contrapunto que hace Diego con el cine de Pedro Costa, uno de los pocos (pero decisivos) directores que, llevando al extremo la política de los autores mediante la búsqueda permanente de un método personal que abarque lo mejor posible sus preocupaciones humanas, morales, políticas y estéticas; logra despegarse de ambos grupos.
Costa posee una ética de la mirada. En sus películas en el barrio de Fontaínhas, el suburbio obrero de Lisboa, resulta evidente que conoce y ama lo que filma. El director les proporciona a sus habitantes una visibilidad, sus rostros se tornan bellos por la intensidad con la que los filma. Costa se mantiene siempre a una distancia que considera necesaria, evitando tanto la crueldad como el pintoresquismo, y filma con una estética rigurosa que no va en desmedro de un raro poder de emoción.
Como comentaba David en su crítica de de Morir como un hombre, de Joao Pedro Rodrígues (por lejos el mejor estreno en lo que va de 2011), el nuevo cine de Portugal parece constituir una verdadera vanguardia en la que se destacan Costa, Rodrígues y Miguel Gomes, el autor de Aquel querido mes de Agosto (la película que encabezó con holgura la lista de las mejores del año pasado) y que trasciende generaciones con la vitalidad del gran maestro Oliveira.
Saludos
febrero 27, 2011 a las 4:51 pm
Volviendo a lo de las entrevistas: el otro día leí una entrevista espantosa a Iñárritu que salió en Ñ. Bah, lo espantoso no fue la entrevista sino la actitud del tipo y su pretendida pose de director intransigente. Hasta hay una parte que dice algo así como que solamente existen dos tipos de cine: el mainstream y el bueno (porque las películas de él solamente circulan por festivales…). Lo bueno es que en la página siguiente Diego Manso le pone los puntos con mucha precisión y elegancia. De paso, fue raro ver que se le daba espacio a una polémica de ese calibre en un suplemente cultural, por lo general reacios a cualquier tipo de choque de opiniones más o menos fuerte. Si pueden léanlo.
febrero 28, 2011 a las 9:44 pm
No puedo creer que alguien, y menos un director tan reconocido como Iñarritu, por más chambón que sea, haga una diferenciación tan burda como es esa entre el cine mainstream supuestamente malo y el de festivales supuestamente bueno. Es un planteo tan ingenuo, equivocado y tonto que nunca deja de sorprenderme.
marzo 1, 2011 a las 4:53 pm
La verdad no sé qué película fue la que vio don diego. El comentario se centra en insultar al director y en demeritar sin ninguna clase de balance el esfuerzo realizado. Se refleja en la pretendida critica un estado mental de la época, nos preocupa más cómo salen los rostros de los pobres y miserables que constatar la miseria ocasionada por un modelo económico que fritó al planeta y a la gente que habitamos en él. Si salen los pobres estos deben salir con los rostros “bellos” ya que no soportamos que a través de la pantalla nos muestren los rostros de verdad, aquellos que evitamos subiendo el vidrio de nuestro coche. No existe peor adefesio mental que aquél que se observa cuando el critico de marras se molesta cuando la realidad golpea a las puertas de su comodidad burguesa con una película que le muestra la vida en tiempo real de los pobres y miserables que muy seguramente evita.
marzo 6, 2011 a las 2:59 am
Don Marco: el problema del cine que se usa para “constatar la miseria ocasionada por un modelo económico que fritó al planeta y a la gente que habitamos en él” es que, por lo general, no repara en los medios que tiene a su alcance para hacer esa constatación. Una persona pobre se puede mostrar de muchas maneras sin regodearse vil y asquerosamente como hace Iñárritu, y eso nada tiene que ver con que aparezcan con “rostros ‘bellos’” (¿quién pidió eso?). Lo que más me hace ruido de todo este asunto es algo que dijiste vos: el de Iñárritu es un cine que pretende “constatar”, o sea, corroborar cosas que ya conocemos y de las que tenemos una opinión formada. No aspira a descubrir el mundo o a pintarlo con colores nuevos, sino a decirle al público lo que ya se conoce hasta el hartazgo o, peor, a decirle a los gritos lo que el público quiere escuchar. Eso me suena mucho más a “comodidad burguesa”, como lo llamás vos: “uy, mirá, hay pobres, vamos a indignarnos y a mostrarnos sensibles al respecto”. Muchas películas hablan de la pobreza y la miseria en todo el mundo y lo hacen de manera leal, sin golpes bajos y sin efectismo.
