This is It
Publicado por Cinemarama en Octubre 31, 2009
Año: 2009
Origen: Estados Unidos
Dirección: Kenny Ortega
Fotografía: Kevin Mazur
Edición: Gabriel Wrye
Música: Michael Bearden
Duración: 112 minutos
por Diego Maté
Tiempo de vivir. Mientras veía This is It, documental que muestra los ensayos finales para el anunciadísimo show homónimo, me pasaba algo raro: por momentos, cuando observaba a Michael Jackson bailar y organizar los pormenores del que sería su último show, de a ratos me olvidaba de que la gran estrella pop había muerto. Me despistaba su vitalidad desbordante, que lo hacía moverse con el virtuosismo de un bailarín veinteañero combinando la elegancia de uno de cincuenta (se le nota una cierta sofisticación y calma “fredasteriana”), pero también su capacidad para estar en los detalles del concierto, ya sea corregir una y otra vez el tempo del teclado a su director de sonido (“hay que dejarlo cocer”, le dice varias veces) o disponer las distintas partes de las canciones. A su vez, a mi incredulidad se le sumaba la cercanía de los hechos, como si mi cerebro no pudiera conectar esa persona enérgica, alegre y terriblemente viva de los ensayos con su muerte, ocurrida el 25 de junio, poco después de la filmación. Además, el carácter de uso privado de las imágenes, casi íntimo (Jackson quería las grabaciones para él, la idea de hacer una película con los ensayos surgió después de su muerte), le confiere al film un grado de realidad y temporalidad muy fuerte, que lo aleja de la brillantez y la artificialidad más atemporal típica de un gran show. En este sentido, a diferencia de un recital cualquiera, el tono casual y por momentos hasta familiar de los ensayos (la idea de los participantes como una “gran familia” es un motivo recurrente) ayuda a que la película cobre un ineludible espesor temporal: el Michael Jackson de This is It está atravesado por el tiempo, es puro devenir que se hace carne en cada paso y en cada canción. Esto, en lugar de impregnar a la película de un aire trágico (veo a una persona que ya murió, la sé condenada), curiosamente la insufla de esperanza y resplandor, porque esa temporalidad que decía antes se juega pura y exclusivamente en los términos más vitales posibles; podría decirse que This is It no resiste a la muerte porque prácticamente la niega, la deja de lado, la olvida. Difícil ver la muerte o pensar en ella cuando el cine fija el movimiento de la vida en su expresión más desatada y refulgente. Si algunas películas dan cuenta del tiempo como final, como amenaza e imposición trágica (se me vienen a la mente Relámpago sobre el agua de Wenders, o No tiene sentido… estar haciendo así, todo el rato, sin sentido, sobre Joaquim Jordá) This is It lo hace como devenir, como vida desplegada eternamente en el tiempo (presente o pasado, poco importa la diferencia).
Sin embargo, también tuve la sensación de que la muerte estaba como agazapada en algunos rincones de la película de Kenny Ortega. Me pasaba siempre en momentos muy concretos, en los que se hacía uso de un recurso típicamente cinematográfico: el fundido a negro. No puedo explicar bien por qué, pero algo de esos fundidos me hacía recordar de golpe, como un rayo, que Michael Jackson estaba muerto. Quizás tenga que ver con el carácter de clausura propio del fundido a negro: el ahogo de la luz por lo negro, relacionado a la vez con la oscuridad, con el apagarse. Había algo perturbador en esos múltiples apagamientos, como si la película, a la vez que me ofrecía a un Michael Jackson rebosante de vitalidad y que era puro devenir y no el pálido reflejo del pasado, se viera también en la necesidad de recordarme acerca de la extinción del artista pop. En este mecanismo, creo, hay una concepción del cine contradictoria, escindida, conflictiva, y quizás también por todo eso, crítica. Capaz de capturar y conservar la vida en su máximo esplendor, el cine también podría tener la necesidad (¿la responsabilidad?) de remitir a su contracara: la muerte o el final, lo oscuro, el apagamiento (a fin de cuentas, ese es el destino de toda película proyectada). El cine como dispositivo capaz de contener a los dos extremos, y This is It como testimonio vivo y refulgente de la intensidad de una estrella, cuyo tiempo en el mundo (en el cine, es lo mismo) deviene y es movimiento gracias al cine, y que se interrumpe y trunca solo fugazmente con cada fundido a negro.

