Somewhere, en un ricón del corazón (Somewhere)
Año: 2010
Origen: Estados Unidos
Dirección: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola
Intérpretes: Stephen Dorff, Elle Fanning, Michelle Monaghan, Chris Pontius
Fotografía: Harris Savides
Edición: Sarah Flack
Música: Phoenix
Duración: 97 minutos
por Aníbal Perotti
Nowhere. Sofía Coppola recicla la fórmula de sus trabajos previos. La directora gira una y otra vez sobre la misma idea. En la primera imagen de la película, el protagonista confirma la metáfora dando vueltas en círculo con su coche deportivo. En el final, nuestro héroe abandona su Ferrari en una banquina, pisa el asfalto con sus botas de cuero y camina hacia adelante con la cabeza en alto. Entre estas dos escenas de una increíble pesadez simbólica, Sofía Coppola emprende una crónica minimalista sobre la crisis de un actor famoso, con largos planos secuencia y acciones en tiempo real en las que, paradójicamente, todo suena falso.
En Somewhere, como en todas sus películas, está presente la típica chica rubia, pálida y grácil, presa de los tormentos existenciales de su edad. Pero en esta ocasión no es el centro del relato porque el verdadero adolescente es su padre, Johnny Marco, un star de cine que pasa el tiempo encerrado en su habitación del Chateau Marmont, legendario hotel de las estrellas de Hollywood. Johnny se aburre entre conquistas fáciles, tardes alcoholizadas y paseos en Ferrari. Hasta que una bonita mañana entra en escena su hija Cleo, fruto de una madre invisible a la pantalla y de una unión que parece nunca haber existido. Cleo es asombrosamente madura para sus once años, no plantea cuestiones indiscretas y logra una complicidad perfecta con su padre. Johnny encuentra en pocos días el verdadero sentido de la vida y, como si el lugar común no fuese del todo evidente, Sofía Coppola subraya el mensaje con la vuelta de tuerca final.
La directora apila los clichés y no se esfuerza por ofrecer espesor a sus personajes. Los protagonistas permanecen simpáticos y bellos a pesar de sus defectos, y el conjunto resulta desesperadamente chato. La fastidiosa descripción es apoyada por una puesta en escena limitada que se detiene sobre decorados lujosos. La realizadora filma en dos ocasiones un patético baile del caño para reforzar el vacío existencial de la estrella y embarca arbitrariamente al dúo hacia la Italia de Berlusconi, que se ofrece como una caricatura provinciana de Hollywood, cumbre del kitsch, las siliconas recargadas y los shows televisivos funestos. Sofía Coppola recicla la fórmula de sus trabajos previos, pero el encanto desaparece y en su lugar sólo queda un drama inocuo, tedioso e impostado.

Totalmente de acuerdo punto por punto. No tendría más que agregar porque lo dijiste todo excelentemente, una gran desepción.
enero 14, 2011 a las 3:45 pm
Sofia Coppola viene haciendo la misma película desde Las vírgenes suicidas. Después de Lost in translation, que vale la pena más que nada por Bill Murray, perdió bastante interés.
enero 14, 2011 a las 5:05 pm
HOla, en este caso no coincido con uds, a mi la peli me gusto y efectivamente da vueltas sobre la vacuidad… es q de eso se trata…
Ey una cosa:en este caso habia ya visto la peli y luego los lei, pero hacen spoiler a lo loco!!
Me gusta vuestra pagina
Saludos
enero 14, 2011 a las 9:16 pm
Hola Blanca,
El registro de esa vacuidad me parece impostado, grotesco (sobre todo en el innecesario segmento italiano) y subrayado (cuando se va la hija, el protagonista llora desconsolado y dice: “no soy ni siquiera una persona”).
Si la película se limitara a documentar el oficio de “actor famoso”, todo esto podría ser más o menos discutible y atribuible en todo caso al trazo grueso de la directora.
Pero el gran problema es que la película termina cayendo en el cliché de la estrella que toma conciencia del vacío de su vida, y entonces deja de andar en círculos con su Ferrari negra y comienza a caminar hacia adelante con la frente en alto. El pesado mensaje del final refuerza la sensación de que todo lo anterior es impostado.