El cine no muestra la vida en tiempo real (no podría hacerlo, aunque quisiera) y, por suerte, las películas están para mucho más que para constatar cosas.
saludos.
marzo 6, 2011 a las 11:03 am
Las ” cosas que conocemos ” generalmente no son conocidas por todo el mundo y a veces deliberadamente deconocidas conciente o inconcientemente . No veo realmente inutil el intento de llevar a la superficie los problemas que genera un sistema que esta agotado por si mismo y mostrarlo con su real crudeza , quizas nos despierte , por otro lado no hay que matar al mensajero , no necesariamente hay que ser cura para predicar , lo importante es el mensaje y no el mensajero.
no soy para nada un experto en cine solo un aficionado , pero visualmente la peli me impacto ademas de las interpretaciones , a pesar de lo sordido el personaje principal me genero muchisima ternura
mayo 31, 2011 a las 4:36 pm
Hola Fernando. No creo que haya alguien que no esté al tanto de los temas que toca Biutiful: pobreza, discriminación, marginalidad, etc. Como decís vos, lo importante es el mensaje, pero ese mensaje no se construye en el aire, sino que cobra forma en un determinado lenguaje. Que una película hable de la pobreza no implica regodearse en la imagen de un hombre sin casa, sucio, tirado y con una paloma que le camina por encima. Ese plano solamente (aunque Biutiful es un verdadero compendio de ese tipo de abyecciones) alcanza para que el mensaje cobre forma, es decir, que sea nefasto, que busque solamente el impacto, que no repare en los medios con tal de transmitir algo. Yo nunca dije que estuviera mal que una película esté hecha en función de transmitir un mensaje; acá el problema es el mensaje en sí mismo, y el mensajero también, porque esta no es la primera película que filma Iñárritu.
saludos.
mayo 31, 2011 a las 9:45 pm
Mis queridos!!!!1, que cosas dicen sobre Inarritu y su cine cuan equivocados estan!!!!, pues el tipo es genial con cada una de sus peliculas, intentando mostrar las miserias de un mundo desigual e impiadoso, como resultado de tanto avance de la globalización neo-liberal, la cultura posmoderna y el capitalismo siempre feroz como escenario de tanta crueldad y en esa miseria, el tipo va ahondando en las pequeñas miserias de los humanos tambien de cualquier parte del planeta,y de cualquier clase social atrapados en esta red siniestra que es el mundo que a propiciado el poder economico del mercado, y asi con existencial sordidez, es que cada personaje se mueve, confunde e interaacciona bajo un libreto de historias interesantes, fuertes, muy duras, pero muy reales
abril 23, 2011 a las 8:21 pm
El problema de Iñarritu, que parece que ahora es Orson Welles de buenas a primeras, es que su cine siempre se regodea en la miseria humana. Como si fuera un gran constatdor de todo ello, lo peor de todo es que se coloca por encima de sus personajes (qué el creó!) es como si fuera un tipo se asoma en un frasco lleno de hormigas y las aplasta con el pulgar buscando placer. La crítica es muy buena, además que un texto discursivo se apoye en una sola cuestión (en este caso, una puesta en serie y motivos de un director) y que no desborde con todos los temas que pueden surgir es lo que hace personal y buena… personal no significa que sea lo que te parece sino que es una elección pero defendida con fundamento. Además si ven, la crítica argentina en general detesta a Iñarritu (sí, a los yanquis les encanta), a excepción de los obsecuentes de siempre (no me hagan decir Puig, Lerer, etc.)
abril 23, 2011 a las 10:50 pm
el arte no tiene moral. los que tienen moral son ustedes, imbéciles y arrogantes amantes de la belleza inútil. aprecien el sustrato de la historia: el inmenso amor, que a pesar de todas las circunstancias, el padre les entrega a sus hijos; de una manera casi devota.
es evidente que la mayoría de ustedes, jamás, han leído a los poetas malditos.
sigan viendo las películas entretenidas de ron howard, absténganse de entrometerse en lugares que no les pertencen.
