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Los secretos del poder (State of Play)

Publicado por Cinemarama en Junio 18, 2009

Los secretos del poder - State of Play - CinemaramaAño: 2009
Origen: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia
Dirección: Kevin Macdonald
Guión: Matthew Michael Carnahan, Tony Gilroy, Billy Ray
Intérpretes: Russell Crowe, Ben Affleck, Helen Mirren, Rachel McAdams, Robin Wright Penn, Jason Bateman
Fotografía: Rodrigo Prieto
Edición: Justine Wright
Música: Alex Heffes
Duración: 125 minutos

por Ezequiel Boetti

La ética y la moral. No hay ley escrita que lo castigue, pero sí implícita: los “códigos”. Russell Crowe duda. La amistad, el amor y la culpa. La novia/esposa de un amigo no se toca. ¿No se toca? ¿Ni siquiera si ella es Robin Wright Penn y el amigo es el tosco duro e inexpresivo de Ben Affleck? Deudas y asignaturas pendientes. Pensamientos que se callan, sensaciones que implosionan. Ladrones drogadictos, pobres, desplazados: la otra cara del laissez faire. Asesinatos con sello marcial: el “hitman” despersonalizado y autómata, veterano de Irak. ¿Irak? Sí, Desert Storm e Iraqi Freedom. La camaradería entre los soldados. La guerra es el negocio de unos pocos. PointCorp. Corp de Corporación: ejecutivos mercenarios, corruptos e inescrupulosos. Tranzan con el gordo “retonto” de Jeff Daniels. Compran congresistas, canales, radios y diarios. Oligopolios. Presiones. “A los nuevos dueños no les gustan las notas con fuentes anónimas”. Periodistas sometidos, meros eslabones de una cadena multimediática. Hora de cierre, editores. Hellen Mirren, preciosa, luminosa a los sesenta y cuatro. La crisis de los diarios. El rol de Internet. Adiós a los géneros: crónica, nota informativa, nota color, entrevista, perfil. ¿Adiós? ¿Homenaje a los matutinos? Ni. El nuevo periodismo de Tom Wolfe. Blogs contra diario. Cronista ambiciosa en el primero; veterano y bonachón en el segundo. “Ésto es para leer con los dedos entintados”. El poder del dinero. El poder y el dinero.

Muchas temas. Y sí, Los secretos del poder está basada en una miniserie inglesa de seis capítulos, seis horas. ¿Condensar 360 minutos en 125? ¿Poco más de dos horas para un pantagruélico panorama sobre la realidad política-económica-social-periodística del mundo? Sí, pero no. El guión de Tony Gilroy quiere abarcar mucho, pero aprieta poco. Ejemplo: libertad de empresa contra libertad de prensa. Mapa de medios difuso. Un dueño, varios canales, diarios, radios. Intereses múltiples. Grupo Clarín: diario homónimo, Canal 13, radio Mitre, Multicanal, Cablevisión, Papel Prensa, 85 por ciento de La voz del interior, Los Andes, etcétera. Un etcétera de alcance indefinido. Ley de Radiodifusión vetusta, obsoleta, de los 80. ¿Transmisión digital de datos? ¿Internet? Bien, gracias. Futura ley de Servicios de comunicación audiovisual. Cuestión actual y candente en Argentina. Y en el mundo. Rupert Murdoch. ¿Quién? Un De Narváez primermundista, pero sin tatuaje. Australiano dueño de periódicos ingleses (Times de Londres), norteamericanos (TV Guide, New York Post) y australianos; de compañías editoriales y del canal Fox. ¿Algo más? Sí, tiene participación en el satélite inglés British Sky Broadcasting. Tema jugoso, rico, multifacético y ambiguo. Ideal para una película. Ideal para debatir. ¿Dónde nos pararemos los futuros periodistas? ¿Es posible ser independiente?¿Hasta qué punto? Muchas preguntas, infinitas respuestas. Película-debate. El cine como generador y amplificador de ideas. Un director/guionista con un punto de vista propuesto, millones de espectadores con millones de opiniones posibles. ¿Qué hay de eso en Los secretos del poder? Nada. Bah, algunas frases sueltas, inconexas, extrapoladas. Así con todo. Se abren líneas narrativas que no se cierran. Ni se desarrollan. Otro ejemplo: congresista popular, carismático, incorruptible e impoluto. Pero tiene un lado oscuro. Sabe mas de lo que dice. Se hace el boludo para pasarla bien. ¿Obama y su “Yes, we can”? No sabe/No contesta.

¿Guionista ímprobo? No, escribió la trilogía de Bourne. Conspiraciones. Nada es lo que parece. Mucho suspenso. Intriga, tensión. ¿Tensión? Sí, Paul Greengrass filmaba. Entonces, ¿aquí falla el director? No. Kevin Macdonald sabe. Cámara en mano bien usada. La técnica al servicio de la película. Ídem El último rey de Escocia, opus anterior. ¿Errores de casting? ¿Malas locaciones? No. ¿Qué le falta a Los Secretos del poder para ser una buena película? Jugársela, definirse. Imposible sentarse con Dios y el Diablo, ser Irigoyenista y antipersonalista, justicialista y radical. Los Secretos del poder es una película cobarde e hipócrita , sin los huevos suficientes para jugársela y decidir de qué lado está.

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