Cinemarama

La sociedad de la nieve

Publicado por Cinemarama en Noviembre 2, 2009

La sociedadde la nieveAño: 2007
Origen: Uruguay, Argentina, Francia
Dirección: Gonzalo Arijón
Fotografía: César Charlone y Pablo Zubizarreta
Edición: Claudio Hughes, Samuel Lajus, Alice Larry
Música: Florencia Di Concilio Perrin
Duración: 126 minutos

por Ezequiel Boetti

A la hora de analizar un documental resulta casi inevitable referirse a la construcción del relato a través de “cabezas parlantes” como un defecto. Las razones para que un personaje preste testimonio ante una cámara generalmente inerte suelen encuadrarse en dos factores: a) creativos, a la chatura de ideas de puesta en escena que implica la utilización de un recurso más asociado al vértigo televisivo, cuyo nivel de manufacturación debe ser de un documental por semana, que al de un producto proveniente de una industria donde el reloj no corre sino que trota, o b) monetarios, cuando triunfa la obligatoriedad de este recurso a raíz del presupuesto acotado con que suelen disponer las producciones latinoamericanas en general, sobre todo cuando de documentales se trata. Ese tiempo de andar cansino no se mide en horas o minutos: se mide en dólares. La sociedad de la nieve, documental sobre la  supervivencias durante setenta días de los dieciséis rugbiers uruguayos en la Cordillera de los Andes, luego de que cayera el avión que los trasladaba a Chile, encuentra en ese “defecto” su mayor virtud.

“Cuando paró el avión y me levanté, pisé el pecho de un compañero que estaba muerto. A partir de ese momento, todo rasgo de civilidad quedó en el olvido”. La sociedad de la nieve se potencia cuando el director pone su sapiencia al servicio de los supervivientes de la tragedia, además del rescatista y del ya legendario arriero analfabeto que recogió la nota aventada por los extenuados exploradores más de dos meses después del accidente. Con los extrovertidos y ampulosos el trabajo es menor: se muestran sueltos y dispuestos a recordar. El verdadero oficio del entrevistador es el que el uruguayo muestra con los introspectivos y reacios a hurgar en el pasado. Con ellos no hay entrevistas, hay diálogos. Arijón entiende que el arte de entrevistar no radica en la agresividad como método sino en la paciencia para llegarle al entrevistado y al meollo de la cuestión: la estrella aquí no es quien pregunta (como sí ocurre en los documentales de Michael Moore o en CQC, cumbre de la no-entrevista y del periodista como bufón-estrella) ni quien responde, sino la palabra y, sobre todo, los silencios. Es notable como el uruguayo trabaja el silencio no como respuesta evasiva sino como parte del lenguaje comunicacional y de expresión de sus entrevistados. En las miradas fijas, en los suspiros y en la saliva que pugnan  por el paso a través de las gargantas anudadas que vemos (oímos, sentimos). No hay construcción lingüística que cuadre más que el silencio cuando de recordar el dilema moral y ético de practicar la antropofagia con sus amigos muertos se trata. Arijón así lo entiende y de esta forma las cabezas parlantes devienen en seres humanos dotados de vida que no escupen frases rimbombantes y altaneras sino que recuerdan, vacilan y dudan.

Pero no sólo la técnica periodística al servicio del cine juega a favor de La sociedad de la nieve. El dispositivo que utiliza Arijón para armar el relato es similar al que Mariana Arruti aplica en Trelew: seleccionar, cortar, pegar, y editar para articular una película más cercana a la historia de aventuras clásica que a un documental puro y duro. La elección es sabía: el relato fluye raudo y seguro. Al igual que con la fuga del penal de Rawson, el conocimiento del desenlace no arruina la película sino que, por el contrario, lo potencia. La sociedad de la nieve enseña y entretiene, cualidades propias de los grandes documentales.

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