mayo 7, 2011 a las 9:45 pm
Es llamativo la agresividad en ascenso y la falta de diálogo que demuestran algunos lectores. No es que me interese responderte particularmente, Rodrigo (el “imbéciles y arrogantes” ya deja ver que no buscás ningún tipo de diálogo), pero justo de casualidad tengo a mano un fragmento de un texto de André Bazin que pareciera haber sido escrito a propósito de la porquería inmunda de Biutiful. Transcribo:
“El problema estético comienza con los medios de la representación. Un niño muerto en primer plano no es lo mismo que un niño muerto en plano general, ni lo mismo que un niño muerto en color. (…) El realismo no consiste solo en mostrarnos un cadáver (…)”
Está en “William Wyler o el jansenista de la puesta en escena”, un texto hermoso que descubrí hace poco y que recomiendo fervorosamente.
saludos.
mayo 7, 2011 a las 9:56 pm
Es muy clara tu respuesta Diego pero quiero dar un aporte. Está esa discusión que se dio con el teórico Jacques Rivette y Pontecorvo sobre su famoso zoom o leve travelling de “Kapó” en el que se ve a una prisionera judía de un campo de concentración morir contra el alambrado electrificado. También está la famosa frase de Godard, que usa como sinecdoque para referirse al cine todo: “el travelling es una cuestión de moral” en contraposición de lo que decía Moullet: “la moral es una cuestión de travelling”.
Ahora comparar grandes poetas con Iñarritu es una inmoralidad.
Saludos, José.
mayo 8, 2011 a las 12:05 am
Biutiful es una ruptura cognitiva de la alienación capitalista. Al mostrarnos personas de verdad, aguza la conciencia sobre la existencia humana. Esta película no es apta para retrasados.
mayo 8, 2011 a las 2:49 am
totalmente de acuerdo con Marco, la película es sórdida y uno se mete en ella.. a mi me gustó no prendo en si Iñarritu es esto o lo otro… ese es otro tema…
mayo 8, 2011 a las 3:45 am
¿Cuántas películas muestran personas “de verdad”? Muchas, eso no las convierte en humanas, Bergman hacía lirismo y mostraba personas de carne y hueso. El problema no es si Iñarritu es esto o lo otro, sus películas ya a esta altura se las comienza a analizar en serie y todas repiten la misma perspectiva inmoral por eso es imposible no referirse a un director, que por más que cambie de guionista, le sigue interesando poner el foco sobre la miseria desde un atril que lo muestra como un ser superior a sus personajes.
mayo 8, 2011 a las 1:57 pm
Ruptura cognitiva de la alienación capitalista… ¡mamita! Película sórdida… claro, si revoleás golpes bajos como patadas del Patrón Bermudez en un Boca-River, algo de sordidez tiene que haber. Según la RAE:
sórdido, da.
(Del lat. sordĭdus).
1. adj. Que tiene manchas o suciedad.
2. adj. Impuro, indecente o escandaloso.
3. adj. Mezquino, avariento.
4. adj. Med. Dicho de una úlcera: Que produce supuración icorosa.
Te doy la razón, todo eso y más es la película de Iñarritu. Y es curioso que alguien haya dicho que el arte no tiene moral como argumento para defender una película de Iñarritu, quien desde el moralismo más cuadrado intenta denunciar y aleccionar con imágenes de pésimo gusto.
mayo 8, 2011 a las 1:59 pm
Rodrigo así como vos decís que el arte no tiene moral, el arte no tiene dueño. ¿Qué es eso de “abstengánse de lugares que no les pertenece”? Habla muy bien de tu tolerancia, ese pensamiento retrogrado es el mismo que creía que había “buen arte” y “mal arte”, muy muy del medioevo, estás para la remake “El nombre de la rosa” si alguna vez se hace
mayo 8, 2011 a las 2:01 pm
Más allá de las cosas negativas que resaltaron, ¿qué les pareció rescatable de la película? Yo quiero estudiar cine.
mayo 11, 2011 a las 12:59 pm
Hola Agustín. Reconozco que a mí me interesó un poco la fotografía y los espacios (el barrio de El Raval) que recorre la película: a diferencia de otras de Iñárritu, acá hay un clima que se siente bastante, y que por momentos hasta parece que se observara el mundo de una manera distinta. Y la expresión rígida y amargada de Bardem, cuando el personaje no habla, tampoco está mal. Pero es solo eso, la película en su conjunto me parece deleznable.