Marina escribió
Diego, me parece re lindo, en serio, que hayas pensado todas esas cosas a partir de This is it. Yo, que tal vez soy un poco más irónica, pensaba en cambio que la oportunidad de mostrar esas imágenes que estaban destinadas al uso privado es una forma de recuperar las inversiones en ese show tan caro que nunca se pudo concretar, y veía en el motivo de la “gran familia” esa cosa tan yanqui de sublimar todo esfuerzo económico con razones más espirituales, digo, no es que vamos a ganar mucha plata sino que estamos llevando un mensaje de amor al mundo. En esto leo lo peor de la cultura yanqui, ese encubrimiento idealista que justifica las peores cosas en nombre de palabras como amor, libertad y democracia. Es la misma lógica que sustenta una letra como Heal the world, donde no se dice jamás la mala palabra “capitalismo” sino que se habla de que si todos hacemos un esfuerzo, de que no tenemos que esperar a que nuestros gobernantes, de que está en nuestras manos, etc., como dice Michael Jackson en un momento. Puras mentiras.
Lo que sí te concedo es que a mí también me emocionó verlo haciendo lo suyo, después de tanta prensa y tanta vulgaridad, y me parece que está bien que haya salido la película, aunque me hace pensar en la muerte (de las estrellas, claro) como la eliminación del último obstáculo para la construcción de un mito. El hombre que ya no está en el mundo, que ya no puede hacer ridiculeces y salir escrachado en los medios en sus peores momentos o decir pavadas, se ofrenda para que todos nos emocionemos, le perdonemos todo en el balance de “lo que nos dio”, y mucha gente gane mucha plata.
Cinemarama escribió
Hola Marina. El asunto es que yo elegí hablar más que nada de la propuesta cinematográfica de This is It y de lo que me pasó a mí durante la proyección (por momentos el texto es más el relato de una experiencia personal que una crítica de la película). Pero si me salgo de eso, obviamente comparto varias de las cosas que mencionás, por ejemplo, el afán grosero de lucro que puede haber detrás del lanzamiento de una película que estaba destinada a un uso privado (y digo “puede haber” porque la verdad es que no me consta que sea así -no escuché a ningún responsable del film diciendo “la estrenamos para ganar plata”-, pero vivimos en el capitalismo, así que es natural pensar que una película -una mercancía- tiene motivaciones económicas detrás).
Con respecto a Heal the World, no soy un conocedor de las letras “serias” de Michael Jackson, pero sí me parece que su mensaje (en general, no solo en esa canción) prendió en tanta gente justamente por su falta de precisión política y económica (sus canciones hablan de discriminación o de la Historia, pero como decís vos, no se habla de capitalismo o explotación), lo que lo hacía muy abarcativo y extensible a un montón de países y culturas distintas. Eso se nota bastante en su discurso ecologista, que se pasa un poco de bonachón e inocente, y que en This is It tiene un video grabado especialmente para el en el que se habla de la ecología y el planeta en términos prácticamente neutros, sin posicionarse nunca políticamente. Hay topadoras malas que destruyen árboles y una nenita que defiende con su vida una flor, pero ninguna referencia a lugares, gobiernos, medidas tomadas o personas concretas.
saludos.
Diego.
david escribió
Diego, a vos te parece que alguien en su sano juicio puede aparecer diciendo “estrenamos la película para ganar plata”?
Cinemarama escribió
David, con eso me refiero a que no creo que tenga mucho sentido indagar en las intenciones (económicas o de cualquier clase) de los realizadores: “tal director hizo una película pensando en la memoria de su padre”, “tal otro hizo otra película solamente para ganar plata”; son afirmaciones que se leen/escuchan muy seguido, y con las que no estoy de acuerdo, porque siempre son especulaciones, no hay manera de conocer los motivos. Lo que le decía a Marina era que, estando inmersos en un sistema capitalista, todas las películas tienen una dimensión económica propia, independientemente de si los realizadores la hicieron con fines económicos o no, y que eso es insoslayable. Las intenciones, a mí por lo menos, no me importan demasiado.
david escribió
Pero no se trata de las intenciones de ningún director, sino de lo que las películas efectivamente son. Decir que esto es un sistema capitalista, y asumir por ello que todo lo producido en él busca alcanzar un rédito económico es desligarse del problema con demasiada facilidad. No es cuestión de pretender que una película se haga para perder plata. Aquí de lo que se habla es de una película cuya oportunidad de realización y estreno no puede menos que despertar sospechas.
Saludos.