El último mandado – Estreno en DVD
Publicado por Cinemarama en Octubre 13, 2009
Año: 2007
Origen: Argentina
Dirección: Fabio Junco, Julio Midú
Guión: Fabio Junco
Intérpretes: Ellen Wolf, Lucas Midú, Carmen Drive, Silvia Mieres
Fotografía: Gabriel Perosino
Edición: Mauricio Minotti
Música: Mauro Lázzaro
Duración: 71 minutos
por Diego Maté
La película de Fabio Junco y Julio Midú, incluso siendo proyectada en DVD y en una sala de calidad media como la del complejo Tita Merello, viene a recordarnos algo que tendemos a olvidar con demasiada frecuencia, que el cine es imagen y, además, sonido. Toda El último mandado está hecha a partir de sonidos, de ruidos, golpes y gritos, que por momentos hasta parecen ofrecer más información sobre el universo de la película que las imágenes. Desde escenas que se cuentan exclusivamente a partir del audio (como cuando Lucas llega tarde y en pleno corte de luz a su casa y tiene que aguantar todo el enojo y la frustración de su madre) hasta las relaciones que se resuelven muchas veces en términos sonoros (como la de Hannah y la mujer que la ayuda en la casa, que le retruca sus abusos de poder y altanería con golpes secos de puertas y objetos que encuentra a mano), el sonido de El último mandado parece apropiarse lenta pero segura de la película hasta cobrar una importancia fundamental dentro del relato y la puesta en escena, y se vuelve un atributo central del Saladillo que recrean Junco y Midú, pobre y anacrónico, en el que la tradición nazi que sobrevive a través de Hannah como un eco distante llega hasta los oídos del desesperado de Lucas, que se deja seducir por ese canto de sirena que son los relatos y libros que ella le pone a su alcance. Algo de ese pasado nazi, con sus intentos de grandeza y superioridad, alcanzan a Lucas; la película nunca llega a explicitarlo, pero puede suponerse que el relato épico del nazismo (antes de su caída), con toda su pompa y rituales, lo golpea y hace tambalear el equilibrio precario que rige su vida cotidiana. Finalmente, incluso después de que la maestra le diga de todo por haber hecho un trabajo práctico que despliega una mirada positiva sobre el nazismo, a Lucas algo se le pega, y es el “¡nein!” de Hannah, rechazo/reto/queja que la anciana malhumorada repite hasta convertirlo en su atributo sonoro más distintivo. Cuando Lucas, sin darse cuenta, contesta con el “¡nein!”, queda claro que algo del secreto de Hannah, de su vida y sus creencias, de su linaje otrora aristocrático (quizás), de su carácter achacoso, de su impulso vital, algo de todo eso se traspasa a Lucas, a pesar de los consejos de la maestra, de los gritos de la madre y de la notoria diferencia de clase existente entre ambos. La moraleja de El último mandado podría formularse más o menos así: “no hay peor ciego que el que no quiere escuchar”, y se trata de una moraleja que parece interpelar a Lucas en tanto centro moral de la película, como también a nosotros, espectadores de cine.