Saludos y gracias por pasar.
enero 15, 2011 a las 12:11 am
Nos dicen spoilerers.
enero 14, 2011 a las 10:01 pm
En realidad, Blanca, hubo una época (fue hasta hace poco) en que, si en la nota se contaba algún dato importante de la trama, avisábamos a los lectores con una advertencia al principio del texto. Por algún motivo (a esta altura indescifrable), dejamos de poner esas advertencias.
saludos.
enero 14, 2011 a las 10:34 pm
Ah me parecia raro no avisaran..vuelvan a hacerlo..:)
enero 14, 2011 a las 10:53 pm
Perfectamente de acuerdo con todo, especialmente la palabra “pesadez”. Hay algo casi tierno por infantil en la pretensión de Sofia de que Marco no sea una persona y él mismo lo diga; claro que se da cuenta por estar con la hija. Me da un poco de compasión, o me daría, si la película no fuera taaaan aburrida!
enero 15, 2011 a las 2:37 pm
Coincido en que la película es de una pesada vacuidad y seguramente se va a hacer dificil ver un final tan malo entre los estrenos del año (por lo menos eso espero).Pero disiento con que Sofia Coppla haya perdido peso desde Las vírgenes… Si no; a pegarle una ojeada a esa épica de punk-mazapán que construye en María Antonieta.
Muy bueno el programa!
enero 15, 2011 a las 7:08 pm
María Antonieta no es mala, a mí me resulto bastate entretenida, creo, sin embargo, que Lost in translation es mejor y que Las vírgenes suicidas (que me parece una muy buena película) es mejor que Lost in… Me parece que esa línea temática de “chica rubia con vacío existencial” que usa siempre puede fácilmente caer en la vacuidad y a la larga resultar un poco aburrida. Hoy voy a ver esta. Saludos.
enero 16, 2011 a las 9:57 am
Che, los detractores de Sofia que se juntaron en este post parecen novios despechados. De paso, si consideran que su cine siempre se trató de chicas lánguidas con problemas existenciales, no entiendo qué es lo que les gustaba desde un principio como para verse defraudados ahora.
enero 16, 2011 a las 4:20 pm
“Vacuidad” es Zen…
enero 16, 2011 a las 5:28 pm
Ante todo aclaro que este es un comentario personal, así que por favor no lo confundan con una respuesta institucional del club de novios despechados.
Mi película favorita es Las vírgenes suicidas, una sutil exploración de la melancolía adolescente, donde la muerte, a priori tan extraña a las crónicas de teenagers, aparece de manera súbita como una flor seca en un diario íntimo.
Con su segunda película, Sofía Coppola dejó atrás el status de hija de papá, para convertirse en una joven directora con un universo singular y personal. Y con María Antonieta formó una suerte de trilogía sobre el malestar adolescente, protagonizada siempre por heroínas rubias presas del desarraigo o de un destino trágico. Tengo mis reparos con estas dos películas, sobre todo en cierto abuso del trazo grueso, pero no me caben dudas que se trata de un cine moderno, vertiginoso y sin concesiones.
Gran parte de la decepción que me provoca Somewhere se debe a que en los papeles se presenta como la más audaz y radical de todas, tanto en lo narrativo como en el aspecto formal, con muchas tomas fijas y largos planos secuencia. Pero, como dije en otros comentarios, la película no se limita a registrar el costado banal y algo ridículo de oficio de estrella de cine, sino que cae en el peor de los lugares comunes, con un pesado mensaje final, y ahí es donde pierde originalidad y todo lo anterior resulta impostado.
Así y todo, hay una escena muy buena en la que la hija nada furiosa de una punta a la otra de la pileta privada de una suite de lujo en Milán, mientras el padre la observa desde el hidromasaje. La rubia nada con todas sus fuerzas como si quisiera escaparse y el plano se vuelve cada vez más violento y abstracto. Es un gran momento (tal vez el único) que hace que no pierda del todo las esperanzas de retomar el noviazgo con su próxima película.
Saludos
enero 16, 2011 a las 6:44 pm
Coincido con lo del final, Aníbal. Sólo que a mí no me parece que venga a arruinar del todo una película que, sin ser una maravilla, me parece que no se priva de raptos de audacia y misterio.
La escena que mencionás es buenísima.
Abrazo.
enero 16, 2011 a las 7:52 pm
El problema no es que siempre se trate de lo mismo, sino la falta de variedad de recursos para mostrarlo. Para mí su mejor película es Vírgenes suicidas, que hasta en sus aparentes desprolijidades sigue siendo una película extraña y profundamente bella. Lo que hizo después me decepcionó un poco en comparación, creo que fue de mayor a menor, no sé si llamarlo despecho. Quizá me excedí ún un poco con lo que dije antes, tampoco creo que sea para tanto.
enero 16, 2011 a las 8:27 pm
Voy por partes:
1) Me encantó la película, aunque es la que menos me gusta de Sofía Coppola.
2) No sé muy bien realmente de dónde sale eso de que siempre filma lo mismo. Perdidos en Tokio no es una película sobre la vacuidad adolescente. Tampoco lo es sobre el desarraigo como sí podía serlo María Antonieta. En ésta el protagonista es el padre, no la nena. Ah, sí, son todas rubias, que problema.
