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Los estafadores (The Brothers Bloom)

Publicado por Cinemarama en Octubre 28, 2009

Los estafadores - The Brothers Bloom - CinemaramaAño: 2008
Origen: Estados Unidos
Dirección: Rian Johnson
Guión: Rian Johnson
Intérpretes: Adrien Brodie, Rachel Weisz, Mark Ruffalo
Fotografía: Steve Yedin
Edición: Gabriel Wrye
Música: Nathan Johnson
Duración: 114 minutos

por David Obarrio

Me comentan que Rian Johnson, director de Los estafadores, tiene en su haber una película anterior notable de la que yo jamás había oído hablar. Cuando me reseñan brevemente el argumento, mucho no termino de entender de qué va la cosa, pero alcanza para que me quede más o menos claro que podría tratarse de un film curioso y con una cuota nada desdeñable de ambición. Lo mismo se puede decir de Los estafadores, la película de Johnson que ahora se estrena en la Argentina, detrás de cuya lustrosa fachada alla Wes Anderson parece haber una película de estafas y robos, cuyo verdadero centro simula ser una fábula de amor fraternal, que en realidad oculta una aventura romántica, debajo de la que no se sabe qué hay; probablemente nada. El mayor logro de la película es el de ir estableciendo capas de interés narrativo que vienen a anularse unas sobre otras, dejando al descubierto, por fin, lo que en verdad le importa a Johnson: la forma. En este caso, deudora, cómo no, del cine del autor de Los excéntricos Tenembaums, con el mismo uso de las canciones, del zoom, de los carteles, de la paleta de colores. De paso, y mientras tanto, la pasión amorosa se constituye en una fuente de movimiento constante en la película conforme Bloom, el menor de los dos hermanos estafadores del título, se ve liberado de la eterna égida de su hermano Stephen ante la aparición de Penelope, la joven y rica heredera a la que planean involucrar en uno de sus golpes.

La idea es vieja como el mundo. Bloom se enamora y debería entrarle la duda, ¿engañar o no engañar? Todo sigue adelante, sin embargo, con la chica como parte entusiasta del grupo, sin que se sepa de modo cabal si el hombre sufre alguna clase de remordimiento por su decisión. Es que en la película de Johnson lo que prevalece al fin es el movimiento incontenible de los actores por el paisaje, siempre cambiante: Berlín, Montenegro, New Jersey, Praga, Tokio, Jakarta (como en el poema de Rilke, el lema de sus protagonistas podría ser: “Cabalgar, cabalgar, cabalgar, a través del día, a través de la noche, a través del día”). La película hace de su despreocupado y colorido cosmopolitismo un juego de apariencias mediante el que acaso se asume la definitiva impenetrabilidad del mundo. La psicología de los personajes, en tanto, es de cartoon o directamente no existe. La trama suma volteretas una tras otra, pero uno se deja llevar, como en una montaña rusa, a ver qué nuevo estremecimiento aguarda al fin de cada secuencia y al comienzo de la siguiente.

Porque hay que decir que Los estafadores está concebida como una serie casi incesante de pequeños golpes de efecto, que proporcionan un placer inmediato aunque inconsolablemente fugaz: el fragmento de una canción de Bob Dylan por aquí, una cita de Kipling o una alusión a Melville más allá; un curador de arte titánico, shakespeareano, que parece un personaje a la medida del corpachón y la capacidad histriónica de Orson Welles; en Tokio, una versión increíblemente vital en karaoke del tema Sleeping, de The Band, interpretada por la misteriosa acompañante japonesa de los hermanos; y por supuesto, como feliz corolario de todo el asunto, la incomparable gracia de los actores principales (Brodie, Weisz, Ruffalo). Con su idea del cine como superficie pura, sobre la que se disponen bellos objetos para que no se advierta el precipicio que hay debajo, Los estafadores parece establecerse como ejemplo palpable de su propio tema, en el que nada es lo que se ve a simple vista, a la vez que ofrece una versión del arte como melancólico simulacro.

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2 comentarios para “Los estafadores (The Brothers Bloom)”

  1. santi escribió

    Yo pude ver Brick, la anterior pelicula de Johnson, y si bien el genero al que el director alude en aquella es diferente (en Brick es el Noir mientras que aca son las peliculas de Estafas) ambos films comparten muchas similitudes tanto en la estilizacion visual como la dialectica, con frases cargadas de doble sentido y Slangs propios de la literatura Pulp.
    El problema para mi con Los Estafadores es que el mundo propio del film es tan artificioso como las historias que crean los Hermanos, lo que termina perjudicando la ultima mitad, en donde se supone que la realidad termina golpeando a los protagonistas. Es decir, Johnson se esmera tanto en “falsear” el relato, que cuando realmente quiere que prestemos atencion a los problemas de los personajes nosotros como espectadores ya no sabemos si creerle o no, como la historia de Jaimito y El Lobo.

    Buena Critica, Saludos.

  2. david escribió

    Coincido con lo que decís, con una salvedad. No estoy tan seguro de que en algún momento la película pretenda que la tomemos en serio. Si es por tomar en serio, me quedo con el romance de Brodie y Weisz, pero tampoco: uno ve que ahí hay un potencial que se diluye en fuegos de artificio. Es un problema ese, el de la falsedad autoasumida con la que una película se protege a sí misma de cualquier reclamo de densidad o espesor dramáticos. Porque el precio suele ser un objeto prácticamente sin alma alguna. Solo queda deleitarse con las canciones. No es poco pero no alcanza.
    Saludos, Santi.

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