La saga Crepúsculo: Eclipse (The Twilight Saga: Eclipse)

Año: 2010
Origen: Estados Unidos
Dirección: David Slade
Guión: Melissa Rosenberg
Intérpretes: Kristen Stewart
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Edición: Art Jones
Música: Howard Shore
Duración: 124 minutos

por David Obarrio

Aunque no se trata de un fenómeno meteorológico, tampoco queda claro qué es Eclipse. La palabra “movie” se le puede aplicar si nos atenemos estrictamente a algo de lo que sucede con sus planos: se mueven, no es fotografía entonces. Es decir, sin siquiera aspirar a ello, prácticamente por inercia, Eclipse podría asemejarse al cine aunque más no sea por aproximación. Eclipse es demasiado cauta, no ya para ser cine sino para constituir algo medianamente relacionado con el arte. Como tercera parte de una famosa franquicia, autosuficiente y estática, apenas se deja estar y con eso le basta: cuando el sistema da resultados tan contundentes (en el terreno que se quiera), para qué mover una pieza, para qué inquietar a nadie. El técnico que triunfa tiene asegurado el puesto.

A Bella se la disputan dos chabones; cada tanto uno se convierte en vampiro y el otro en lobo. Parece inamovible, eso, y seguro que continúa en la siguiente parte. La figura geométrica de Eclipse es el triángulo y su dispositivo narrativo es el de la espera, el de la dilatación permanente del tiempo. El deseo se cuece en la expectativa que los seguidores de la película ya conocen a esta altura de sobra: cuándo se saca la remera el hombre lobo, cuándo se besan Bella y el hombre vampiro. Bella ama al vampiro y el lobo la ama a ella: interpretada por Kristen Stewart, que está más linda que comerse de parado una porción de pizza en Banchero, Bella es el centro de la película y hace las veces de una adolescente arquetípica, que debe lidiar entre su deseo y las restricciones que se le imponen.

En algún punto, Eclipse es en sus tres cuartas partes una maquinaría casi perfecta al servicio del deseo que no termina de consumarse (porque la franquicia debe seguir su marcha, impulsada por una moral arcaica que funciona menos como una prescripción que como un resorte narrativo). Igual que en un telenovelón de otras épocas, en Eclipse abundan los primeros planos de un modo que podría resultar insólito si los seguidores de la saga estuvieran para entretenerse con exquisiteces semejantes. Por momentos, la película es un desfile de caras serias: en Eclipse nadie sonríe ni de casualidad, acaso para sugerir, en otro de los movimientos de simulación que la película practica, que se está ante un drama de proporciones oceánicas, casi como si fuera una novela victoriana (con sentido de la oportunidad, la película acaso advierte que de una cierta moral se puede extraer la impostura de una dramaturgia que la acompañe).

Eclipse se despliega en una serie de imágenes apáticas, graves, cuya abulia general se ve ocasionalmente interrumpida por dosis escuálidas de suspenso que, en la economía perfectamente controlada de la película, hacen las veces de erotismo. Por ejemplo a veces, si uno tiene buena voluntad, se puede adivinar la raya de Bella cuando la llevan a cuestas y el jean que se le desliza un poquito hacia abajo deja al descubierto una porción ínfima de piel. Qué ligera, graciosa y libre sería esta película si sobre el mismo rígido esquema de porquería se aplicaran algunos ajustes oportunos. Que Kristen Stewart se deje de amagar y termine de escandalizar a su anticuado novio el vampiro sacándose toda la ropa de una vez por todas, que exhiba por fin sus descarnados dones (desde Adventureland que el pueblo quiere saber de qué se trata); que el muchacho lobo haga lo propio, que deje de usar los puños por un rato y vuelva ciegas a las niñas con la luz inesperada de su candil, cosa que después ellas regresen a casa y no puedan contarles a sus padres que en esta oportunidad un poltergeist se metió en el guión (nada, una pavada de amor, la película, deberán decir cuando les pregunten qué tal el cine). Pero habrá que seguir soñando: los espectadores están demasiado protegidos en Eclipse, nadie verá nada inconveniente y sus progenitores, como el padre policía de Bella, podrán irse a dormir tranquilos con la virginidad de sus hijas resguardada.

