Cinemarama

Nunca estuviste tan adorable

Publicado por Cinemarama en Octubre 20, 2009

Nunca estuviste tan adorable - CinemaramaAño: 2009
Origen: Argentina
Dirección: Mausi Martínez
Guión: Mausi Martínez
Intérpretes: María Onetto, Mirta Busnelli, Luis Luque, Lucrecia Oviedo, Lorena Forte
Fotografía: Andrés Mazzón
Edición: Yanina Andreoli
Música: Nicolás Posse, Mono Morillo
Duración: 97 minutos

por Diego Maté

Hay una escena en Nunca estuviste tan adorable que la muestra (o la expone, la deja al descubierto) en todo su cómodo cinismo y villanía disfrazada de crítica social. En la escena, la cámara sigue a Blanca (María Onetto), Rodolfo y Noelia que dan vueltas alrededor de Beba (Mirta Busnelli), a la que interrumpen en el baño justo cuando trataba de suicidarse cortándose las venas. Beba camina, borracha y perdida, más preocupada por las manchas de sangre en el baño de Blanca que por los cortes en su muñeca, y la cámara retrocede sin perderla de vista. En ese momento, verdadero quiebre en el clima amenazadoramente festivo y hasta un poco malsano que prometía estallar, la directora, que tenía la primera oportunidad de acercarse un poco a sus personajes, de atravesar esa capa de imbecilidad, ridículo y patetismo con la que los había pintado, elige extremar su mirada y opta por llevar todo hasta las últimas consecuencias: en lugar de interesarse por Beba se burla de ella y la propone, además, como blanco humorístico, la hace parecer estúpida y loca y no le da nunca una chance de mostrar otra cara, de ofrecerse con algo de dignidad. Y como si fuera poco, justo cuando empieza la deriva de Beba por el pasillo, Martínez pone la música juguetona e irónica que caracteriza a la película en términos sonoros, en un gesto de desprecio máximo por sus personajes que no puede menos que generar un poco de asco y bronca por el tratamiento que se le dispensa a Beba. Para rematar, la cámara continua su movimiento hacia atrás mientras que Beba se cae al piso y se queda en un rincón, cerca de la oscuridad: Martínez deja sola a su personaje, la abandona violentamente después de haberla humillado de manera descarada durante toda la escena, y se aleja. Podría decirse que a Beba la película, en esa escena, después de haberse divertido con ella, literalmente se la saca de encima, la deja tirada.

Con el resto de los personajes pasa algo similar (especialmente con el de Salvador -un tristísimo Luis Luque- y Blanca), que están construidos alternativamente como irritantes o patéticos, y que siempre son víctimas del desprecio y las cargadas de los otros y de las vejaciones que les impone la historia. Pero lo grave de Nunca estuviste tan adorable no es solamente la serie de castigos a la que se expone a los personajes, sino que la película, para justificar esa exposición, se escuda en la modesta y liviana crítica que realiza a ciertas instituciones como la familia, el trabajo o la televisión, como si ese comentario que se pretende ácido avalara el maltrato sin límites para con los personajes. Y si la ecuación crítica-maltrato resulta insostenible, mucho más lo es su puesta en práctica, porque efectivamente el trazo grueso con el que la película se acerca a fenómenos como el surgimiento del consumo y los medios masivos en la década del 50 o la dinámica de una familia burguesa con aspiraciones sociales y económicas, hace muy difícil plantear una crítica firme, ya que lo único que se observa es una seguidilla de lugares comunes que, se supone (deben suponer los realizadores), alcanza para proponer un comentario del mundo y la sociedad de la época. La televisión como elemento de dispersión rayano en la alienación, el matrimonio como fachada de una relación en ruinas que se mantiene exclusivamente por costumbre y beneficios económicos, el trabajo asalariado como esclavizador y motivo de disgregación familiar, etc. Todo está dicho a los gritos, lo suficientemente fuerte y claro como para que a nadie se le escape la pretendida visión cáustica sobre la sociedad de clase media de los 50 que despliega el guión.

Lo llamativo es que en la mayoría de los medios a la película se la recibió de manera bastante benevolente, casi como celebrando la supuesta crítica y el intento de puesta en crisis del costumbrismo que ensaya Martínez. Yo no puedo hablar más que de indignación y enojo, de crueldad fácil e injustificada que no se traduce en ningún discurso más o menos profundo sobre nada, de total inmoralidad a la hora de acercarse a los personajes y sus historias, de un insoportable trazo grueso en la puesta en escena y la parodia (al musical clásico, por ejemplo) que se quiere hacer pasar por sofisticado y elaborado. No recuerdo otra película que fuera tan ofensiva y tan nefasta como Nunca estuviste tan adorable en lo que va del año.

Nunca estuviste tan adorable - Cinemarama

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>