3) En este caso tampoco se le puede achacar que lo haga siempre igual. Acá hay largas secuencias. Planos fijos, planos generales, tonos tierra… Nada muy parecido a sus formas anteriores. Sumado, además, de que tu protagonista, el centro absoluto de la película, sea un idiota. Lo que, para mí, siempre es un riesgo.
4) Ni siquiera sabemos si el personaje es vacío o qué. No sabemos nada de Johnny, solo que lo reputean por teléfono, y que está más aburrido que un hongo. No es que su vida sea vacua, es que es un embole. Todo alrededor trabaja menos él: las minas del caño (ahí está ese sonido al frotar el caño para darle la entidad de mero laburo), los tipos que le ponen la máscara, la hija que patina. Todos hacen algo menos él. En definitiva es una película sobre el crecimiento o cierta maduración. Dejar de ser un idiota (cosa que no sabemos si va a conseguir), crecer un poco (o al menos hacer otra cosa, tampoco le demos tanta improtancia a la adultez), conectarse con eso (la hija) que lo pone en movimiento.
5) El plano final es grueso, es verdad, pero coincido con David, ni por casualidad, alcanza para echar por tierra todo lo anterior.
enero 19, 2011 a las 9:42 am
Hola Laura,
Lo que decís sobre la película es claro y concreto (aunque sólo coincidamos en que es la que menos nos gustó de la directora), pero me resulta un poco confuso seguir el hilo de la conversación cuando respondés a lo que otros escribieron (tal vez sea porque hay muchos comentarios)
Mi opinión sobre la película está en el texto original.
Luego agregué que el registro del oficio de estrella me parece impostado, grotesco y subrayado (cité varios ejemplos). Y que el pesado mensaje del final refuerza (no arruina , ni echa por tierra, ni tira por la borda) la sensación de que todo lo anterior es impostado.
Saludos,
enero 19, 2011 a las 10:52 am
Es que hice un punteo sobre la base de todo lo dicho acá.
Por otro lado, no coincido con el registro impostado de la condición de estrella de Johnny. Para mí la película se burla de esa condición. El “estrellato” es más bien ridículo (la conferencia de prensa o el show televisivo italiano son más bien vergonzosos) pero no son falsos, basta ver una conferencia de prensa o prender la tele a eso de las 10 de la noche para que eso que se muestra es bien real (que no es lo mismo que realista, pero aun así no me pasó de sentir esa impostación)
enero 19, 2011 a las 11:04 am
Bueno, finalmente vi Somewhere. Procuraré no escribir nada más sobre una película sin antes haberla visto. En lo personal me parece un detalle hermoso y refinado que Sofía Coppola haya elegido al Chateau Marmont, con sus puertas raídas y su aspecto decadente, el lugar donde el genio Belushi se pegó su última sobredosis de speedball, para situar su película sobre Hollywood.
No me parece en absoluto que haya que calificar al personaje principal como un idiota. Después de todo, y más allá de toda chica rubia con vacío existencial (que acá, es cierto, nada que ver), la secuencia italiana, al menos por lo que me pareció a mí, no es tan distinta a la que protagoniza el personaje de Bill Murray en Perdidos en Tokio. Creo que el tipo está metido en un mundo donde no puede hacer nada por sí mismo, y eso no es nuevo en los personajes de Sofia Coppola. Lo más flojo de la película es el final, esa conversación telefónica en que Johnny le dice a no sé quién “soy una mierda, no soy nada” o algo así. Por lo demás, creo que es superior a María Antonieta, e inferior a Perdidos en Tokio y a Vírgenes suicidas, a esta altura, para mí, la mejor película de Coppola, por muy lejos. saludos.
enero 20, 2011 a las 1:52 am
Hola soy del club de los novios/as heridos/as pero aún no puedo olvidarla, lo siento. Me gustan las rubias lánguidas con problemas existenciales. Esta peli no me gustó tanto quizás porque creo que el personaje no termina de cerrar, porque el final parece de corto de la facultad, porque coincido con lo que dice Anibal subraya todo el tiempo cada intención. Pero por otro lado el personaje de Cleo sí me gustó y bastante, es más me parece que está mejor trabajado que el del padre, más allá de las actuaciones.
Por último vieron el trailer? es hermoso, fantástico, me gustó más que la peli.
febrero 15, 2011 a las 10:01 am
El trailer es fabuloso. La película no está del todo a su altura, pero igual a mí me gustó bastante.
Lost in translation rules!
febrero 15, 2011 a las 11:48 am