El aprendiz de brujo (The Sorcerer’s Apprentice)

Año: 2010
Origen: Estados Unidos
Dirección: Jon Turteltaub
Guión: Matt Lopez, Doug Miro, Carlo Bernard
Intérpretes: Nicolas Cage, Jay Baruchel, Alfred Molina, Teresa Palmer
Fotografía: Bojan Bazelli
Edición: William Goldenberg
Música: Trevor Rabin
Duración: 108 minutos

por Diego Maté

Cuando uno se entera de qué va El aprendiz de brujo supone que se trata de otra película promedio de aventuras aggiornada a la moda del cine adolescente americano: apenas la historia de otro mago/héroe/guerrero teen medio acomplejado y con problemas en su vida cotidiana que recibe de golpe y porrazo la misión de salvar el mundo. Pero no: El aprendiz de brujo ni siquiera exhibe la prolijidad visual o el pulso narrativo más o menos firme de las Harry Potter o de Percy Jackson y el ladrón del rayo. La estrategia del director Jon Turteltaub parece ser no creerse nunca la historia que cuenta: Nicolas Cage (y le volvieron a poner la peluca) es una mezcla imposible de misterio impostado y cancherismo de la peor calaña; Jay Baruchel aparece directamente como un tarado que no sabe hablar ni moverse y es un intento tristísimo de parodia del personaje del nerd tímido; Alfred Molina es el único que está bien, cumple como siempre, arrastrando las palabras y sacando panza. Para colmo, los personajes, salvo por la dupla de Cage y Baruchel, casi no interactúan entre sí: cada uno tiene sus planos y dice sus diálogos como en un unipersonal, sin responder al interlocutor (el montaje quiere disimular eso pegoteando las imágenes pero la desconexión se nota todo el tiempo). Encima, a Turteltaub se lo ve siempre forzando el guiño gratuito a otras películas, como queriendo hacerse amigo del público rápidamente y sin demasiado trabajo. El resultado se percibe a los pocos minutos: El aprendiz de brujo no convence, porque incluso cuando se empeña en conquistarnos con toda la batería de efectos especiales (algunos son muy bonitos, hay que decirlo) se ve que la película no se toma en serio a sí misma, y cuando se decide a hacerlo, Turteltaub no sabe más que ponerse grandilocuente y echar mano a los diálogos más acartonados posibles (los mismos de los que la película se ríe el resto del tiempo).

Al final, lo único que realmente justifica la visión de la película es la lindísima Teresa Palmer. Palmer hace de Becky, la chica de la que está enamorado Dave (Baruchel) desde hace diez años. Incluso conociendo de antemano lo que va a pasar entre ellos, uno se pregunta qué volteretas va a tener que pegar el guión para que Becky termine enamorándose del paparulo de Dave. El cambio por el que atraviesa Becky (de mirar a Dave con asco a interesarse en él) es uno de los pocos puntos fuertes de la película, y la cara y los ojos de ella son mucho más disfrutables que todos los efectos digitales, las frasecitas de Cage o los tics de Baruchel juntos.

Una respuesta

  1. Esta película la vi hace poco, es tristemente un desastre por lo mal que está hecha la historia, todo pasa muy rapido (como la pelea de Dave y Morgan, no vale nada). En fin todo muy predecible sin nada nuevo muy estereotipado. No da ganas de verlo por segunda vez.

    enero 6, 2011 a las 11:25 am

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