14 comentarios

  1. El polvo más estirado de la historia del cine: ya van tres películas y nadie la pone… qué frustrante, ¿no?

    julio 8, 2010 a las 11:11 am

  2. Para mí que en la siguiente tampoco la ponen, eh.

    julio 8, 2010 a las 11:15 am

  3. The Goddamn Devil

    jajaja si tienes mucha razon, tanto sufrimiento y amor de verdad son inmamables…

    julio 8, 2010 a las 1:51 pm

  4. Me imagino que inmamable debe ser como nuestro infumable pero suena un poco peor.

    julio 8, 2010 a las 2:22 pm

    • Es más oportuno además.

      julio 8, 2010 a las 2:25 pm

  5. Y más acorde con el lenguaje impuesto durante la fiebre mundialista.

    julio 8, 2010 a las 2:30 pm

  6. Ya que venimos en esa tónica: parece que la película es un dolor de huevos, para los que vayan a verla y, sobre todo, para el vampiro (que tiene los… ojos llenos de sangre).

    julio 8, 2010 a las 4:54 pm

  7. Es el vampiro el que no quiere coger, porque dice que él es anticuado y prefiere casarse primero. El es el cerebro yanqui religioso de esa Meyers, Claro. Bueno, la cuestión es que como para arruinarles el chiste, en la próxima sí se consuma la relación (al menos en el cuarto libro, no sé si en la cuarta película porque parece que viene partida en dos). Pero se consuma post-matrimonio, en luna de miel en una isla caribeña (aj) y enseguida Bella queda embarazada. Pero enseguida, eh. Como el bebé es hijo de vampiro, crece rápido y con mucha fuerza, y puede dañar a la madre, la gestación dura como quince días y Edward decide que ahora sí, debe transformar a Bella para salvarle la vida, si no ella morirá en el parto. Y la vuelve vampiro. Ella se pone mucho más hermosa que antes (hay que ver cómo van a hacer con Kristen Stewart) y tiene una nenita, de la que se enamora el hombre lobo. Todo muy Verónica Castro+Thalía+Jeanette Rodríguez.

    Como ven, queridos amigos, la cosa va de mal en peor, a cucharadas de grasa y niveles de pacatería novelera por minuto que son difíciles de imaginar. Sería lo más que todo este cuento bizarro se contara con el mayor nivel de exageración y kitchez posible, entonces sí podría salir una película que por lo menos nos divierta. Veremos, veremos.

    julio 9, 2010 a las 12:46 pm

    • Me encantó este spoiler de Marina!
      Eso sí, se viene complicada de digerir la cosa.

      julio 9, 2010 a las 1:06 pm

  8. esa es la trama del libro 4 posta? Es ideal para Cronenberg entonces!!

    julio 11, 2010 a las 1:19 am

  9. maria elena

    esta muy buena la pelicula pero lo que no me gusta es que no salin ni una sola vez haciendo el amor por eso pienso que no deberia ser la ultima pelicula necesitan hacer otra para sabes si se casan tienen hijos o se vuelve vampiro por lomenos ver esa parte apacionante que todos esperamos en las peliculas

    julio 13, 2010 a las 4:43 pm

  10. maria elena

    me gusto de verdad y esperamos pronto la otra pelicula

    julio 13, 2010 a las 4:44 pm

  11. angela

    ami me encantan sus peliculas

    julio 19, 2010 a las 2:04 pm

  12. laura

    pos.. si tampoco en libro hacen el amor me imaginoo q para q no le coloquen clasificacion R ( para q hasta el perro la vea) en la peli seguiremos viendo besos calentones y mas nada………

    julio 28, 2010 a las 3:36 pm

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