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Diabólica tentación (Jennifer’s Body)

Publicado por Cinemarama en Octubre 4, 2009

Diabólica tentación - Jennifer's Body - CinemaramaAño: 2009
Origen: Estados Unidos
Dirección: Karyn Kusama
Guión: Diablo Cody
Intérpretes: Megan Fox, Amanda Seyfried, Johnny Simmons, Adam Brody, Ryan Levine, J.K. Simmons
Fotografía: M. David Mullen
Edición: Plummy Tucker
Música: Stephen Barton y Theodore Shapiro
Duración: 102 minutos

por Ezequiel Villarino

No man´s land. Ella(s). Me gusta mucho Megan Fox. Soy, en cierta forma, adicto a ella: sigo incondicionalmente esos films en los que participa y cada vez que la observo, su imagen me conmueve (después de todo, el fetichismo que evocan ciertas figuras del cine forma parte de la vida de un apasionado por el séptimo arte). Admito que el sentido de tal sensación está relacionado con las emociones que despiertan su hermoso rostro y su cuerpo en mi persona. Ok, podría haber dicho, simplemente, su cuerpo, ya que el rostro forma parte de él. Sin embargo, y voy a intentar hacerme entender lo mejor posible, ambos funcionan de distinta manera: mientras sus ojos (tanto su color como su forma) son fuente hipnótica para el inicio de un despliegue sexual importante, su boca completa el todo y acentúa lo que podría ser concebido como una especie de fuente sexual primaria: si Fox erotiza, es porque esos primeros planos sobre su rostro anticipan todo contacto (o todo deseo de contacto). Su cuerpo, por otro lado, está provisto de una gracia y sensualidad que excede la simple sexualidad, siendo potenciado a través de algunas imágenes en cámara lenta: más allá de ese rítmico contoneo, en algunas escenas de Diabólica tentación se nos sugiere (pero nunca se nos muestra) su cuerpo desnudo. Esa insinuación se completa (siempre) con un fuera de campo, que en este caso lo es todo: su cuerpo, de una fuerte presencia erótica, está vedado de todo exhibicionismo que pueda aniquilar por completo esta última sensación: lo sugerido nunca provoca el mismo resultado que aquello que es revelado. Esto funciona en Diabólica tentación de manera notable, aunque se comete un error si se cree que la película gira, exclusivamente, en torno a su cuerpo y rostro. Es que esta teen movie de terror sobrenatural no se agota en esa figura de Megan (Jennifer en el film), sino que se vale también de la presencia de otra bella joven: Amanda Seyfried (Needy, esa única amiga y ese “algo más” de Jennifer). Needy es la contrapartida de su amiga: joven de rostro angelical, su supuesta presencia desairada es sólo un engaño. Sus ojos, grandes e impresionantemente verdes, la desnaturalizan, provocando que el espectador se sitúe en una posición o condición de asombro tan sólo con observarlos. Ambas bellas y ubicadas en distintos extremos, pero siempre tentadoras (sensual y sexualmente hablando), conforman la base sobre la cual se desarrolla esta historia.

Bizarre love triangle. Hablaba de ellas. En realidad más de Fox que de Seyfried, culpa de esa especie de enamoramiento que sufro por la primera. Sin embargo, no es casual que haga exclusiva mención a las mujeres del film, ya que los hombres en Diabólica tentación son simples objetos sin otra función más que la de satisfacer necesidades como el sexo (o el hambre, en este caso). Más allá de la presencia del bondadoso (no confundir con bobalicón) Chip (Johnny Simmons), quien oficia decentemente como novio de Needy, toda la atención se centra en el vínculo (amoroso, por cierto) de Jennifer y su amiga. Y ese foco que esgrime una condición lésbica, se hace fuerte bajo la dirección de Karyn Kusama, directora que ya había trabajado su mirada sobre la relación entre mujeres en un capítulo de la conocida serie The L Word. La realizadora integra al personaje de Chip como una especie de pivote para así poder desplegar el verdadero sentido de una relación que responde a un modelo de tres partes que se hace más fuerte con el correr de los minutos. El verdadero “interés amoroso” de Needy es Jennifer, y hay tres momentos del film, en particular, que lo confirman: el primer suceso ocurre cuando ambas se encuentran en un bar listas para ver el recital de una banda (cuyo parecido estético con The Killers invita a un sentido paródico bastante particular). Allí, Jennifer toma de la mano a Needy, y ésta parece quedar hipnotizada observándola. Dejando de lado la amistad, el primer plano de Needy mirando a Jennifer es bastante elocuente: en ese instante existe el deseo. Un segundo momento, y probablemente el más sensual y sexual del film, es cuando ambas se besan apasionadamente. Tal apasionamiento, enmascarado bajo la excusa de la posesión, es registrado por Kusama en un plano detalle que se centra en la boca de ambas mientras se besan y se pierden por completo en eso que suele llamarse “beso húmedo”, aunque también se denomina “sexual”, ya que las lenguas penetran dentro de las bocas (en fin…). Por último, existe un tercer momento, aquél que se da cuando Needy se venga del demonio que posee a Jennifer: luego de “liberarla”, la otrora angelical vengadora se dará cuenta de sus sentimientos (presten suma atención a la mirada de Needy sobre el rostro de Jennifer una vez que la lucha en la cama concluye), los cuales provocarán que la rubia busque la venganza definitiva sobre los verdaderos culpables: una reacción de desquite que en los relatos suele concedérsele, por lo general, a los personajes masculinos que han sufrido la pérdida de su amada. Estos tres momentos en particular construyen la relación amorosa más importante de la película: ésa que se da entre Jenny, Needy y el demonio que habita en el cuerpo de la primera.