saludos.
mayo 11, 2011 a las 1:08 pm
Me encantó Biutiful…los invito a leer mi opinión si les interesa: http://camilamendezburgos.blogspot.com
Saludos,
mayo 25, 2011 a las 7:46 pm
Hola, me gustó y me emocionó la película, trata un tema que no es usual ver en pantalla grande, las actuaciones de los primeros actores me gustaron mucho, Bardem genial y la actriz tambien, me parece feo calificarla de “inmundicia” si hay algo que te parece muy chocante o no te gusta (al que la calificó así) …es muy subjetivo el cine.
junio 5, 2011 a las 12:59 pm
Hace 10 minutos terminé de ver Biutiful. Encantada de la realidad, deseo encontrar en la red más sobre la película de este gran director. Lastimosamente encuentro un articulo miserable. Realmente prefiero leer humildes emociones de los espectadores, leer lo que sintieron al ver un niño muerto en primer plano; sin explicaciones, sin saber que existe un lenguaje simbólico, narrativo… sin que pretendan con vagas frases del lenguaje cinematográfico explicar lo que hizo mal Iñarritu.
¿Qué tienes por decir que salga más allá de lo que leíste en los libros de “¿cómo hacer una película bella?” deja atrás lo que aprendiste en la escuela y escribe críticas cuando realmente seas un espectador.
junio 26, 2011 a las 2:38 am
Carolina: en mi nota estás leyendo lo que sentí yo al ver a un niño muerto (que son tres, en realidad). Me parece repugnante y una falta absoluta de ética de cualquier clase el jugar a mostrar eso embelleciendo el plano en una película que se pretende como comentadora de un estado de cosas del mundo (Tim Burton filma muertos, pero su cine habla -felizmente- de otras cosas y no aspira a bajar línea sobre la actualidad). Pero no se trata solamente de ese plano, también está el del mendigo tirado en la vereda con la paloma que le camina por encima. No te olvides.
Ya que hablás de vaguedad, creo que es mucho más vago (y peligroso, y complaciente, y hasta tonto) intentar ver esas imágenes como si uno no estuviera atravesado por una cultura y una educación. Si vos encontrás placer en ese regodeo asqueroso de Iñárritu, bueno, allá vos. Te devuelvo la frase: escribí comentarios cuando realmente tengas algo de sensibilidad.
saludos.
junio 26, 2011 a las 11:03 pm
Así es Diego, comparto la idea de que tu eres el que estás del asco. Al principio de tu análisis creí que estabas a favor de la película por que en verdad esa crudeza que desprecias del filme, es lo que la hace bella. El caos, la miseria captada desde un modo que mas que una ofensa se me hace un un balance, un acto de valor de un artista a mostrarse tal cual y dispuesto a recibir rechazos tan petulantes como el tuyo. Tu suenas hasta malinchista, a veces sin fundamentos y bastante resentido. Has de ser alguien que estudió para cineasta y que como fracasó ahora se complace en despotricar pretenciones ( por que en esto el único pretencioso eres tu) sin sustento. Que propones que veamos? películas que no te muevan de tu butaca? que no te incomoden? Por favor, de eso si es de lo que estamos hartos!!!
agosto 12, 2011 a las 1:45 pm
Araceli: no te respondo las agresiones porque no vale la pena. Solamente te contesto lo de qué propongo ver: en la nota menciono a Zia Zhang-ke, Pedro Costa y la colombiana Agarrando pueblo. Probá con esas, y fijate si después te gusta tanto Biutiful.
Ah, y una duda. La segunda oración de mi nota dice esto: “El cine del mexicano es miserable porque se regodea en el sufrimiento de sus personajes y lo hace de manera solemne, como si sus películas aspiraran a informarnos de manera grave y urgente sobre el estado de cosas del mundo, un mundo siempre sórdido y terrible”. ¿En qué momento pensaste que yo estaba a favor de Biutiful? Me carcome la duda.
agosto 13, 2011 a las 2:22 pm
Vaya pajillas mentales que veo por aquí… pero son divertidas, qué coño.
agosto 25, 2011 a las 6:34 am