Pasión de las fuertes. Suele decirse que los papeles protagónicos de Megan Fox únicamente le son otorgados por su presencia en pantalla. No es ilógico pensarlo, después de todo es bellísima. Sin embargo, en esta película sus capacidades como actriz deslumbran: hay instancias en las que la tragedia y el miedo la vuelven desesperada y dramática, y en esos momentos no defrauda (vean, sino, esa escena cuando la banda de rock se dispone a sacrificarla en ese ritual espantoso). También sabe cómo generar terror e incomodidad: el primer plano sobre su rostro, ensangrentado y demoníaco, cuando vuelve a la casa de su amiga luego de ser raptada por ese grupo de “rock posers” o el momento en que grita, en cuclillas, como un animal mal herido antes de vomitar una sustancia extraña son altamente ejemplificadores. Además, el humor provisto desde los diálogos (evidente mérito de otra mujer, Diablo Cody, la guionista de Juno) se encarga de darle forma definitiva a su personaje: Fox encarna a Jennifer siendo consciente del papel que debe interpretar, logrando presentarse como terriblemente estúpida, sarcástica y mentirosa cuando la situación así lo reclama. Hay que admitirlo: las frases que dan cuenta de su precocidad sexual son una genialidad, y nada tienen que envidiarle a aquellas dichas en films paridos desde el ingenio de, por ejemplo, un Apatow o un Mottola.  Pero como no existe lugar para los hombres en este film, las actrices, la directora y la guionista culminan por demostrar la fortaleza de una pasión que crece, se desarrolla y muere a través de los cuerpos y los rostros femeninos: la única escena en que Needy y Chip mantienen relaciones sexuales se torna un verdadero infierno, un momento desagradable, de repulsivo malestar que se construye a través de un montaje paralelo entre esa situación y otra, una en donde observamos a Jennifer devorar al emo de turno. Y esa escena (que tranquilamente puede recordar a aquella de Munich) resignifica la relación que hasta el momento tenían Needy y su novio: es que ambas jóvenes están conectadas, entrelazadas, y esa pasión es exclusivamente de ellas, los hombres se convierten en seres molestos, a ignorar o a eliminar. Y es ésa la principal virtud del film: pasarle por arriba a los hombres, descartarlos y hacer de Diabólica tentación una exhibición de fortaleza, belleza, maldad, humor e inteligencia femenina. Toda una admirable woman´s picture.

Diabólica tentación - Jennifer's Body - Cinemarama

4 comentarios para “Diabólica tentación (Jennifer’s Body)”

  1. Juan Pablo escribió

    Concuerdo casi el 100% de lo que hablas Ezequiel…
    Es buenísimo ver una película en la cual uno ya entra con un prejuicio: Megan Fox. Sí, un prejuicio y es el de que vas a ver un film más de ella el cual el sentido del discurso no importa porque te deviará la mirada. Pero todo termina completamente distinto después de la primer escena.
    Hay que recalcar que Diablo Cody no solo hace un excelente trabajo exponiendo ese lado feminista de “Mujeres Arriba” (y no en el sentido de la película de Penélope Cruz sino del lado de la posición genérica), sino que tiene un facilidad impresionante en tratar los conflictos que a uno lo atormentan en la adolescencia, primero con Juno y ahora al estilo terror-cómico que hace que uno salte de la butaca y a su vez lo haga tentarse de risa.

    Saludos

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    QUE HORROR

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